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Otro año que se va, ahora le toca marcharse a 2019. Un año de esos de los que se acaban y piensas «bueno, al menos empiezo a levantar cabeza»: a ver si ahora no llega 2020 y lo joroba todo. En lo músical, pocas veces me he sentido más marciano: es que no hay manera, oiga. Ni el trap, ni el reguetón, ni el hip-hop de los DrakesKanyesTylorthecreators ni nada de nada. Me he quedado completamente descolgado, con la extraña  sensación de ser ese señor del siglo XX, que sobrepasada la centuria aprieta el botón de «parada solicitada» y se abre paso educadamente entre la multitud electrolatina (¿me permite, por favor? me bajo en la próxima) y desciende para ver como se aleja el autobús del sigo XXI desde la parada de Música Viejuna.

No me gusta demasiado la poco favorecedora imagen que devuelve el espejo: sin saber cómo ni cuando, me he convertido en esos dinosaurios que decían a los punks que todo aquello era ruido, que la música de sus tiempos sí que era música, que las canciones que gustan a los jóvenes de ahora (¡sal de mi cuerpo, Jose Luis López Vázquez!) son una cochinada. Pero mucho me temo que sí, ese soy yo, y aún lleno de incoherencias, me debo a mi mismo. De modo que nadie busque «Señorita» en esta lista, porque me temo que iba a salir terriblemente decepcionado. Pocas guitarras en mi selección de CANCIONES FAVORITAS DE 2019 (al menos ahora me confundo con el entorno, malos tiempos para el rock), pero sí mucho synth pop y temas que, por lo que estoy viendo en las listas final de año confeccionadas por los medios serios, son absolutos encaprichamientos.

Este año son 20 las pistas que han entrado en el CD que me grabo para mis trayectos en coche. El resto (y ojo que hay encontraréis canciones muy chulas) conforma el cuadro de MENCIONES DE HONOR de THE SONGS WE LOVE, estas que aparecen justo a continuación:

50 Now I’m In It – HAIM
49 Cellophane –  FKA Twigs
48 But I’m A Top – The Ballet
47 Divorce – Alex Cameron
46 The Girls Are Chewing Gum – Patience
45 Insignificant – Lust For Youth
44 Face The Fire – Boy Harsher
43 Inferno (Brisbane In Summer) – Robert Forster
42 San Diego – The Pirouettes
41 Light – Michael Kinawuka
40 Loved Up – Ronika
39 Norman And Norma – The Divine Comedy
38 Religion (U Can Lay Ur Hands On Me) – Shura
37 Eddie & Polly – The Delines
36 Curl Up & Die – Matt Maltese
35 Friend Of A Friend – Lake Of Malawi
34 This Christmas – Lachlan Denton & Studio Magic
33 Further – Richard Hawley
32 Feet – Fat White Family
31 All The Time – Zara Larsson
30 Dead Of Night – Orville Peck
29 The Greatest – Lana Del Rey
28 Are You Bored Yet? (feat. Clairo) – Wallows
27 Gone – TR/ST
26 Aute Coture – Rosalía
25 Sofia – Clairo
24 All My Happiness Is Gone – Purple Mountains
23 Cuestiones Inciertas – El Palacio de Linares
22 Turn Me Down – Julia Jacklin
21 Kantori Ongaku – Devendra Banhart

Y ahora sí, las pistas que más me han acompañado este año; mis CANCIONES FAVORITAS DE 2019:

 

La bajona de Billie

20 ilomilo – Billie Eilish: Pese a su juventud, la estadounidense ha conseguido aquello tan difícil de presentarse en el mercado discográfico con una voz propia, apenas envuelta en beats  que suenan como cicatrices digitales, y dejando que los sonidos sampleados cubran las melodías (alguna de ellas suenan extrañamente cercanas a los standards jazz norteamericanos) de un muy particular óxido. Descomposición, demolición, desilusión: no deja de ser una adolescente (otra) descubriendo que está tan perdida como el resto de nosotros, pero hay que reconocer que al menos Billie Eilish lo hace con estilo.

 

Las cosas que hace Andy Shauf

19 Things I Do – Andy Shauf: Lo de Shauf es una cosa tan exquisita, tan excepcionalmente delicada, que aunque apenas sepamos más que la pista avanza “The Neon Skyline“, el disco que publicará en 2020, uno lo tiene que proclamar a los cuatro vientos, como se proclaman las buenísimas noticias. (…) Y si uno concluye, al final, que el canadiense es un genio, y que haga lo que haga, su reconocible sonido nos tiene ganados de antemano, pues lo mejor que puede hacer es callarse y dejar que la música apacible y hechizante de Andy Shauf, convertido ya en un clásico contemporáneo,  hable por si misma.

