Home

He aquí una curiosa historia que me dio a conocer hace tiempo mi querido hermano d, y que aunque mucha gente probablemente ya conocerá, es digna de volver a ser contada, con el correspondiente acompañamiento sonoro -como no- y con la mayor brevedad de la que uno es capaz: la historia del incidente Max Headroom.

Vamos por partes: el tal Max Headroom sonará sobre todo a los viejunos que ya han pasado, como poco, de la treintena, porque tal era el nombre del personaje principal de una extrañísima y muy futurística serie que emitió la cadena ABC allá por 1987, basado en una película británica para televisión. En el primer episodio se explicaba el origen de Headroom: el periodista Edison Carter sufre un grave atentado subiendo una rampa con su motocicleta, y lo último que ve antes de chocar es un cartel donde se lee un aviso al respecto de la altura máxima (“MAX. HEADROOM: 2.3 M”). Un joven genio llamado Brice Lynch conseguirá rescatar la memoria de Carter e insertarla en un programa de inteligencia artifical, quien al despertar convertido en un ser cuasi-digital, sólo acierta a repetir “Max, Max, Max Headroom“, lo que da origen a su nombre. Suena raro, ¿verdad? Pues nos estamos quedando más bien cortos: los escasos 14 capítulos que se produjeron de la serie se caracterizaban por una estética innovadora (todos los gráficos y efectos de la serie fueron realizados con una computadora Amiga 100, entonces lo más de lo más en cuanto a capacidad para generar gráficos 3D), y la introducción de conceptos(redes cibernéticas, corporaciones gigantes que manejan y controlan la información, seguimiento por satélite, etc, etc..) que en aquella época debieron dejar al personal con el culo torcío, y hoy en día resultan en cierta medida hasta proféticos. Quizás no afinaron tanto en lo que respecta a la pinta que tendría el futuro, y hoy en día aquella estética ciberpunk y paleo-digital sólo genere una sonrisa condescendiente, pero en 1987 el mañana lucía más o menos así:

Max Headroom, para servirles

El caso es que Max Headroom hoy en día es casi más recordado por el extrañísimo incidente que protagonizó en la emisión televisiva de la noche del 22 de noviembre de 1987, que por los esfuerzos de los (poquitos) nostálgicos que aún rezan por un regreso a la parilla televisiva del histriónico personaje digital. La cosa fue más o menos así: sobre las nueve de la mañana, la emisión de un programa deportivo del Canal 9 de la WGN-TV (una cadena televisiva con sede en Illinois, Chicago), fue interrumpida durante 25 segundos por la sorprendente imagen de un tipo enfundado en una máscara del entonces popular (MUCHO: llegó a protagonizar anuncios para Coca-Cola) Headroom moviéndose sobre un fondo que imitaba el entorno 3D de la serie original. La interrupción dejó al presentador deportivo, Dan Roan, desconcertado, diciendo: “Bueno, si se están preguntando qué fue lo que ocurrió, yo también”. Dos horas más tarde, esta vez durante una emisión de un episodio de “Doctor Who” en el Canal 11, la serie dio paso abruptamente a la imagen de aquel mismo tipo enmascarado, diciendo sandeces apenas comprensibles por la aguda distorsión, hasta que finalmente aparecieron ante los alucinados ojos de los miles de espectadores las nalgas desnudas de un hombre, siendo azotadas con un matamoscas por una mujer con traje de sirvienta, al grito de “¡Inclínate, perra!”. Buscadlo en youtube: son 90 segundos tan inquietantes como divertidos, una de esas veces en las que subversión se desprovee de significado, pero genera imágenes tan potentes que son inmediatamente fagocitadas por la cultura pop. ¿Un incidente de abordaje de las ondas catódicas protagonizado por un personaje supuestamente constituido en unos y ceros? Ni a un guionista de la mejor ciencia ficción se le podría haber ocurrido, pero ni siquiera 30 años después alguien ha podido dar explicación técnica a lo sucedido, y menos aún se conoce a los responsables de aquella señal intrusa.

La -inevitable, este es un blog sobre música- conexión musical llega de la mano de Art Of Noise, el combo de synth-pop con vocación experimental que estaba detrás de la producción de discos tan populares como el “Lexicon Of Love” de ABC, o “Welcome to the Pleasuredome” de Frankie Goes To Hollywood. Los británicos, tan interesados en la cultura popular como en las tendencias de vanguardia, no fueron tampoco capaces de escapar del seductor influjo de Max Headroom, y en abril de 1986 (antes del comentado incidente) lanzaron un sencillo conjunto que en realidad era una relectura de un tema contenido en “In Visible Silence”, su segundo disco. Cuando digo conjunto quiero decir que la grabación aparece atribuida a Art Of Noise featuring Max Headroom, pero por supuesto era Matt Frewer -el actor canadiense que prestaba voz y rasgos al personaje- quien recitaba las frases que aparecían en la pista. El título era “Paranoimia“, algo así como el “Amanaemonesia” de los Chairlift, pero articulado en torno a los conceptos de insomnio y paranoia: ni que pintado para que Headroom, aquella cabeza parlante atrapada en un futuro distópico y anestesiado por el zapping, recitara su monólogo sobre su incapacidad para pegar ojo.

Anuncios

Un pensamiento en “Paranoimia – The Art Of Noise

  1. Interesante artículo. Y sí, yo fui uno de esos que también vio en su momento la serie Max Headroom, pero desconocía esa intrusión pirata y que hasta la fecha nadie haya sabido quién y cómo pirateó la señal de televisión.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s