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Dice Kevin Barnes que cuando Of Montreal andaba grabando su octavo disco, el celebrado “Hissing Fauna, Are You The Destroyer?”, él pasaba por algunas dificultades en el plano personal, problemas que acabaron por lo visto teniendo su reflejo en los intensísimos 12 minutos de la pieza central de aquel álbum. Pues hombre, no es que el hombre sea precisamente el tipo más equilibrado del universo, a juzgar por las pintas con las que suele aparecer (cuando no aparece completamente desnudo y maquillado como una puerta) en sus conciertos, pero yo creo que además de un punto de locura hace falta ser un tío muy listo para componer una canción así.

Hablamos de finales de 2006 / principios de 2007, por si alguno anda mas perdido. No es que yo fuera precisamente el mayor consumidor sobre la faz de la tierra de los productos con denominación de origen Elephant Six, pero las alabanzas al disco una vez que este salió al mercado no dejaban de multiplicarse, y acabé -cómo me alegro- picando. Y si he de decir la verdad (¿debería uno decir siempre la verdad?), a día de hoy soy un padre de familia que lo busca es tener en casa justo lo contrario a lo ofrecido por este disco, uséase, un poco más de orden y (porfavorporfavorniñosmásbajitonohacefaltagritar) calma. Pero caramba con “The Past Is A Grotesque Animal“: eso es otro cantar.

Casi nueve años han pasado, y no me canso de esta canción, no me canso. La pista (lo de “pista” es un decir: está más cerca del tumultuoso río de Heráclito, o de un interminable viaje a través de un paisaje alucinante) se ha convertido con justicia en una de las más esperadas en los conciertos-performance del grupo, seguramente por esa capacidad de invocar la catarsis entre los asistentes a través del caos, la furia, y hasta el surrealismo (existe en la letra un guiño a “Historia del Ojo” de Bataille, ahí es nada).

Pero el esplendoroso experimento musical de Barnes y los suyos no es, como pudiera pensarse, una estruendosa explosión pirotécnica fuera de control: tiene más que ver con el Ulises de James Joyce paseando por las calles de Dublín (mientras nosotros paseamos por su cabeza) que con el impulso histérico que nos arroja al cráter de un volcán a punto de erupcionar. Y aunque el monólogo interior de Georgie Fruit (alter ego de Barnes, creado según él para tener la oportunidad de escribir desde un punto de visto distinto al suyo propio) no tiene aparentemente ni pies ni cabeza, si que da algunas pistas acerca de la autodestructiva personalidad de su autor, regalándonos de paso unas potentísimas imágenes, de las que no abundan en la lírica actual, y versos de esos que piden ser enmarcados con molduras de oro, o gritados a pleno pulmón, o directamente escupidos a la cara de algunas personas; desde luego, no fueron escritos para ser olvidados.

También para el propio Barnes deben ser palabras importantes: la canción daba título a una película documental sobre el grupo que iba mucho más allá de la purpurina y confetti, y ahondaba en aspectos menos coloridos y quizás no tan frecuentemente aireados en el género, como las crisis creativas, la obsesión por crear música (no es una metáfora: obsesión a nivel patológico, hasta el punto de hacer creer a tus compañeros de banda que se te ha ido la pinza), o la depresión de caballo que en ocasiones afectó a su carismático líder. Lo tengo apuntado en la lista de “pendientes”, más aún después de leer los comentarios de Barnes al respecto de aquel documental:

No me siento muy cómodo con él, no es algo de lo que me sienta orgulloso, o que me provoque entusiasmo. No creo que puedas documentar la vida de una persona de una manera precisa, o de una manera en la que el sujeto del documental se sienta fielmente representado. Para mí su existencia es un poco embarazosa. La primera parte está bien, porque muestra los comienzos del grupo, mi relación con mi mujer, la experiencia de tener un hijo (…) En ese aspecto está bien, es como ver vídeos caseros o algo así. Pero luego da un giro un poco sensacionalista, con todo el material sobre gente que pasó por la banda y ya no están en ella. Esa parte es un poco como mostrar los trapos sucios“.

Vaya, vaya, Kevin: parece que el pasado es un animal incluso más grotesco de lo que creíamos ¿eh? Como un “This Is Spinal Tap” pasado por una turbina psicodélica, la cosa promete. Pero vamos a terminar con un dato interesante, y quizás menos conocido: en 2010 el grupo se unía en una banda ficticia de nombre The Lost Trees, compuesta en realidad por por Nick Zinner (Yeah Yeah Yeahs), Flea (Red Hot Chili Peppers) y la artista angelina Aska Matsumiya ASKA), una singular conformación cuyo único objeto era re-interpretar este tema en el corto “I’m Here” del director Spike Jonze. A mi parecer, el menor desarrollo respecto a la versión original hace que el efecto de cuelgue hipnótico inducido por ese ritmo obsesivo se vea minorado, pero de cualquier forma me parece que supieron darle a esta versión de cinco minutos una pátina post-punk de lo más chula, y supongo que a los muchos (me consta) fans del tema les parecerá interesante escucharla:

Y no, por si alguno ya se anda sonriendo con cierta malicia: vuelvo a lo de escribir sobre canciones, pero no me olvido de Aylan y los suyos. No os olvidéis tampoco vosotros, os lo ruego.

The past is a grotesque animal
And in its eyes you see
How completely wrong you can be
How completely wrong you can be

The sun is out, it melts the snow that fell yesterday
Makes you wonder why it bothered

I fell in love with the first cute girl that I met
Who could appreciate Georges Bataille
Standing at Swedish festival discussing “Story of the Eye”
Discussing “Story of the Eye”

It’s so embarrassing to need someone like I do you
How can I explain, I need you here and not here too
How can I explain, I need you here and not here too

I’m flunking out, I’m flunking out, I’m gone, I’m just gone
But at least I author my own disaster
At least I author my own disaster

Performance breakdown and I don’t want to hear it
I’m just not available
Things could be different but they’re not
Things could be different but they’re not

The mousy girl screams, “Violence! Violence!”
The mousy girl screams, “Violence! Violence!”
She gets hysterical because they’re both so mean
And it’s my favorite scene
But the cruelty’s so predictable
It makes you sad on the stage
Though our love project has so much potential
But it’s like we weren’t made for this world
(Though I wouldn’t really want to meet someone who was)

3 pensamientos en “The Past Is A Grotesque Animal – Of Montreal

  1. Buf… esta canción… esplendorosa se queda corto… es la cumbre, es… .vaya, me quedo mudo cada vez que la escucho, me irradia…
    Fui a verles en concierto no hace mucho, ni la tocaron, me quedé idiota…
    Por Elvis, es inmensa, fabulosa…

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