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Ahí va una apuesta personal: el disco de Benjamin Dean Wilson va a ser una de las cosas más bonitas que se van a publicar este año. Lo afirma uno, además, que hasta el día hoy había tenido que contentarse con escuchar hasta lo obsesivo (es algo ridículo, lo sé, pero así es como ha sido) los fragmentos de algunas de sus canciones, dispuestos a modo de teaser en iTunes o Soundcloud, y que incluso ha llegado a encargar el disco a Tapete Records (es la discográfica alemana la que edita el debut de Wilson) sin haber escuchado en su integridad ni una sola de sus canciones. No, no ha sido ni mucho menos una compra a ciegas: hay más música en los mencionados snippets que en toda la discografía de muchos artistas consagrados. Y sí: soy un exagerado, ya lo sabéis. Y no: esta vez -creedme- no exagero.

El caso es que ¡por fin! mis plegarias han sido atendidas, y en un amabilísimo correo electrónico que parece llegado a mí desde el mismísimo cielo, me informan de que ya está disponible, en youtube y para todo el mundo, el sencillo con el que este nuevo artista se da a conocer musicalmente. La canción elegida es “Sadie And The Fat Man“, primera de las seis pistas que conforman “Small Talk” (el disco con que B. D. Wilson debutará en abril de este año) y, a tenor de lo escuchado, muestra inmejorable de los inagotables placeres que nos aguardan a los melómanos.

La foto de la portada es terriblemente elocuente: tanto el bigote (¡aguanta la presión, Benjamin, cada día somos mas!) como la composición en blanco y negro remiten a ese folk-pop de hechuras clásicas que la mayoría conservamos en lugar reservado, y ciertamente por ahí van los tiros. Las canciones de Benjamin Dean Wilson se miran sin rubor en el Greenwich Village de los 60-70, con su ropaje engañosamente acústico (por aquí suena un violín, por allá se oyen unas notas de piano) y unos aires indiscutiblemente teatrales: estas historias han nacido para ser contadas desde un modesto escenario, rodeadas de humo y gente con cicatrices. Porque, sí, como ocurre con las viejas (y mejores) películas de Woody Allen, en las canciones de  Wilson se habla mucho, constantemente; y es a través de esos diálogos afilados, puestos en las voces de todos y cada uno de esos personajes, como se dibujan las escenas de interior en las que no es difícil verse reconocido.

La impresión se confirma cuando uno se acerca a la nota de prensa: el compositor ni siquiera trata de esquivar su bagaje artístico (artista visual, con experiencia en cine y teatro) y rehúye el formato clásico de la canción pop de tres minutos para dedicar el tiempo necesario a la definicion de los seres que protagonizan sus letras. El profesor de instituto (“So Cool“) que de pronto se enfrenta al descubrimiento de que no es tan enrollado como pensaba; la pareja de amigos (“Rick, I Tick Tock…”) que conocen a una chica en el tren y se la llevan de picnic, mientras Sharon -esposa de Rick- tiene que llevar al hijo de ambos al médico porque ha sido mordido por un perro… historias que quizás no son las habituales hoy en día en el panorama musical, y que sin embargo cuentan con una mágica capacidad para dejar huella en el oyente.

Acabo ya con la mencionada “Sadie And The Fat Man“,  una hermosa canción sobre la madurez y el modo en que el paso del tiempo traiciona nuestras perspectivas. Suele ser así: (So you married him and I married her”), nada sale exactamente como habíamos pensado, lo cual ni es malo ni es bueno, pero acaba siendo la única de las realidades posibles. A lo mejor (no digo que sea sencillo, simplemente digo que quizás no es tan complicado como pensábamos) la felicidad consiste tan sólo en asumir que todas esas cosas que salieron distintas a lo planeado no fueron accidentes a lo largo de una vida que -de no ser por ellos- podría haber sido de otro modo, sino que todas esas pequeñas catástrofes, agobios, problemas y cambios de planes; esas precisamente, en mayor medida que las otras, eran la misma vida.

“I’ve seen it, people
I’ve seen little boys turn into men
I’ve seen some girls I knew who could make me sweat
But they won’t be pretty again
I’ve seen every type of Romeo trying to do a “show-me-show”
With nothing but his dick in his hands
If I was in a movie now
I’d have to play the old man
And I don’t like getting fat, no
I hate to see my arms jiggle
But right now working out
It doesn’t fit into my schedule

But Sadie told me someday she would see me again
And said, “Be a good person ‘till then”

I look for you in windows
I’ve looked for you in many dirty magazines
I’ve been heroes, sure… I’ve been villains more
But I mostly be in-betweens
Now every time some punk comes up
Says he’s thunkin’ something up
I’ve learned to roll my eyes
But I say, “I hope you make it, Bud…
I’d love to be surprised.”
Then at night I jot a few notes down
While I am on the elliptical
The scale says I’ve already lost five pounds
Do you think it’s noticeable?

But Sadie told me someday she would see me again
And said, “Be a good person ‘till then”

I think of you at least twice a day
Everyday
Anyway, what I mean to say is
That sometimes fate fucks up
How you got the job and I got the shaft
You move off to movie-land not to come back
With your actor’s life, actor’s checks
And boy haircut (real short)
Though I know it’s not career
That makes us who we are
Still in a strange way
It has a large part to play
In helping us find our identity

So you married him and I married her
We both started lives (not together)
Just the other day my wife found a box of letters in the closet
She said, “What’s this?”
I said, “Aw, nothing… Just a box of papers from high school or something…”
I took it from her and while she wasn’t looking
I locked it in a more safe spot
You know I hate keeping secrets
I really do love my wife so much
Still in a strange way you had a large part to play
In helping me find my identity
So I can’t let you go

My days are short now
I’m asleep more than I’m awake
There’s more of a chance that we’ll meet in dreams
Than there is when I’m awake
Now when that boy that’s made of me
Comes in with his Batman tee
And says, “Hey man, you want to wrestle?”
I say, “Your dad’s asleep right now, maybe in a little while…”
Then at noon when I finally do start to move
I head straight for my favorite room
And eat a bit more than I think I should
Eating really does help me feel good

But Sadie told me someday she would see me again
And said, “Be a good person ‘till then”

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