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Mikal Cronin sólo tiene 28 años, pero de algún modo adivina que a esa edad las cosas empiezan a dejar de ser sencillas: no peores, ni más difíciles, pero probablemente menos llevaderas. Con bastante intuición, titula con un certero “Weight” (“Peso”) el segundo sencillo extraído de su segundo disco, un himno que se carga  a la espalda la temida (pero necesaria, supongo) entrada en la madurez  y levanta con ella uno de esos monumentos al fracaso que, de tan hermosos que son, no dejan de ser luminosos.

He de reconocer que hasta el momento, poco o nada sabía del chico, un joven de San Francisco entusiasta del rock garajero con retazos de psicodelia y el sonido lo-fi que debutó en 2011 apadrinado por su buen amigo Ty Segall: no es exactamente el tipo de cosa por la que un menda perdería la cabeza, al menos basándonos en la descripción. Sin embargo, parece ser que con este “MCII”  con el que Cronin cambia de sello -pasándose de Trouble in Mind, donde editó su debut homónimo, a Merge Records- el californiano ha dado en la diana, y está llamado a convertirse en uno de los protagonistas de este 2013: por lo que he escuchado hasta el momento, se repliegan los apuntes garajeros y en el camino se vislumbran insospechados paisajes de surf y power pop (abundan las citas a Big Star) que parecen expandir hasta el mismísimo sol los límites de su música. Así, si ese primer “Shout It Out” suena como si los últimos Fresh & Onlys se intoxicaran de fuzz al llegar al estribillo (¿Demasiado rebuscado? Probemos mejor así: irresistible rock clásico bien saturado de graves) y engancha al neófito, la sucesora “Weight” directamente noquea y te deja en el suelo, con el labio partido y una sonrisa estúpida.

Y es que, sí, esto no deja de ser un tema con el que lamerse las heridas, una canción derrotada antes siquiera de que empiece el día (porque ni siquiera estamos seguros de tener las fuerzas necesarias para poder afrontarlo), la forma más perfecta posible de recordarte de que (oh, no) tus vacaciones se han terminado y allá fuera te espera la vida en sus manifestaciones más retorcidas, pero caramba: cómo reconforta. “Mal de muchos, consuelo de tontos”, suele decirse, pero no deja de ser cierto que las miserias de cada día son más llevaderas si son la materia prima con las que construir nuevos sueños; Mikal Cronin debe de haberse dado ya cuenta.

Querido lector/a: ¿Te ha abandonado tu novia/novio? ¿Acabas de perder el trabajo? ¿Has vuelto de vacaciones y te has encontrado el contador de visitas de tu blog en un lamentable estado de semiabandono? He aquí mi consejo: practica el sanísimo (y necesario) ejercicio de regodeo en tu miseria, al tiempo que escuchas esta canción de Mikal Cronin y dejas que todo se desmorone para luego inundarse de luz. No es una canción de autoayuda al uso (no debería serlo, con una letra tan desesperada) pero de un modo misterioso uno se siente acompañado en esa más que demostrada incompetencia para sobrellevar esa carga de que no somos capaces de librarnos: (“Take me from myself”) Nosotros mismos.

(Aunque yo, por si acaso tengo uno de esos dias, pienso mantener cerca del ordenador del trabajo los torpemente exitosos dibujos de mis hijos… nunca se sabe cuando uno va a necesitar echarles un vistazo).

I’m not ready for the moment
I’m not ready for the tide to change
I’m not ready for the silence
I’m not ready for the fear and shame
I’m not ready for the weight again
Take me from myself
Holding on for something, I don’t know

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3 pensamientos en “Weight – Mikal Cronin

  1. ¡Cuánta hambre pasan los nacidos después de los 70 en materias musicales populares! Tratar de vender esto como si fuera alguna maravilla, denota como mínimo una ingenuidad casi enternecedora; la otra opción es un interés concreto y no tan tierno, el querer hacer pasar gato por liebre.

    • Bueno, la verdad es que poco interés hay en estas páginas, mas allá de compartir mi pasión de fan (tienes toda la razón en que por aquí encontrarás mucho más de esto, que rigor crítico) por las canciones que me gustan.
      Repecto a Cronin, nadie dice que haya inventado nada nuevo, lo cual no quita para que a) disfrute como un enano dejándome arrastrar por el fango de “Weight” b) los mayores de 40 años (ahí tienes la crítica que le hizo David S. Mordoh en su blog, poco sospechoso de ingenuidad) reciban estas canciones con entusiasmo.

      ¡Gracias por leer, Charles!

  2. Sí, en efecto… David S. Mordoh es muy poco sospechoso de ingenuidad. Más bien habría que decantarse en su caso por la segunda opción; esa, que dices tú, que no es la tuya. Seguro que él diría lo mismo.

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