Home

Salgamos de casa: vamos a algún sitio, demos un paseo. Hace una estupenda mañana ¿no? Puede que aún falte un poco para que lleguen las exultantes jornadas de verano, esas en las que cualquier destello de la luz contagia de azul el cielo, pero fíjate, mira por la ventana: la hermosa serenidad de este momento parece decir: “venga, sal de casa, deja que te alcance la tibia vibración que se ha propagado a todas las cosas”.

Aliémonos con la pereza, abandonémonos al trazado de las calles (tan ajeno a nosotros) y confiemos nuestros pasos a la caprichosa secuenciación de los semáforos, a la suave corriente de los minutos: no consiste en no hacer nada, sino en dejarnos envolver por lo circunstancial para que todo suceda sin nuestra intervención, en la dulce rendición a las disposiciones de la providencia. Renunciemos por tanto a la intensidad, abjuremos de la agotadora euforia: conformémonos (qué deliciosamente anacrónica me suena ahora esta palabra) con disfrutar de este momento. Caminar simplemente por la ciudad, presenciar las pequeñas tragedias adolescentes -la función es gratuita- en los bancos de los parques, sentarnos en alguna parte a tomar algo, intercambiarnos los periódicos cuando hayamos terminado de hojearlos, disfrutar de esta forma perfeccionada de compañía en la que no es preciso hablar demasiado.

Luego vendremos a casa. Podríamos preparar la comida -yo me encargo- mientras ponemos algo de The Shins: hoy tengo un día de esos en los que escuchar  “New Slang” sería totalmente apropiado. “Gold teeth and a curse for this town / were all in my mouth…“: es una de esas certezas que se presentan de pronto con una claridad absoluta, una revelación que, no por muy reiterada, queda fuera de nuestra capacidad de elección. Comeremos, brindaremos, nos amodorraremos en el terciopelo rojo que ondulará en el fondo de nuestras copas, con la seguridad de que luego tú te quedarás ovillada en el sofá, anestesiada con el zumbido sordo de un telefilme vespertino. Si no consigo dormirme (ya sabes que sólo lo logro cuando no lo intento, así que es bastante probable que no lo consiga) acabaré sentándome frente al ordenador, a escribir, a leer, probablemente a intentar hacer las dos cosas al mismo tiempo,  para terminar por no hacer ninguna de ellas. No se me ocurre un modo mejor de pasar este día, pero ahora salgamos, incineremos las horas bajo el peso de la luz: es cuanto tenemos que hacer antes de que este hermoso incendio se extinga. Sé que tú preferirías que dijera: “vamos a tal o cual parte”, pero en realidad  no necesito, no deseo, ir a ninguno de esos sitios. Sé que no tiene demasiado sentido, pero es que ahora mismo no sé dónde quiero estar, tan sólo que me alegro de que estés conmigo…

When the night is young in the land I’m from
The seasons ghost away
The starts at night obscured by light
Can still lead me though this

Don’t know where i want to be
But I’m glad that you’re with me
And all i know is it’d be easy to leave

And in my mind i can’t see the street
Where you and i will live
You still can’t see the stars at night
But were not primitive

Don’t know where i want to be
Oh but I’m glad that you’re with me
And all i know is it’d be easy to leave

Anuncios

3 pensamientos en “Primitive – Real Estate

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s