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Lo de arriba (vamos a llamarlo así) es una escena de «El Recomendado», una (vamos a llamarlo así) película de Fernando Esteso dirigida por Mariano Ozores que lamentablemente documenta la triste realidad de nuestro país no hace tanto tiempo: una sociedad terriblemente machista que convertía en algo risible la cosificación de la mujer, relegada a roles subordinados a los masculinos cuando no directamente destinada a la satisfacción sexual de aquellos. Lo triste es que no es la típica película de los 70 de Pajares y Esteso, no: es una escena de una película de ¡1985, qué horror! de la misma España que en aquellos años intentaba vender una imagen de modernidad y ruptura con el pasado.

Diez años antes de ese capítulo de vergüenza ajena, y tan sólo dos después del merecidísimo éxito internacional de «Eres Tú«, Mocedades publicaba una de las mejores canciones (y mira que tienen canciones buenas) de su repertorio, de título «Secretaria«. La canción relataba -hoy en día resulta un enfoque trasnochado, en gran medida porque ni siquiera los Mocedades de 1975, como miembros de la sociedad española a la que pertenecían, podían esquivar esa subordinación socialmente asumida- la relación laboral entre una secretaria y su jefe, erosionada a pesar de la fidelidad mostrada por la primera respecto al segundo durante muchos años de trabajo, por un «inexcusable» episodio:

«Te firmé mis veinte años
Te ayudé a subir peldaños
Y entre copa y copa me hice necesaria
Y al negarme a ser amable
Me ignoraste y solo fui tu secretaria
«

Tremendo ¿no? Casi da escalofríos leer la forma eufemística (pero terriblemente elocuente) con la que se refiere el acoso. En su día provocó algunas protestas por parte de sectores progresistas, y en cierta forma las acusaciones de mojigatería no eran algo del todo ajeno al propio grupo, cuya imagen parroquial no era precisamente muy rock’n’roll. Hoy en día, la cosa es aún peor: la resignación con la que la secretaria asume su degradación nos parece tan delirante que daría hasta un poco de risa, si no fuera por la tristeza que transmiten esos demoledores versos:

«Era yo quien escogía
Las flores que cada día
Enviabas a tus jóvenes amadas
Era yo quien te firmaba las tarjetas
Hasta en eso secretaria
«

Guau. Letristas de España, poneos las pilas. Hay más historia en la letra de esta canción compuesta por Juan Carlos Calderón (Amaya Uranga y los suyos le llamaban «el séptimo mocedades», yo lo considero «nuestro Björn Ulvaeus») que en la ingente cantidad de versos de pretensiones líricas -la mayoría de ellos no significan nada, no pasa nada por reconocerlo- que se han escrito desde 1975 hasta nuestros días. Ni siquiera el inesperado plot twist del verso final («Casi esposa, buen soldado, enfermera / Y un poquito enamorada«: alguno podría entenderlo como una rendición) consigue emborronar una composición soberbia que estuvo cinco semanas ocupando el número uno en las listas de éxitos y a la que, pese al enorme cambio que supone la perspectiva histórica, los años no han hecho más que elevar. La pobre secretaria de Mocedades (siempre atenta, siempre callada, diciendo nada) se queda así para la eternidad como un vestigio de un pasado que no volverá… hasta que a uno le da por leer algunos de los comentarios en youtube del vídeo de Esteso, y se le cae el alma a los pies (y no, no pienso esconder a sus autores, que se han prestado encantados a dejar sus pensamientos acompañados de sus perfiles públicos)

¡Mucho por hacer aún! Olvídate de esa panda de trogloditas e impresentables: nosotros siempre te querremos, secretaria.

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Un pensamiento en “Secretaria – Mocedades

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