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Ahí va un buen titular: En “Twilight“, la fantabulosa canción de la E.L.O, cabe toda la discografía de La Casa Azul. (Que nadie se lleve las manos a la cabeza, ahora viene cuando digo que en ese monumento titulado “Mr. Blue Sky” cabe las discografía de todos los grupos de la historia de la música pop que no son La Casa Azul, je je je…) Lo anterior no debe ser entendido como un demérito para el espléndido quehacer de ese artesano de canciones que es Guille Milkyway, sino más bien como un reconocimiento a la apabullante capacidad de Jeff Lynne para armar unos maravillosos batiburrillos en los que se entremezclaban con pasmosa facilidad pop de 24 kilates, rock sinfónico, sonidos disco y hasta j-pop avanzado. Sí, sí, he dicho j-pop: esta pista que protagoniza la entrada de hoy es un magnífico ejemplo de ello

La Electric Light Orchestra (o la E.L.O, como le llamábamos todos) de 1981, era, con algunas matizaciones, una banda en decadencia. Claro que decir esto del grupo que había firmado dos álbumes de la talla de “Out of The Blue” (1977) y “Discovery” (1979) más la banda sonora de “Xanadu” (1980), no debería de sorprendernos demasiado, así de grande había sido la repercusión de estos discos, que habían puesto a Lynne a la altura de -no es una exageración- el mismísimo McCartney. De hecho, no es habitual encontrar entre la crítica posiciones que defienden el rol desempeñado por la famosa orquesta eléctrica como descendientes directos de The Beatles, en la medida en la que habían incorporado los sintetizadores y los sonidos disco a la colorida explosión del pop, en todas direcciones, que habían significado los de Liverpool. Pero en 1981, la publicación de “Time” supuso el inicio de la cuesta abajo después de unas cimas irrepetibles, y tanto la crítica como el público se dieron cuenta de ello. (Años más tarde, el mismo Jeff Lynne reconocería que tanto este noveno disco de la E.L.O. como los dos siguientes, “Secret Messages” y “Balance of Power”, habían sido grabados sólo para satisfacer las exigencias de su contrato discográfico). Más aún, en este disco parecían tomar un poco de distancia con respecto a los fab four para acercarse al pastiche progresivo, no solo en el propio concepto del álbum (un trabajo conceptual sobre  un hombre que es transportado al mundo de finales del siglo XXI, donde queda deslumbrado por las maravillas del futuro pero donde ¡ay! no está la mujer que amaba) sino también en lo sonoro. Ay.

A nivel de sencillos, la cosa tampoco fue mal para lo que cabría esperar, y tanto “Hold On Tight” como este segundo single tuvieron bastante éxito, quizás menor que sus anteriores hits pero logrando posiciones decentes en las listas de éxitos del momento. Me quedo, evidentemente, con “Twilight“, un torbellino pop capaz de acelerar las pulsaciones de cualquiera con sangre en las venas, cuando no de teletransportarle, tal y como hablaba el disco, a un mundo futuro en el que el rugir de las naves espaciales se entremezcla con el sonido de los rayos láser. Pero lo realmente curioso es que el tema vivió de forma inesperada una segunda juventud en 1983, a raíz de una convención nipona de anime llamada Daicon que decidió usar por el morro el tema para la animación con la que la cuarta edición del evento se presentaba. Podéis ver el vídeo aquí abajo, a partir del minuto 2:47 y hasta el minuto 5:52

Lo que sucedió fue inesperado: no es sólo que el equipo responsable de la pieza prescindiera de contar con los permisos necesarios para utilizar el tema de la E.L.O, es que la frenética secuencia de animación (en la que la heroína se topa con muy conocidos personajes, me imagino que también sin los respectivos derechos: ¡Darth Vader! ¡Alien! ¡Los Vengadores! ¡TOMA YA, PERO QUÉ MORRO!) alcanzó tal popularidad que muchos expertos no dudaron en señalarla como una de las mejores obras que había dado el género anime hasta el momento, y hoy en día las escasas copias existentes que se editaron del corto (¡en Láser Disc!) se cotizan a precio de oro. Los responsables lograron un auténtico pelotazo y se convertirían con el tiempo en Gainax, el estudio de animación responsable de clásicos del género como Neon Genesis Evangelion. Y sí, es verdad: la cantidad de personajes que aparecen en el corto, el laboriosísimo trabajo de animación, y el frenético ritmo son para quitarse el sombrero, pero que no me digan a mí que no ayudó en mucho el contar con una pista sonora que propulsaba los dibujos animados al nivel de lo épico…

Pero nosotros a lo nuestro, a la música, a lo chiflante que es todo (y mira que son muchas cosas) lo que ocurre en estos gloriosos tres minutos sin respiro. Y a defender al pobre Jeff Lynne, lo bien que le hubieran venido al hombre estos dinerillos… Vamos a dejar, por si acaso, un enlace al vídeo oficial que tiene la E.L.O. en su canal de Vevo, no vaya a ser que el equipo legal del grupo encuentre ese otro enlace y lo haga desaparecer…

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Un pensamiento en “Twilight – Electric Light Orchestra

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