 

Lágrimas en la pista de baile

18 True Blue (feat. Angel Olsen) – Mark Ronson: Al final ni «Lark«, ni «Mirrors«. Me da un poco de vergüenza reconocerlo, pero la interpretación de Angel Olsen que más me ha conquistado este año no estaba en su monumental y helador disco, sino  que se recogía en el álbum (bien plagado de estrellonas, como no podía ser de otra manera) de ese otro chico listo de la producción que responde al nombre de Mark Ronson. Pitchfork definió en su día esta colaboración como unos «Abba narcotizados», yo le saco un curioso aire a Molly Nilsson: música para bailar, sí, pero con los ojos velados en lágrimas.

 

El dulce salado de Metronomy

17 Salted Caramel Ice Cream – Metronomy: Vuelven los Metronomy de «The Look«, albricias. Los de los riffs adhesivos, los del riquirraca para bailar, los de las melodías dulces con crujiente cobertura. «Salted Caramel Ice Cream» es disco, pero es mutante; es rock’n’roll pero es electrónico, es una tontería, pero al mismo tiempo, es absolutamente brillante.

 

Yes, Caroline

16 So Hot You’re Hurting My Feelings – Caroline Polachek: 2019, tenemos a las hermanas Haim haciendo energético pop a lo Chairlift, y a Caroline Polachek (la ex-Chairlift, sí) haciendo de Haim casi mejor que las famosísimas hermanas (…)  “So Hot You’re Hurting My Feelings” es un pegajoso tema de pop instantáneo, con una estrofas que son puro oro y unos apuntes -aquí, bien empleados- de vocoder en el estribillo, de esos que parecen diseñados para gustar tanto a los nostálgicos de los ochenta, como a los que precisan de la justa pátina de contemporaneidad.

 

Enamorado de las melodías de amor de Hot Chip

15 Melody Of Love – Hot Chip: No a otra cosa suena esta nueva maravilla de los londinenses, sino a brazos alzados al cielo en plena epifanía musical, al dulce éxtasis que provoca en el oído la escucha de una melodía (de amor) perfecta. Algo más instrumental de lo acostumbrado (por momentos se acercan a las bonitas espirales de Röyksopp), la inconfundible voz de Alexis Taylor se limita simplemente a recitar unos versos que suenan al feliz mantra con el que se invoca la llegada de un nuevo Verano Del Amor. Oh sí, el cielo brilla esta noche con el fulgor mil estrellas…

 

Steve Gunn se pasa al pop

14 Vagabond – Steve Gunn: Me sorprendió gratamente descubrir este año el inédito e interesante perfil mostrado en “Vagabond“, más cerca del jangle-pop ochentero de ¡The Go-Betweens! que de la orfebrería que asocio a Gunn (un auténtico virtuoso de la guitarra): la suave melodía de las estrofas, bañadas en luz; el contrapunto de esa segunda voz femenina (Meg Baird), esa forma de hacer aparentemente fácil lo que en realidad es más complejo. El tema del que trata además la canción (una galería de personajes de esos que se han ido sin querer quedando en los márgenes de la vida) se presta como anillo al dedo a una composición en tonos sepia, quizá lo más cercano a una redonda canción pop que nunca ha firmado su autor.

 

Jack Tatum está triste

13 Blue Wings – Wild Nothing: Descartada (¡!) de “Indigo“,su álbum de 2018, aunque convenientemente repescada en enero de este año por el propio Jack Tatum. El  de Virginia reconocía que no estaba muy convencido de si el tema era lo suficientemente bueno para aquel trabajo discográfico con el que Wild Nothing volvía, por decirlo de alguna forma, a sus orígenes, pero tras mucho darle vueltas se animó a publicar el tema a principios del año, por aquello de establecer un puente entre su cuarto largo y lo que nos deparará el proyecto en el futuro ¡Pardiez! ¡Pero si esa línea de bajo es pura drogaína, muchacho!

