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Vamos a hablar de Girls: un grupo al que perfectamente puede aplicársele aquella conocida máxima de  “Vive deprisa, muere joven, y deja un cadáver bonito”. Así, el fugaz dúo conformado por el peculiar Christopher Owens y Chet “JR” White nos desencajó a todos la mandíbula en 2009 con su álbum de debut, “Album“. (¿Me da una revista? – ¿Hola? – ¡Hola! ¿Me da una revista?); se vistió de gala en el soberbio “Broken Dreams Club EP” de 2010, y finalmente, dejando tras de sí ese inconfundible olor a pólvora y una colección de canciones a-co-jo-nan-tes, desapareció en el cielo de 2011 con aquella extraordinaria sesión de fuegos artificiales que era “Father, Son, Holy Ghost“. Todo tan intenso, tan fugaz y tan brillante, que apenas hemos tenido tiempo de asimilar que el grupo que mejor había recogido el legado de Pulp en los últimos años ha desaparecido para siempre.

Vamos a saltarnos la parte en la que hablamos de la particulares circunstancias biográficas de Christopher Owens (Lo dejaremos en que su hermano mayor murió de neumonía porque en la secta a la que pertenecían no les dejaban recibir atención médica, y luego su padre les abandonó, a él y a su madre, que se vio obligada a prostituirse; y al llegar su adolescencia, él, que ha reconocido su bisexualidad, y el uso de todo tipo de drogas, huyó y acabó viviendo en las calles de Texas hasta que un millonario le recogió y le llevó consigo a San Francisco…en fin, la típica historia) y a centrarnos en la primera canción que conocimos de su despamapante (y de sonido algo disperso, creo) disco de debut. Luego llegarían la infecciosa “Lust For Life” y ahí se dispararía mi pasión por el grupo, pero, insisto, vamos a quedarnos en la épica de lagrimilla de “Hellhole Ratrace“.

Vamos a imaginar que nunca habéis escuchado esta canción. Vamos a suponer que nunca habéis sido adolescentes y habéis sentido que lo que hicierais en una noche podía cambiar vuestra vida para siempre. Que las palabras épica, magia, himno, no significan nada para vosotros, que no sabéis quién es Elvis Costello. Que nunca habéis llorado escuchando a solas una canción, sintiendo que el tío que la canta os está hablando de vuestra vida.

Vamos a curar esa herida: no podemos volver atrás en el tiempo, no sabemos dónde viven ahora esos amigos a los que a los 15 años prometimos una amistad que duraría para siempre. Y sí, es muy posible que los Girls no vuelvan nunca, pero nos dejaron antes de disolverse unos cuantos temas memorables. Y otros a los que ese adjetivo se les queda corto: “Hellhole Ratrace” es como la madrugada después de esa noche de borrachera y confesiones con nuestros mejores amigos, infectada de épica y distorsión.  Hermosa hasta el punto de doler,  esta canción es eterna.

And I dont want to cry my whole life through
 I want to do some laughing too
so come on, come on, come on, come on, laugh with me.
and I dont want to die without shaking up a thing or two
yeah, I want to do some dancing too
so come on, come on, come on, come on, dance with me“.

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Un pensamiento en “Hellhole Ratrace – Girls

  1. Vaya, vaya. Prolija actividad en el blog… Me gusta!!

    Además veob que saldamos viejas cuentas. Interesante….

    Pues sí. Son muy buenos. Y está bien que se acabe cuando el proyecto se agota y no cuando haces el ridículo.

    Saludos!!

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