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Bienvenidos a una nueva era.
Ahora todos vivimos rodeados de cosméticos y comida rápida…
Podemos parecer unos brutos aunque somos hermosos por dentro
Pero todo va a estar bien
mientras tengas cuidado con los televisores que pasan volando a tu lado.

(Notas interiores de “Lipgloss“)

* * * *

El 15 de noviembre de 1993 se publicaba “Lipgloss“, el flamante segundo sencillo con que los británicos Pulp avanzaban su formidable “His ‘n’ Hers“. Que la primera pista anticipada fuera “Babies” ya daba una pista del espléndido estado de forma que lucirían Jarvis Cocker y los suyos a la altura del cuarto álbum de su discografía, pero a lo anterior aún habría que añadir que entre una y otra canción, la banda aún entregaba “Razzmatazz“, el single con el que finalizaba su contrato con Gift Records: una secuencia prodigiosa de tres canciones sencillamente in-con-tes-ta-bles que se entendería con el tiempo como el inicio del periodo más exitoso (en términos comerciales) de su carrera.

Lo cierto es que entre la grabación de la primera de las tres canciones y esta, con la que culminamos la celebración del tercer cumpleaños del blog, transcurrió un año exacto, el que va de julio de 1992 al de 1993: tiempo suficiente para que en la portentosa cabeza de Jarvis Cocker empezara a clarificarse hacia dónde se dirigía su banda, durante tantos años abonada al fracaso, y a perfeccionar la fórmula mágica (mirada irónica a la decepcionante realidad de la clase media británica + teclados de mercadillo + melodrama) que le iba a hacer muy famoso. Visto así, no es descabellado pensar que “Lipgloss” es consecuencia directa de los dos sencillos anteriores (el arrebato eufórico de “Razzmatazz“, y la puntería lírica desplegada en la genial “Babies“), sólo que en este caso no se trata de dos hermanas líadas con el mismo tío, sino de una mujer incapaz de seducir a su chico una vez que ha perdido su atractivo sexual (simbolizado de forma inteligente en un simple brillo de labios).

La conjunción de música y letra funciona a la perfección: la voz de Jarvis adquiere un tono casi burlón, remarcando el aspecto cómico de la tragedia, convirtiéndonos en espectadores de una función demasiado cercana a nosotros, pero ante la que resulta casi imposible no sonreir.  Nuestros peores miedos y nuestras inseguridades de pronto suben al escenario, nuestras vidas (mucho más vulgares y anodinas de lo que nos gustaría, y aún mucho más de lo que nos empeñamos a mostrar a los demás) quedan expuestas bajo unos focos que acentúan su peor perfil, pero en lugar de sacar una foto de la tragedia, se nos ofrece una caricatura ante la que es imposible no reconocerse. Jarvis no es (y se lo agradecemos) el cronista cruel de nuestras miserias, sino ese amigo un pelín cabroncete y agudísimo capaz de arrancarnos una carcajada maliciosa hablando precisamente de aquello de lo que nos incomoda hablar.

Hablemos entonces de ella, de la chica, porque estaremos hablando de todos nosotros: en alguna ocasión Jarvis ha declarado que la inspiración para este personaje vino de la noticia de una chica aquejada de anorexia que por lo visto engullía las barras de labios, una detrás de otra. La cuestión es que la protagonista del tema de pronto se da cuenta de que ha perdido su brillo de labios, y la imagen es tan potente que sirve para caracterizar todo aquello que era tan importante en nuestras vidas, pero sólo valoramos una vez que lo echamos en falta. Así de sencillo, así de previsible es el desastre, y sin embargo está claro que nunca aprenderemos.

En lo estrictamente musical, el tema tiene dos claros protagonistas: por un lado, el irresistible riff de guitarra con que el tema se abre, que dará la réplica a la práctica totalidad de los versos durante las estrofas y finalmente desembocará en la eufórica cascada del estribillo, y por otro el teclado de Cándida Doyle, encargado de la importante tarea de engrasar la transición entre uno y otra, justo cuando el tema alcanza su clímax ¿He dicho clímax? En realidad, no debería haber usado ese término, o aclarar al menos que si damos por bueno el concepto, entonces “Lipgloss” es multiorgásmica: el tema no da tregua, nuestra propia respiración se acelera conforme vemos llegar la explosión sonora del estribillo, y esto se repite una y otra vez, apuntando cada vez más y más alto. Aparentemente, nada demasiado complicado, y sin embargo, qué pocas canciones consiguen llevarnos tan arriba. Sólo cinco meses después se publicaría “His ‘n’ Hers“, un auténtico bombazo en aquellos años de Britpop reducidos a la estúpida competencia Blur-Oasis, y finalmente disco candidato a ganar el Mercury Prize de 1994. No ganó: el prestigioso premio (lo digo sin retintín: para uno que hay al que podemos hacer un poco de caso…) se lo llevaría, ay, qué risa, “Elegant Slumming“, de M People, pero la historia de Pulp estaba entrando, tal y como anunciaban las notas de “Lipgloss“, en una billante nueva era.

 

No wonder you’re looking thin
when all that you live on is lipgloss and cigarettes
And scraps at the end of the day
when he’s given the rest
to someone with long black hair
All those nights in, making such a mess of the bed
Oh, you never ever want to go home
And he wants you, so you may as well hang around for a while
Call your dad on the phone

He changed his mind last Monday
so you’ve gotta leave by Sunday, yeah
Oh, you’ve lost your lipgloss, honey
Oh yeah
Now nothing you do can turn him on
There’s something wrong
You had it once but now it’s gone

And you feel such a fool
for laughing at bad jokes
and putting up with all of his friends
and kissing in public
What are they gonna say
when they run into you again?
That your stomach looks bigger
and your hair is a mess
and your eyes are just holes in your face
And it rains every day
and when it doesn’t, the sun makes you feel worse anyway

He changed his mind last Monday
so you’ve gotta leave by Sunday, yeah
Oh, you’ve lost your lipgloss, honey
Oh yeah
Now nothing you do can turn him on
There’s something wrong
You had it once but now it’s gone

Though you knew
there was no way it was gonna last for ever
it still shook you
when he told you in a letter
that he didn’t wanna see you
You nearly lost your mind
Oh yeah

Now you’ve lost your lipgloss, honey
Oh yeah
Now nothing you do can turn him on
There’s something wrong
You had it once but now it’s gone
Oh yeah

Oh, you’ve lost your lipgloss, honey
Oh yeah
Now nothing you do can turn him on
There’s something wrong
You had it once but now it’s gone

Oh yeah
Oh yeah
Oh yeah
Oh oh oh
Oh oh oh oh, oh oh

Oh yeah

 

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Un pensamiento en “Lipgloss – Pulp

  1. Me encanta esta selección. Esperando llegar a esos quinientos textos para felicitarle a usted de nuevo.

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