 

Benny Sings, delicia holandesa

12 Familiar – Benny Sings: Por momentos jazzy, por momentos cercana al yatch-rock, la música de van Berkestijn se desliza con suma facilidad sobre la espuma del pop más sofisticado, con un sabio uso de algunos apuntes funk y una indisimulada alusión en varias de las pistas a la etiqueta “City Pop” con que se identificaba en el Japón de los 70 ese estilo de pop urbano y asequible (…)  Puro Easy listening, en el buen sentido del término

 

Carriers, la paciencia tiene premio

11 Another Guy – Carriers:  Lo más fácil es definir este disco con un literal (sí, Bryan Devendorf anda por ahí metido) “imagínate a The War On Drugs con el batería de The National” que aún obvia, no obstante, al gran otro colaborador de relumbrón -John Curley, de sus convencinos The Afghan Whigs- de un disco de debut mejor de lo que esa tajante descripción podría dar lugar a imaginar. (…) qué MA-RA-VI-LLA todo

 

Requin Chagrin, semáforo azul

10 Sémaphore – Requin Chagrin: Difícil no dejarse engatusar por la andrógina (sí, es una chica) voz de Marion Bruneto y esas brumosas guitarras empapadas en delicioso reverb, imposible no dejarse llevar por un sonido que sin querer trae a nuestra memoria ecos de un pasado que ya empezábamos a olvidar, canciones que llegan a nosotros como descoloridas postales de añejo surf en las costas atlánticas.

 

Hidrogenesse, todo mal

09 Se Malogró – Hidrogenesse: Malas noticias para los ¿(todavía hay alguien que no lo sea?) fans de Hidrogenesse: en palabras de los propios Carlos y Genís, “El vocoder no canta / La caja de ritmos se malogró / Se acabó el baile, no ha venido nadie“. Adiós al kraut-pop dislocado de los barceloneses, rendidos sin remedio -¿será cosa de la edad?-  a los bailes de salón: mambo, danzón, cha-chá, beguine. (…) Si las cosas han dejado de funcionar, casi mejor reconocerlo que caer en el más espantoso de los ridículos: “Se malogró / no marcha más / se interrumpió / dejó de andar“. Un desastre, todo mal. Y como siempre que se trata de Hidrogenesse, es ma-ra-vi-llo-so.

 

Jana Hunter Republicana

08 Young Republicans – Lower Dens: Mi debilidad, después de un par de escuchas del disco completo, sigue siendo el primer sencillo que sacaron del álbum, a principios de junio. “Young Republicans” vive desde entonces en mi carpeta de canciones favoritas del año, porque efecivamente tiene todo lo que le pido a un perfecto himno synth-pop: la dosis exacta (ese estribillo que hará las delicias de cualquier fan de Visage) de épica, la inevitable mirada nostálgica al pasado, y el latido emocionante que nace de un pecho de metal y bits.

 

Weyes Blood, flotante

07 A Lot’s Gonna Change – Weyes Blood: En «Titanic Rising» no hay desperdicio, y eso que el tramo final no puede evitar palidecer un poco ante el apabullante nivel del cuarteto de canciones que lo abre: no sólo por las indudable cualidades vocales de Mering (recuerda, es evidente, a la prodigiosa garganta de Karen Carpenter), sino también por lo aparentemente fácil que le resulta a Mering hacer flotar esos hermosos icebergs (gigantes, heladores, deslumbrantes, peligrosos si te aproximas demasiado a ellos) ante nosotros.

 

Max Jury, no tan triste

06 Sweet Lie – Max Jury: La sutileza de las estrofas le acerca por momentos a la sofisticación pop de Rhye, pero en los estribillos el hombre no se anda con rodeos, y deja muy clara su intención de cambiar de registro y sonar MUCHO MÁS GRANDE. Como si dijera: hola, soy Max Jury y no sólo compongo canciones tristes al pianito y poso en las fotos en plan James Dean torturado por mis sentimientos (¿una camiseta de Chet Baker, en serio?): ahora también me he propuesto haceros bailar.

 

Cenizas a las cenizas

05 Ashes To Ashes – Jenny Hval: La noruega ha publicado en 2019 un álbum algo más pop de lo acostumbrado en una artista que hasta ahora era fácilmente encasillable con la odiosa etiqueta de “experimental”. Claro, eso no significa en modo alguno que se nos haya pasado al mainstream, y Hval sigue abonada a la estructuras complejas y los laberintos sonoros, donde nada es predecible. Y sin embargo, qué es difícil no engancharse a una canción como “Ashes To Ashes“, caray. Lo más cerca que ha estado nunca de “una canción”, así sin más, el primer sencillo con el que se presentó “The Practice Of Love” es una fabulosa excursión al pop electrónico y planeador (hacia el final, cercano incluso al trance) capaz de despegarnos del suelo.

 

Lizzo lo tiene

04 Juice – Lizzo: La segunda referencia -lo admito- que llegó a mi de Lizzo no puede ser más chiflante: “Juice” directamente pasa de puntillas por el rap, arrojándose de cabeza al disco-funk porque yo lo valgo, y se convirtió en mi primera adicción de 2019. Encima viene acompañado de un vídeo con una estética irresistible ¡pero qué bien me cae esta chica! Let’s Get Physical, Lizzo!

