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Si a finales de 2014, alguien me hubiera preguntado “¿Cuál ha sido tu disco favorito de este año?”, hubiera tardado un poco en responderle: en la cosecha de la temporada pasada no aparecen registros tan rotundos como los de añadas anteriores, y sin haber sido un mal año (no creo en los “malos años”: más bien me parece que no se ha prestado la debida atención a los grupos que realmente la merecían, y en cambio andábamos todos mirando los nuevos tics de las viejas caras conocidas), supongo que ningún disco me golpeó con la contundencia necesaria. Si me hubieran hecho entonces esa pregunta, decía, lo más probable es que hubiera acabado por apuntarme al consenso general:  con argumentos sólidos, pero también una pizca de concesión, supongo que  “Lost In The Dream” de The War On Drugs hubiera sido entonces mi respuesta.

Ahora bien:

Si alguien me hiciera ahora la misma pregunta, tan sólo un mes después de cerrar el año, creo que hubiera tardado bastante más que un ratito en responder. La culpa la tiene este “Before There Were Pictures“, que he descubierto algo tarde, si consideramos su fecha de publicación, pero que me tiene sencillamente entusiasmado. Lo firma The Pale Lights, un grupo originario de Nueva York, conformado por Phil, Lisa, Maria, Andy, y Brooke, y establecido definitivamente en un sitio delimitado por sus fronteras con  The Bats, Felt, The Go-Betweens y Butcher Boy: un sitio estupendo, claro, y definitivamente austral.

El caso es que que el debut de estos neoyorquinos ha sido encumbrado sólo por medios pequeñitos y esa gente que sabe mucho de música pero no escribe en una gran revista. Después de haberlo escuchado unas cuantas (muchas, en realidad) veces, tengo claro que mejor nos iría a todos si nos fiáramos más de aquellos, y menos de las grandes publicaciones que hablan de los grupos de los que todo el mundo estaba ya hablando. Los consensos muchas veces tiene detrás una gran verdad, pero todos deberíamos permitirnos, de vez en cuando, alguna excursión fuera de la hegemonía.  Y este blog, que es muy pequeñito pero aspira a la búsqueda de la excelencia (vale, lo reconozco, con algún que otro -sanísimo- chapuzón en el lodo), prefiere que los discos de esta clase lleguen, aunque sea tarde, al mayor público posible, y por tanto sean reivindicados -también desde estas páginas- como merecen.

Dicho lo cual, vamos a dar unas cuantas razones para el entusiasmo, las primeras de las cuales podrían perfectamente ser las dos que encendieron mis alarmas y avivaron mi interés. Uno: detrás del proyecto está Phil Sutton, ex-batería de la banda de culto Comet Gain. Dos: el responsable de la producción de este disco (y su anterior EP) no es otro que Gary Olson, frontman de los nunca suficientemente valorados The Ladybug Transistor. Ahora pinta mejor ¿eh? Pues atención, porque esto sólo han sido los créditos del principio: lo que nos espera en el interior del disco es indie-pop de guitarras, de ese que tan bien envasaban en sellos como Creation o Flying Nun a finales de los 80 y principios de los 90, producido cristalinamente por Olson, y ¡maldición! editado de forma exclusiva, y como mandan los cánones, en riguroso vinilo.

Esta vez no voy a empezar a desgranar las bondades de cada tema, porque no acabaría. No es uno de esos discos de “dadle una escucha a…” (¿a cuál? ¿al insuperable punteo de “Manhattan“?… ¿Obviamos lo que me gusta “These Things Happen“? ¿Nos saltamos lo que gustará “Port Of Shadows” a los seguidores del kiwi-pop ochentero? ¿Hacemos como que “4 O’Clock In The Morning” o “Boy Of Your Dreams” no son los hits de un mundo paralelo?…): “Before There Were Pictures” es un discazo en el que sumergirse de principio a fin, uno de esos álbumes en los que a cada escucha sucede la percepción de estar ante un trabajo más y más grande, y que va ganándose tu confianza sin recurrir (no lo necesita) a grandes gestos.  Escuchadlo íntegramente aquí. En cuanto a los amigos de las producciones bombásticas, voces impresionantes, arreglos de fantasía: esto NO es para vosotros. No pasa nada: no tiene por qué gustaros el pop tranquilo de Pale Lights, ya habrá futuros posts para las canciones desencaja-mandíbulas, aunque creedme que siento que no podáis participar de esta clase de belleza, serena, luminosa, deliciosamente doméstica.

Y para los convencidos -los habrá, seguro- que se queden con ganas de más, aún tengo buenas noticias: en este enlace podréis encontrar, en formato digital, el EP que con fecha de noviembre de 2014 publicaban los maravillosos Pale Lights. Se titula “Fourteen Stories Tall” y no contiene caras-b, porque por lo que se ve, sus autores no saben hacer canciones menores: la pista titular es una deliciosa joya de indie-pop que contaría con la bendición de Lawrence, “Twisting The Knife” es sencillamente una de las mejores canciones de 2014 (y NO, lamentablemente no estaba aquí), y aún se cierra con una “single version” de esta “Another Broken Heart” que hoy recogemos aquí, que además puede descargarse gratuitamente. Se puede hacer mucho más ruido, pero no se puede hacer mejor.

Un pensamiento en “Another Broken Heart – Pale Lights

  1. Este disco lo tengo bajado hace algún tiempo de “Don’t eat the…”, y me gustó, pero sin más. Le daré una segunda y una quincuagésima escucha.

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