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Todas las críticas que he podido leer estos días al respecto del trabajo de Molly Nilsson hacen un curioso hincapié en el hecho de que la artista sueca afincada en Berlín no sólo compone y canta sus temas, sino que además es la responsable de las portadas de sus discos, los videoclips de sus canciones, etc, etc. Lo que viene a ser el castizo yomeloguisoyomelocomo, versión synth-pop glacial.

Pues hombre. No seré yo quien diga que no tiene mérito lo que hace esta chica, pero al menos en lo que respecta a las portadas, tampoco creo que pasara nada si dejara que alguien con un poco más de mano se encargara del tema, porque digo yo que aunque no llega al extremo horripilante de lo del último disco de P.i.L, ya vamos por la sexta referencia de su discografía, y la chica sigue valiéndose de unos recursos gráficos que parecen salidos de la biblioteca de imágenes de un editor de texto de los ochenta. (Por si alguno tiene curiosidad por estas cosas, ahí dejo el correspondiente enlace de Discogs).

Lo que no se puede negar es que es honesta: su música siempre ha estado ligada a aquella década, y sus canciones son inmediatamente reconocible por la particular impronta de su entonación, grave y desafectada, muy personal. La cuestión es que después de los avances que hemos podido escuchar (una primera “Lovers Are Losers” que despertó mi interés, esta canción que da título a al entrada de hoy,  y un tercer sencillo de título “Mountain Time” con el que me doy por rematado), uno se siente tentado a pensar que lo de titular “Zenith” al que va a ser su nuevo disco no es una cuestión circunstancial. Molly Nilsson siempre tuvo canciones (ahí están “Ugly Girl” , “Hey Moon!” o “Whiskey Sour“), pero nunca habían sido, si se me permite una valoración tan subjetiva, tan fabulosas como esta “1995“.

Mirar al pasado tanto en lo lírico como en lo sonoro, esa es la idea, superponiendo en lo sonoro las frecuencias más cálidas con una voz definitivamente oscura (imaginad una Nico mecida por la programación de una mullida caja de ritmos), viajando con la mente 20 años atrás en el tiempo… Y aunque la nostalgia es un arma de doble filo, Nilsson sabe lo que se trae entre manos (“So what’s wrong with living in the past? / It just happens to be the place I saw you last”), y probablemente también es consciente de que su composición cuenta con el mejor primer verso (tenéis la letra completa un poco más abajo, vale la pena leerla) y el solo de saxo más irresisitible de lo que llevamos de año, casi al final del tema ¡A la carpeta de favoritas, deprisa!

Windows 95, you’re long gone but I’m still alive
I’ve gone so far, not even knowing how
I suppose the world is so much smaller now

The plans that you made,
when you still had the time
I’ve saved all the things
that you left behind
but by now I guess I’d consider them all mine

Windows 95,
is only a metaphor for what I feel inside
Although I’m older now,
there’s still an emptiness
that’s never letting go somehow

Have you ever walked into what seemed,
to be somebody else’s dream?
And though the time won’t let you pass,
it keeps you looking through the glass

1995,
they call the year the future was to arrive
But back in ’95
we thought we were standing on the threshold
to the end of time
(And we still do)
So what’s wrong with living in the past?
It just happens to be the place I saw you last
And what’s wrong with living in a dream?
That one day the echo answers,
deep inside of me

I’ll remember 1995
I’ll remember 1995

6 pensamientos en “1995 – Molly Nilsson

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