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Disco a disco, sin levantar apenas la voz, el californiano Cass McCombs continúa labrándose una carrera que goza del reconocimiento de la crítica especializada y, esto sobre todo, la devoción de sus fieles. Claro, los medios tiempos de corte (a primera vista) clásico que tan bien se le dan al americano no son precisamente la clase de canciones que llaman la atención de un público ávido de novedades y etiquetas rompedoras, y uno se inclina a pensar que -cuestion de edad, supongo- los que más disfrutarán de las canciones de “Mangy Love” son aquellos que, de forma consciente o inconsciente, han ido reemplazando la experiencia de la velocidad por la placentera contemplación de las vistas.

Para glosar las delicias de el último disco de McCombs, me vais a permitir que de un paso atrás y recomiende -cómo no- leer la excelente crítica que publicó Jaime Cristóbal en Jenesaispop: no creo que se pueda explicar mejor el tono, crepuscular y nublado, con el que McCombs tiñe de soul sus arpegios de guitarra, o la forma en que alude al pasado sin que ello implique recurrir a la mera emulación. Hay, de hecho, una aproximación muy oblicua al clasicismo (ni folk, ni americana, ni soul ni pop ni rock clásico, pero al mismo tiempo, un poco de todo eso a la vez.), algo que se explicita muy bien en las guitarras en primer plano de esta maravillosa “Opposite House“: más cerca del rock en duermevela de Kurt Vile que de la radiofórmula de los 70, y sin embargo la canción llega a nosotros cubierta con esa pátina que parece que sólo consigue el paso del tiempo.

La canción cuenta además con el exquisito falsete de Angel Olsen en sus estribillos, una auténtica joya encastrada en la artesanía llena de filigranas jazzy de McCombs, gracias a una soberbia labor de producción (Rob Schnapf / Dan Horne). Recomendadísima para los días lluviosos (“The opposite of white / Isn’t black but rainbow blood / This house is too narrow… Oh why / Why does it rain inside?“), para las últimas horas de luz, pero sobre todo para aquellos que -me incluyo- empiezan a creer que en algún momento, no saben muy bien cuándo, empezaron a perder el paso del mundo y quedarse rezagados…

The ceiling is on the floor
Floor in the refrigerator
What of the door?
It’s there no more

When it rains inside
There is nowhere to hide
Which is why
I’m all sunshine

Ain’t nobody want you
Ain’t nobody want me too
If hell is above you
You’re even lower than I do

Oh why
Oh why
Oh why
Oh why

Why does it rain inside?

Mine is in a busted house
Rain inside when it’s sunny out
Outside in/ Inside out
One step forward two steps back
They say opposites attract
But they haven’t tracked
In my heart shack

The opposite of white
Isn’t white but rainbow blood
This house is too narrow
And made from endangered wood

Oh why
Oh why
Oh why
Oh why

Why does it rain inside?

How do you make a magnet?
You create a potential
Just an old refrigerator magnet
Repelled and pulled
Ooohhhh why so needy?
Tell me why

Living in a golden age
Why do these words sound so strange?
Nothings changed
Inside this cage

From this window I can see
You coming back to me
How can this be?
My windows a dream

Pet snakes in the hall
Pet snakes wall to wall
Coiling where the mice crawl
Winter, spring, summer and fall

Oh why
Oh why
Oh why
Oh why

Why does it rain inside?

 

 

2 pensamientos en “Opposite House – Cass McCombs

    • No, que yo sepa. Tampoco es que vea mucha relación entre uno y otros, la verdad: la sofisticada fórmula retro de McCombs poco tiene que ver con el indie-rock con apuntes lo-fi de las bandas que mencionas. Me parece a mi, vaya.

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