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No falla: todos los años hay una canción, un disco, una banda, que evoca de forma irremediable aquel maravilloso trío de Birmingham (luego reconvertido en dúo) que respondía al nombre de Broadcast. No es que al grupo de la malograda Trish Keenan le faltaran espejos en los que mirarse, pero quizá sí que fueron los que más sutilmente reivindicaron el sonido de algunos de los más ocultos (y mejores) scores cinematográficos de los sesenta, con una electrónica rara y fascinante en la que incluso tenía cabida el legado psicodélico de The United States Of America, y no ha de extrañarnos por tanto que acabaran por convertirse en el referente para muchas las bandas que invocan la belleza espectral de tiempos pasados.

El  giro del caleidoscopio no se detiene en Broadcast, por supuesto que no: he aquí otra de esas bandas que bien valen para deleitarse con el juego oblicuo de formas y colores, llegados desde las gélidas tierras de Malmö (Suecia). Me los descubrió Mordoh en su siempre recomendable blog, nada más arrancar 2014, a propósito de un EP (“From Above“) que los revelaba como los herederos directos de la versión más accesible de los británicos (no, desde luego, de su último período, más experimental), y desde entonces sigo con mucho interés todo lo que van lanzando.

En esta ocasión, se trata del largo que les ha publicado Fire Records, y que lleva por título “To Where The Wild Things Are“. La referencia nada disimulada al cuento de Sendak, imagino, no es casual: la música de Death And Vanilla transita por ese lugar en el que es tan posible la pesadilla como la ternura, y el sonido de mellotrones y sintetizadores moog lo mismo te arrulla, que te eriza el vello con el aliento helado de una casa abandonada. Disco absolutamente recomendable, plagado de joyas que os harán viajar en el tiempo y -estoy completamente seguro- pondrán a los suecos en vuestro punto de mira, si es que no lo están ya.

Me ha costado decidirme (“California Owls” es una auténtica de-li-cia) pero finalmente es “Arcana” la pista con la que ilustro musicalmente esta entrada: un maravilloso bosque encantado (uno como el que surge de la nada en la habitación de Max cuando este es recluido en su habitación, castigado sin cenar; más excitante que amenazador, más luminoso que sombrío) en el que uno puede convertirse en el rey de los monstruos simplemente mediante el sencillo truco de mirarles fijamente a los ojos, o toparse con la Alicia de Carroll en su carrera en pos del conejo blanco. Una preciosidad de tema que gustará a los que, por poner un ejemplo cercano, se deleitaron con la banda sonora de “The Duke Of Burgundy” entregada por Cat’s Eyes en este mismo año, y que además puede descargarse de forma absolutamente gratuita y legal, siguiendo este enlace de Soundcloud. Está, desde que empezó este 2015, en mi carpeta de favoritas.

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2 pensamientos en “Arcana – Death And Vanilla

  1. Me gusta la referencia que has puesto de Still Corners aunque no los hayas mencionado en el texto. Muy acertado. Y gran canción.

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