 

Fabio Viscogliosi, magia

03 Peplum – Fabio Viscogliosi: Lo escribe uno que ni conocía a Viscogliosi, ni llevaba años (¡desde 2007!) esperando el tercer trabajo discográfico del francés: cuando escuchas algo de una belleza tan desarmante como “Peplum“, la canción con que arranca el disco, sólo puedes desear que ese milagro no sea irrepetible. Y afortunadamente, ese asombroso ejercicio de equilibrio entre melancolía, sensibilidad y evocación empapa las diez canciones de un disco al que la etiqueta de “pop” se le queda pequeña.

 

Pynch, el tsunami

02  Disco Lights – Pynch: Comenta Spencer Enock (líder del cuarteto) que la inspiración para este delicioso tornado de luz vino de la célebre “We Are Your Friends” de Justice, y su intención de componer, desde sus propias coordenadas, algo similar: una canción que fuera un puro estribillo sin fin, un bucle infinito y hermoso que prescindiera de las habituales estructuras de la canción pop. A fe mía que lo han conseguido: qué cosa más bonita, qué manera de atravesarnos con un cristal punzante que lo mismo refleja las guitarras de DIIV que deslumbra con la euforia psicodélica de MGMT. El contraste de ese sonido optimista con los oscuros versos de arranque (“We’re all heading for disaster / looking for an answer / trying to make some sense”) es sencillamente fabuloso, una irrechazable invitación a embarcar en un viaje que sabemos que acabará, sí o sí, con nuestro espectacular naufragio.

 

01 Rangerover – Porches: PeroperoperoPEROQUÉMARAVILLAESESTA: se titula “Rangerover“, dura tan sólo 2:17 y es el resultado de la colaboración entre Aaron Maine y el prolífico genio del pop sofisticado, Dev Hynes (suya es la voz que suena en los coros). La publicación de la pista ha ido acompañada de un pequeño texto en el que Maine despeja dudas sobre la salud de su proyecto synth-pop (“Porches puede ser una canción country, una canción dance, una canción punk, una canción pop o cualquier cosa intermedia. Es una exploración de cualquier sonido o idea que me parezca interesante en ese momento“) pero la canción, que no vacila en dejar en segundo plano los sonidos más sintéticos, resulta mucho más elocuente al final que todas esas palabras: qué preciosidad.

Termina así Aaron su comunicado: La música me mantiene vivo y espero que al continuar haciéndola y lanzándola, pueda hacer que algunas personas rían, lloren, se enamoren, pierdan la cabeza, sonrían, corran y, lo más importante, que les ayude a mantenerlos vivos por un breve instante“. Puede estar tranquilo: esos fugaces pero perfectos dos minutos estallan en el pecho como el “I wanna live / I wanna live / I wanna live / I wanna live” del glorioso estribillo.

 

* * * *

Y como suelo hacer cada año, dejo por aquí un enlace a la playlist de mis 50 canciones favoritas de 2019 en Spotify (ya sabéis que me valgo de esta plataforma por ser la que posibilita la escucha del mayor número de temas, y quizá también por ser aquella cuyo uso está más extendido) y así podéis hace un poco de eyerolling con cada una de las flagrantes omisiones (y las dolorosas inclusiones) de esta selección. Hale, a por 2020.

 

Favoritas 2019+ Menciones de Honor en Spotify:

3 pensamientos en “Favoritas 2019

  1. Otro año más comentando aquí (¡Gracias Feedly!)

    Me alegro que este año hayas seleccionado 50 canciones en vez de 19 como el año pasado. No pondré ninguna en mi top del año, pero hay cosas interesantes como la de Mark Ronson que quizás es la que más conecto. Quizás si de Julia Jacklin estuviese «Don’t Know How To Keep Loving You»…..

    En cuanto a las nuevas tendencias, no estás solo. Yo tampoco conecto con el reguetón y derivados. El hip-hop aparte de estar algo anquilosado, si no eres blilingüe, es imposible apreciar la riqueza semántica que contiene, teniendo en cuenta que las letras son el punto fuerte de ese género.

    Yo lo que echo de menos es una tercera vía. Las canciones de los40 me horrorizan casi siempre. Las canciones de los medios indies como JNSP o Pitchfork me parece faltas de gancho comercial de tan alternativas que pueden llegar a ser. Por ejemplo, me he llegado a poner unas cuantas veces «Cellophane» ante tanta admiración popular, y por mucha calidad que tenga, no encuentro ese temazo por el que babea la gente.

    Ya por último reivindicar el eclecticismo. En este sentido, decir que las guitarras NO están muertas. Como muestra, un teaser de lo que será mi top 100 del año:

    Felices Fiestas.

    Saludos Musicales.

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