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Stuart Murdoch, copión. Claro que un menda tampoco es manco, y aquí estoy imitando lo que -eso cuenta la leyenda- puso en práctica Al Stewart cuando andaba enfrascado en la creación de las canciones del estupendo (¿es una falsa impresión mía, o existe un cierto complejo absurdo a la hora de reivindicar este disco?) “Year Of The Cat“, pero para hacer justamente lo contrario. Ahora lo explico.

Por lo que se ve, el escocés andaba atascado, como decía, con la composición de los temas de su disco más famoso, así que tomo la sabia decisión de escribirse en un papel la siguiente nota: “Nothing that’s forced can ever be right. If It Doesn’t Come Naturally, Leave It” (algo así como “No lo fuerces: si no sale con naturalidad, déjalo estar”), e irse a dar una vuelta, a ver si con el cambio de aires llegaba la inspiración y lograba salir del punto muerto en que se hallaba. La historia cuenta que se fue al cine, y al llegar mas tarde a casa la lectura de este simple mensaje manuscrito sirvió para inspirarle esta canción, finalmente incluida entre las nueve que conformaron el álbum cuando fue publicado en 1976.

Justamente en esas ando yo, peleándome estos días con unas entradas que no acaban de salirme, y veo que entre mi trabajo y las largas vacaciones de mis musas, tengo abandonados a mis apreciadísimos lectores, y eso sí que no puede ser, oiga. Y he aquí que en esta preciosa mañana de domingo me he puesto en casa el soleado disco de Stewart, y he visto clarísimo que nada mejor que sacar partido de la falta de inspiración (mía y de Stewart, por partida doble) para dedicar un post a una canción que siempre me ha parecido CHI-FLAN-TE, de entre las muchas que me parecen CHI-FLAN-TES (Otro día le tocará a “Lord Grenville“, ya veréis…) del séptimo trabajo en largo del de Glasgow.

Vale, todo el mundo conoce “Year Of The Cat“, la legendaria canción que da título al disco, pero a lo peor resulta que el resplandor del famosérrimo tema no permite reparar en lo bien construidas que están sus hermanas “menores” del disco, y lo muchísimo que parecen haber inspirado a algunas de esas bandas actuales por las que hoy bebemos los vientos. El puente de esta canción, sin ir más lejos, podría ser la piedra angular en la que se han cimentado algunas de  las mejores canciones de (también de Glasgow, por cierto) Belle & Sebastian, y probablemente suponga la cumbre más pop de las holladas por un creador que, no lo olvidemos, provenía de vertientes originariamente más folk.

El tema rompe un poco con el tempo del disco, más pausado y melancólico, y de lo animado que resulta sorprende que no fuera lanzado como sencillo (sólo lo fueron el tema titular y “On The Border“, cuando lo cierto es que es un disco que da como para unos cuantos singles más…). El sonido del órgano nos lleva en volandas, y pese a que entonces el artista no atravesaba su mejor momento en lo personal (cosas del corazón) uno diría que exuda un radiante optimismo, apuntillado casi al final por las bonitas filigranas salidas de la guitarra de Tim Renwick. Perfecta para días como este, en los que parece que el verano no se da por vencido, esta canción supone la perfecta vuelta de tuerca al viejo axioma picassiano de que es necesario que la inspiración te encuentre trabajando, y demuestra que a vecesaquella  puede venir del lugar menos esperado… ¿Si no sale con naturalidad, déjalo estar? Nah. Si no te sale nada, recurre a Al Stewart.

 

Nothing that’s forced can ever be right
If it doesn’t come naturally, leave it
That’s what she said as she turned out the light
And we bent our backs as slaves of the night
She lowered her guard and showed me the scars
She got from trying to fight
Saying oh, you’d better believe it

Well I’m up to my neck in the crumbling wreckage
Of all that I wanted from life
When I looked for respect all I got was neglect
Though I swallowed the line as a sign of the times
But dealing a jack from the back of the pack
They said-You lose again
Oh, I said, who needs it?

Well don’t get me wrong now I tried to get on
With the jokers that got in my way
And I put on a smile and I tried all the while to be straight
But they just wanted more all the time and I’m sure
That you know what I mean when I say
That I’m sick of the touch and there’s only so much you can take.

Well nothing that’s real is ever for free
And you just have to pay for it sometime
She said it before, she said it to me
I suppose she believed there was nothing to see
But the same old four imaginary walls
She built for living inside
I said oh, you just can’t mean it

Well there was never a doubt that she had to get out
She was just looking around for a way
In the pit of the night there was nowhere to hide any more
She was out on a limb, she was reaching for things
That she wanted, but just couldn’t say
And she had to be sure that she wouldn’t get caught like before.

Well nothing that’s forced can ever be right
If it doesn’t come naturally, leave it
That’s what she said as she turned out the light
And she may have been wrong, and she may have been right
But I woke with the frost, and noticed she’d lost
The veil that covered her eyes
I said oh, you can leave it

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