Home

El pasado día 23 de octubre moría a los 57 años Pete Burns, como consecuencia de un paro cardiaco. La noticia no pasó desapercibida, desde luego, para los melómanos de pro, y mucho menos aún en Reino Unido donde el otrora líder de la banda Dead Or Alive se había convertido en toda un celebridad (en el peor sentido posible del término) tras su paso por el Big Brother británico y demás vertederos catódicos. Claro que lo de pasar desapercibido no era precisamente lo suyo: el cantante y compositor volvió a la televisión a los pocos meses de aquello para protagonizar un programa titulado “Pete Burn’s Cosmetic Surgery Nightmares” que consistía precisamente en lo que parece: una recopilación de las incontables cirugías plásticas (muchas de ellas poco afortunadas) a las que se había sometido hasta convertirse en una persona de apariencia extraterrestre y género imposible, algo así como “el Michael Jackson británico” proclive al exceso y la incontinencia verbal.

Pero recordemos a Burns por aquello por lo que ha pasado a la historia de la música, quizás con letras no muy grandes, pero sí grabadas a fuego en el pecho de los devotos del mejor pop. Ni su exuberante apariencia andrógina (en eso se adelantó incluso a Boy George) ni sus continuas transformaciones físicas, ni su parche en el ojo (un detalle que era algo así como su “marca personal” en aquellos años en los que la guardarropía de los artistas no se caracterizaba precisamente por su moderación) consiguen ensombrecer el hecho incontestable de que la composición más conocida de Burns -inspirada según comentaba en su autobiografía, “Freak Unique”, en un tema de Luther Vandross- es una de las canciones más fabulosas de la década de los ochenta, y desde luego de la historia de la música pop. Hablamos, claro está, de la archiconocida “You Spin Me Round (Like A Record)“.

Dead Or Alive ya habían (hablamos sobre todo de Pete Burns, pero en origen eran cinco miembros) alcanzado un cierto éxito con la inclusión en su debut de una versión de “That’s the Way (I Like It)“, la famosa canción de KC & The Sunshine Band, pero aquello quedaría un poca cosa comparado con la repercusión lograda un año después con este otro tema, número uno en las listas británicas y todo un éxito en el resto del mundo. Ayudó, sin duda alguna, la apabullante producción del trío conformado por Stock Aitken & Waterman, ignorantes en aquel momento de que inauguraban toda una era en la que se coronarían, un éxito tras otro, como los reyes Midas de la música popular,  y de hecho pueden encontrarse en “You Spin Me Round (Like A Record)” todas las claves que definen el llamado “sonido S.A.W”: el trepidante sonido sintético de la caja de ritmos, la tensión mantenida en las melodías, los fastuosos arreglos y los coros vocales… un auténtico “wall of sound” que vampirizaría al funk, el Hi-NRG  y hasta el house para conquistar una y otra vez (Bananarama, Rick Astley, Jason Donovan, Sinitta, etc..) las listas de éxitos a lo largo de una década gloriosa.

Volviendo a Burns, puede decirse que su icónica imagen, excesiva e histérica, se amoldaba como un guante a la explosiva pista: su voz suena en las estrofas como una energía incontrolable, una descarga furiosa y brillante de 100.000 voltios sobre el frenesí impuesto por la caja de ritmos. El insistente estribillo es sencillamente insuperable: ese “You spin me right round, baby / right round like a record, baby / Right round round round” no sólo se convirtió en un clásico conocido por media humanidad, sino que se anticipó en cierta forma a los múltiples intentos posteriores de su autor por reverdecer laureles, regrabándolo en múltiples versiones. Lo hizo en 1996, lo volvió a hacer en 2003 (con la excusa del lanzamiento del típico recopilatorio del grupo), y lo volvió a intentar en 2006 cuando el formato televisivo de Gran Hermano lo había convertido en un mamarracho que por igual inspiraba odios y afectos. Para ser del todo justos, hay que decir que con este último relanzamiento Burns llegó a declarar que era “como llevar un uniforme escolar a la edad de 46 años”, pero no deja de ser cierto que aunque Dead Or Alive tuvieron algunos otros éxitos menores(algunos de ellos también producidos por los mencionados S.A.W), su impacto fue mucho menor al de este tema, y el tiempo acabó por colgar a la banda el odioso sambenito de “one hit wonder“.

En fin, Pete Burns ya no está entre nosotros pero qué duda cabe de que esta fabulosa canción nos acompañará para siempre: sirva esta pequeña reseña como homenaje y despedida a una persona (al final de sus días, lo de etiquetarse como hombre o mujer era un tema que le traía bastante sin cuidado) que hizo con su vida, más o menos, lo que le dio la gana. Tal vez el camino del exceso no conducía al palacio de la sabiduría, pero durante el trayecto nos hizo bailar, y de qué manera…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s