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Leo en Wikipedia que Douglas MAcarthur fue un militar estadounidense, mariscal de campo del ejército flipino, y que entre otras cuestiones pasó a la historia por el ser el soldado más condecorado de la historia de los Estados Unidos de América. No me interesa en sí la historia de MacArthur, pero está claro que de esta índole serían los motivos por los que las autoridades de la ciudad de Los Ángeles decidieron en su día dedicar uno de sus parques a la figura del héroe nacional de guerra, otorgándole su nombre: así fue como nació MacArthur Park, el parque.

MacArthur Park“, la canción, empieza justamente ahí: en este mismo parque era donde, por lo visto, el genial compositor de canciones de finales de los sesenta Jimmy Webb y una mujer que por aquel entonces era su pareja, Susan Horton, se reunían para almorzar y pasar agradables tardes juntos. Era mediados de 1965 y Horton trabaja en una agencia de seguros cuyas oficinas estaban ubicadas en uno de los flancos del parque. El caso es que con el tiempo,  la relación se fue al traste y Susan se acabó casando con otro hombre, pero aquellas citas quedaron en la memoria de Webb, quien se sirvió de ellas cuando en 1967 abordó la composición de un tema que iba a ser algo así como una “cantata”, una canción de canciones. La idea había venido en forma de reto lanzado por el productor (entre otros, de los fabulosos The Association) Bones Howe, quien había propuesto a Webb la composición de una canciòn de estructura clásica y cuatro movimientos que sin embargo pudiera sonar en las radios, y que inicialmente iba a ser efectivamente para los de “Along Comes Mary“. Pero cuando Webb terminó de escribir el tema, resultó que este fue rechazado por The Association, quizá porque con semejante estructura, lo críptico de su letra, y una duración por encima de los siete minutos, aquello no sonaba precisamente a éxito. Y aquí es donde entra en escena Richard Harris, sí, el actor.

A finales de aquel año 1967, Richard Harris y Jimmy Webb coinciden en una fiesta benéfica. El primero viene de triunfar mundialmente con la película musical “Camelot”, uno de los puntos más álgidos de su carrera, y es uno de los principales reclamos de los anfitriones para lograr una mayor recaudación entre los donantes, mientras que el segundo está encargado de amenizar musicalmente la velada, tocando el piano. Nuestros dos protagonistas empiezan a hablar y ¡hala! el actor irlandés traslada al compositor su interés en sacar un disco, algo que a priori no es tomado demasiado en serio por Webb. Sin embargo, cuando algún tiempo más tarde recibe un telegrama del primero, conminándole a trasladarse a Londres para ponerse con ello, el compositor ve que la cosa no tienen nada de broma y le hace llegar una selección de canciones. Y sí, efectivamente, después de escucharlas de forma ehxaustiva, Richard Harris selecciona “MacArthur Park” para debutar como solista en el mundo de la música.

Sorprendemente, la pieza funcionó mucho mejor de lo que cabría esperar: la grave voz de Harris, con ese aura teatral que tantos réditos le había dado en su carrera como actor, se ajustaba como un guante a una letra llena de imágenes metafóricas, versos inteligibles y supuestos mensajes ocultos. El resultado es ciertamente emotivo, y pese a lo barroco de la composición, para el público del momento resultó difícil no quedarse prendado de esa pequeña sinfonía llena de gravedad, melancolía y misterio: ninguna otra de las canciones de “A Tramp Shining” poseía el brillo extraño y oscuro de esta gema, un reflejo fascinante que aún se mantiene intacto a pesar de los años, y que el 22 de junio de 1968 alcanzaba el número dos (el número uno se lo quedó “This Guy’s In Love With You“, de Herb Alpert) del Hot 100 estadounidense. No deja de ser una anécdota curiosa, pero el tema alcanzaría el número uno, diez años después, a raíz de la versión grabada por la diva disco Donna Summer (el primer número uno de la cantante en Estados Unidos y su primera nominación a los premios Grammy, ahí es nada). Y ahí va una segunda anécdota: años más tarde, cuando el productor George Martin y Webb coincidieron en un evento, el hombre detrás de The Beatles se atrevió a confesarle que sólo se había permitido alargar “Hey Jude” por encima de los siente minutos después de ver lo que  “MacArthur Park” había conseguido…

 

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