Home

Mucho (y lógico) cachondeo con el lavadito de cara que se han dado recientemente los de Pitchfork al respecto de “The Boy With The Arab Strap“, el tercer largo de los escoceses Belle & Sebastian. La red es implacable, y no han tardado en evidenciar la misteriosa e “inexplicable” desaparición de la crítica originalmente publicada en el conocido medio estadounidense en el año de su publicación, en la que despedazaba con ferocidad el trabajo de los de Glasgow y lo puntuaba con un 0,8 (ce-ro-co-ma-o-cho) sobre 10, y su reciente sustitución por una revisión del “disco”verde” de la era Jeepster mucho más amable ¡Hey, que el disco ahora recibe un 8.5, eso en mi cole ya era sobresaliente!

Imagino que Stuart Murdoch tiene que estar descojonado en casa, con una sonrisa digna del gato de Cheshire: la cosa ha pasado de “estas canciones son tan viscosas que deberían estar colgando de la oreja de Ben Stiller”  y “la mediocridad no es un crimen punible, pero si lo fuera, Belle & Sebastian deberían estar disfrutando de su última comida” a el excelente tercer álbum de la banda escocesa presenta algunas de sus canciones más oscuras y detalladas” o “The Boy With the Arab Strap es uno de los discos que mejor reflejan el contexto de su época, pero no sufre de la falta de ruido a su alrededor, y en muchos sentidos es mejor sin él. La presión de tener que estar a la altura de lo que se esperaba de ellos pesó claramente sobre Murdoch y los suyos en los años siguientes, y gran parte de la música que el grupo hizo entre “The Boy With The Arab Strap” y “Dear Catastrophe Waitress” (2003) suena extrañamente elaborada. Aquí suenan a promesa y esperanza; una banda de inadaptados, tan cómodos estando fuera de sintonía con el mundo, que crearon el suyo propio“. Donde dije digo…

Tampoco se trata de hacer leña del arbol caído, y aunque igual la jugada hubiera sido un poco más limpia si hubieran conservado en su web la crítica original, en vez de tratar de hacerla desaparecer -ojo que en la propia revisión de 2018 no esconden el cambio de criterio respecto a lo publicado en su día- creo que la cuestión plantea preguntas (algunas de ellas tan viejas como la propia música) que son bien interesantes: ¿Está bien o mal que un medio con la influencia de Pitchfork pueda reevaluar con tanta ligereza sus valoraciones críticas, cuando precisamente se supone que esa influencia le viene dada por su autoridad crítica en la materia? ¿Cuál es el papel de la crítica especializada en la era post-internet, en la que los procesos de decisión de compra del consumidor ya no están supeditados a la lectura de una reseña en la prensa escrita, y en la que este dispone con seguridad de medios a su alcance para acceder a la escucha de esa música antes de su adquisición? ¿Tal vez acudimos a los medios especializados con la idea de ver reforzadas nuestras convicciones en cuestión de gustos, o por el contrario son los medios quienes orientan nuestros gustos y construyen esas conviciones? ¿Ha de limitarse el papel de la crítica musical a hacer de “criba” en un mundo hipersaturado por la oferta musical, o su papel (ay, lo de “el papel…”) ha de ir más allá del de mero tamiz que separa el grano de la paja?

Lo dejo ahí, con la que es sin duda -con permiso de “Sleep Around The Clock”  y la pista titular- mi canción favorita del álbum: esta fabulosa “Dirty Dream Number Two” en la que el hasta entonces tímido grupo abrazaba con pasión el northern soul; indisolublemente asociada en mi cabeza a uno de los más encendidos momentos musicales (hay muchos) del día de mi boda. Oh, yeah.

Anuncios

2 pensamientos en “Dirty Dream Number Two – Belle & Sebastian

  1. No me había yo enterado de esta historia. De todas maneras, la crítica original es una mierda.
    Respecto al interesantísimo debate sobre el papel actual de la crítica y de como encontramos música / canciones los yonquis, mi opinión es que ‘todo vale’, y a ver lo que me dura. Antes me duraban más las canciones, los discos, los grupos. No era tan facilísimo como ahora, y había que amortizar.
    Un buen ejemplo es el disco verde de este post. Fue mi primer disco de B&S.
    Lo fundí.
    Ahora el último disco lo han tenido que trocear para que dure más… no lo he tenido que buscar porque me avisa spotify. Tres o cuatro escuchas y a olvidarlo, no vaya ser que me esté perdiendo algo.
    Echo algo de menos aquella manera de escuchar los discos. Había que hacer el esfuerzo de darles oportunidad a esas canciones no tan buenas, por si acaso te acababan entrando más tarde.

    Bueno, nostalgias…

    In a town so small there’s nothing left to do

  2. No es sólo que te lo fundieras… ¡es que me descubriste a B&S con ese disco! 🙂

    Y sí, creo que puedo entender eso que comentas acerca de lo rápido que va todo ¡Oíamos muchos menos discos, pero éramos capaces de aprendernos las letras de pe a pa!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.