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Le ha quedado un disco de debut un poco raro a Britta Phillips, pero suficiente al menos para reivindicarse más allá del perezoso “la mitad del dúo Dean & Britta”.  “Luck Or Magic“, que es como se llama el artefacto, no es el típico disco de versiones, pero tampoco el clásico álbum con material original que hace, eso sí, una concesión al pasado mediante la revisitación de un clásico. Más bien se queda en un extraño mitad y mitad, y mucho me temo que esa indefinición no es demasiado favorecedora, a la larga, para un trabajo que mirado en detalle no es ni mucho menos un mal debut. No sólo por el concepto en sí, bastante inusual: parece como si en el esfuerzo por escapar de la alargada sombra de las versiones originales que ha revisitado, hubiera infravalorado el peligro de que sus temas propios se acaben arrimando demasiado a modelos bien reconocibles.

A lo que voy es que aunque no me interesa demasiado el tema Lana Del Rey -más allá de la fabulosa “Video Games“- tampoco me molestan demasiado las  -inofensivas- canciones de Elizabeth Grant y el rollo diva lánguida que gasta, pero de ahí a que alguien con la capacidad (¡y la voz!) de Britta Phillips se conforme con convertirse en clonar a la primera, hay un paso. La producción hollywoodiense de “Daydream” funcionaría de lujo en los créditos de apertura de cualquier película de la saga Bond, pero me incomoda de alguna forma lo poco ambiciosa que resulta en su planteamiento, cuando precisamente es tan ampulosa en lo sonoro, y eso es precisamente lo mismo que me ocurre cuando me acerco a las canciones de la citada Del Rey: fabulosas para un anuncio de colonia, y bonitas, claro que sí, pero tan de cartón-piedra como los escenarios fantásticos que evocan. “Million Dollar Doll” me resulta algo más interesante gracias a sus apuntes sintéticos, pero ni con esas consigo quitarme de la cabeza los morros apretados y esa permanente cara de qué-me-vas-a-contar-tú-a-mí-de-la-vida-con-lo-que-he-pasado-yo con la que Liz Grant  nos obsequia en todas sus fotos promocionales. Y en el cierre “Ingrid Superstar“, un nada dismulado homenaje a la troupe de Andy Warhol, la evocación sonora a Nico me parece un pelín redundante, la verdad

Si me tengo que decantar por un bando, me quedo claramente con las versiones: tanto Dennis Wilson (“Fallin’ In Love“) como Evie Sands (“One Fine Summer Morning“, qué bien le ha quedado), The Cars (¡”Drive“, hay que tener valor!) o Fleetwood Mac reciben el homenaje que se merecen, pero creo que donde Britta saca más partido a su dulcísima voz es en la soberbia versión que ha realizado de “Wrap Your Arms Around Me“, la canción con la que la ex-Abba Agnetha Fältskog alcanzó los charts en 1983. Phillips le ha dado un toque elegante, desnudando el tema de los arreglos de cuerda y ese sonido soft-disco tan setenteros, y aportando en cambio unos aires soñadores de lo más favorecedores, ciertamente retro pero menos kitsch. Luminosa y mágica: no puedo dejar de escucharla.

 

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