Home

If you need a friend, don’t look to a stranger,
You know in the end, I’ll always be there

Puagg. El horror. En serio, no se puede empezar una canción así si uno pretende ser tomado en serio, y qué paradójico resulta que sin embargo se trate de una canción estupenda, y tan fantásticamente rematada. La cuestión es que los terribles (vale, es sólo mi opinión) versos con los que aranca esta entrada son los que abren “The Promise“, la única canción por la que los ingleses When In Rome son recordados, y ni por asomo nos preparan para el brillo de su irresistible estribillo (rima y todo), y menos aún para la profética explosión dance de los últimos segundos de la pista.

El caso es que el trío conformado por Clive Farrington, Andrew Mann, y Michael Floreale ha quedado retratado con justicias como uno de los emuladores más resultones de los magníficos New Order circaTechnique“, pero no está de más recordar que cuando “The Promise” fue publicada, aún faltaba un año para que “True Faith” revelara al mundo la mutación química que habían experimentado los mancunianos en tierras ibicencas. “Blue Monday” ya estaba ahí, es verdad, pero cuando el sencillo de “The Promise” fue publicado en noviembre de 1988, se encumbró con absoluta facilidad en la lista de música dance de Billboard, y alcanzó incluso (en su versión remezclada) el top ten estadounidense.

La canción, es verdad, es un calco de los incontestables hits de los de Manchester, pero bien mirado, esto es más un piropo que una crítica. Mas allá de cierta costra azucarada sobre la letra, la melodía de las estrofas es sencillamente incontestable, y cuando llega al estribillo (I’m sorry, but I’m just thinking of the right words to say /I know they don’t sound the way I planned them to be) el pulso se acelera y la emoción se desparrama. Sumémosle a eso un cierre genial a base de proféticos beats que parecen confirmar la sospecha de que estos When In Rome hacían algo más que oír campanas, y tendremos motivos más que suficientes para rescatar del olvido esta canción, probablemente no tan reivindicada como debería.

Promesas incumplidas, de cualquier manera… La historia posterior al exitazo de “The Promise” discurre por los -lamentables- cauces habituales en esas bandas incapaces de digerir el éxito de un tema monstruoso: ruptura de la banda, apenas dos años después de aquel pelotazo, por insalvables diferencias creativas; diversos intentos de resucitar al grupo posteriores al 2000 y hasta disputas legales (¿te suena, Peter Hook?) por el derecho a utilizar el nombre de la banda, llegando incluso a la curiosa situación de que en la actualidad son dos las formaciones (Farrington y Mann por un lado, Floreale por otro) que pueden reivindicarse bajo el alias de When In Rome…

 

NOTA: Dos comentarios sobre el vídeo arriba enlazado. El primero y más importante, lo identificado que me siento con este muchacho (el del pelazo) al que se le rompían los vaqueros siempre -véase el minuto 3:11- por el mismo sitio que al menda. El segundo y más musical es que, efectivamente, la de arriba es la versión algo más comercial, que conquistó las radios comerciales, pero mecachis, no es la versión que yo decía con el final chulo… ay, a ver si la encuentro y dejo un enlace como es debido…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s