Home

Me salta últimamente en bastantes sitios el nombre de esta chica llamada Holly Humberstone que tiene algo (un disco, o una canción, no sé…) titulado «The Walls Are Way Too Thin«. El caso es que esta joven artista que andan promocionando o que se ha puesto de moda, por lo que sea, no consigue atraer demasiado mi atención y ni siquiera -seguro que me equivoco, para variar- me he sentido tentado de darle una escucha. Eso sí: por uno de esos extraños mecanismos de mi mente, aquel título no deja de traerme a la mente los versos terribles, hermosísimos (en mi cabeza suenan en la voz de Dusty Springfield, selecto que es uno cuando se pone a rememorar) de la maravillosa «I Don’t Wanna Hear It Anymore«:

«I hear the neighbors talking ‘bout you and me
I guess I heard it all
‘Cause the talk is loud
And the walls are much too thin
«

Ojo que quien firma esta letra tremenda sobre broncas maritales que se escuchan al otro lado de las paredes no es otro que el maravilloso Randy Newman, palabras mayores: canciones sobre cuernos ya se había escrito muchas a la altura de 1964, pero Newman supo darle otra vuelca de tuerca al construir su escenario para el drama con calidades VPO. La primera versión publicada de este formidable tema fue esta, la interpretada en 1964 por Jerry Butler (primer cantante de The Impressions hasta que decidió emprender carrera en solitario, dejando el puesto a un jovencísimo Curtis Mayfield); y al año siguiente los Walker Brothers grabaron su propia lectura de este -Marc Almond la definiría así en «Scott Walker: 30 Century Man«- auténtico «kitchen sink drama» que la impresionante voz de Scott Walker elevaba a la estratosfera. Demasiado dandy, quizás, para creérnoslo como ocupante de un apartamento de tres al cuarto. Así, muy probablemente no sea desacertado señalar que fue finalmente la enorme Dusty Springfield la que daría mayor lustre a la composición con una sentidísima interpretación: sería en 1969, publicándola como tercer sencillo de «Dusty In Memphis«, y acompañándola de una ¿cara B? insultantemente buena: la inmortal «The Windmills Of Your Mind» compuesta por otro gigante, Michel Legrand. Pero bueno, quedémonos hoy en esa primera versión de Jerry «Ice Man» (le pusieron ese apodo por su capacidad de mantener la compostura incluso cuando interpretaba baladas tan desgarradoras como esta) Butler: resulta de lo más convincente en su papel de ese hombre herido que prefiere referirse a la escasa calidad de la construcción en la que viven, que dirigir su dolor y su rabia contra la mujer que lo ha causado. Ay, las paredes del corazón, esas sí que son delgadas…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.