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Me ha costado una barbaridad, pero si hoy estais leyendo esto, eso significa que ¡por fin! he saldado una de esas deudas que había contraído (conmigo mismo, se entiende) desde que empecé con el blog. Y es que si el sentido último de toda esta cháchara no es otro que el placer  incomensurable de compartir una experiencia sonora (la que os espera al final de cada una de las entradas), imaginaos lo que significa hacerlo respecto a unos de los discos de cabecera del que esto escribe, un álbum asombrosamente ninguneado por la historia, pero que en mi altarcito particular de imprescindibles tendría un lugar reservado.

A “Present Tense” sólo puede achacársele, en realidad, el haber llegado un poco tarde a la línea de meta. El debut de los norteamericanos se publicaba en 1968, esto es, cuando  los terremotos producidos por los capitales “Sgt. Pepper’s Lonely Heats Band” (The Beatles)  y “Pet Sounds” (The Beach Boys) aún hacían temblar la tierra. Menuda época para el pop: discos publicados en aquellos años de vértigo, que hoy catalogaríamos de obras maestras, tuvieron que conformarse con el status de réplica de unos seísmos que habían cambiado -y para siempre- la geografía de la música popular.

Hablar de Sagittarius implica, necesariamente, referirnos a dos figuras de enorme importancia en la construcción de la escena sunshine-pop de los 60: Curt Boettcher y Gary Usher. Y aquí me vais a permitir que me ponga en plan didáctico (que me disculpen los entendidos, que a buen seguro se saben esta parte de carrerilla), pero creo que es conveniente hacer un esbozo, al menos, de estos dos genios aún no lo suficientemente conocidos por el público general.

Vamos primero con Usher: el hombre había empezado a despuntar escribiendo letras para otros artistas (entre ello, Brian Wilson, ahí es nada), pero el brillante trabajo de producción que fructificó en 1967 con la publicación de “Of Cabbages And Kings” de Chad & Jeremy le animó a seguir aceptando trabajos como productor (hablamos de grupazos como The Byrds, o instrumentistas geniales como Dick Dale), que es como ha acabado finalmente siendo más reconocido. El suyo es un estilo en el que los instrumentos clásicos se ponen al servicio de intrincadas canciones, sin permitir en cualquier caso que esa complejidad se imponga a la melodía.

Y si lo de Usher impresiona, lo de Curt Boettcher va aún más allá: sin conseguir el reconocimiento universal que sí tendría -muy merecidamente- Wilson, el talento mostrado por el cantante, compositor y productor de Wisconsin le ha consagrado ante un reducido número de acólitos como uno de los nombres fundamentales de la historia de la música pop de los 60. No exagero: en torno a la figura de Boettcher pivotan nombres de la talla de The Association, The Millenium, Sandy Salisbury, Elton John, Gene Clark o The Beach Boys. Y Sagittarius, claro: la historia cuenta que en 1966, durante la grabación de “That’s the Way It’s Gonna Be“,  tanto Usher como Brian Wilson conocen caen rendidos ante el evidente talento de Boettcher, y el primero de ellos no tarda en conseguir que Columbia le fiche como productor en plantilla. Lo primero que hace, una vez que Curt forma parte del equipo, es requerir sus servicios para un proyecto casi-personal: se trataba de su propio grupo, Sagittarius, bajo cuyo nombre había publicado un single, el maravilloso (no esperéis que sea objetivo, ya os digo que con Sagittarius, no) “My World Fell Down“. La canción -un intento evidente de Usher de producir su particular “Good Vibrations“, a partir de una composición original de John Carter (The Ivy League) y Geoff Stephens-  había sido interpretada por Glenn Campbell (para quien Wilson habia compuesto y producido “Guess I´m dumb“), con la presencia añadida del beach boy Bruce Johnston en los coros; el éxito de la pista había sido mas bien modesto, sí bien había sido suficiente para que Columbia demandara más canciones de aquel grupo llamado Sagittarius.

¿Grupo? ¿Qué grupo? Lo cierto es que Sagittarius tenía más de proyecto de estudio que de banda real, de forma que tras la petición de ayuda por parte de Usher,  Boettcher se convertiría por pleno derecho en la otra cabeza pensante de la banda, y conjuntamente con el restante elenco de The Millenium (Joey Stec, Michael Fenelly, Sandy Sallisbury, y Lee Mallory) completaría las canciones de unos de los discos más hermosos jamás publicados: hablamos, claro está, de “Present Tense“. Algunos temas de ese álbum legendario, en realidad, habían sido escritos por Boettcher para un antiguo proyecto suyo apodado The Ballroom, por lo que no ha de extrañarnos que fuera él mismo quien se adjudicara el rol de vocalista principal del proyecto: su delicadeza vocal se desliza como un guante en las intrincadas estructuras melódicas de aquello que se vino a llamar, de forma muy elocuente, pop barroco. Como en un encuentro mágico entre Beach Boys y Mamas & The Papas, las once canciones de “Present Tense” han trascendido el paso del tiempo como auténticas gemas de orfebreria pop en las que casan, con pasmosa naturalidad, la experimentación intrumental, y la sencilla claridad de los rayos de sol californianos. Y por favor, no me hagáis elegir: la contagiosa alegría de este “Hotel Indiscreet” que hoy pone cara a la entrada (fue el segundo sencillo de los publicados por el supergrupo), la desarmante delicadeza de “Another Time“, los clavicordios cristalinos de “Song To The Magic Frog“, el sobrenatural canon de “Musty Dusty” o “You Know I’ve Found A Way“, el exotismo oriental -tan en boga entonces- de “Glass“, la muy psicodélica (el título lo dice todo) “The Truth Is Not Real“… no soy capaz de quedarme con una sola de esas canciones.

Esa cima ya no fue superada: con Curt Boettcher cada vez más volcado en su trabajo para Millenium, fue Usher quien, años después, tuvo que tomar las riendas del proyecto para producir un segundo álbum de Sagittarius.  “The Blue Marble” (1969), publicado por Together Records -el sello que el propio Usher acababa de fundar tras ser despedido de Columbia- y acreditado al conjunto a pesar del rol protagonista de aquel, es un disco bastante aprovechable, que sin embargo queda lejos de los logros de su predecesor, y en el que se deja entrever una mayor querencia por el sonido country-pop de The Byrds (no en vano, en 1968 Usher había ejercido de productor del celebrado “Sweetheart of The Rodeo“), y el reconocimiento a las composiciones de Harry Nilsson.

Como curiosidad final, comentar que -muy en la onda de las exploraciones sonoras que Brian Wilson efectuaba por aquel entonces a lomos de abundantes dosis de LSD, tanto “My World Fell Down” como este “Hotel Indiscreet” fueron inicialmente planteadas con unos curiosos interludios a su mitad. Por ejemplo, en este último tema existía un puente en el que podía escucharse lo siguiente:

“What for and how long my children? How long will we be made to suffer the utter degradation of everything we hold sacred? My fellow flowers, the time is upon us to open the door and purify the foul and pestilent air within, standing naked before the eternal judge and proclaiming we are all hip! Two three four… Hip! Two three four… zwei drei vier… Sieg Heil! SIEG HEIL!”


El caso es que a Clive Davis (un jefazo de la industria musical, por aquellos años presidente de Columbia) todo esto de las parrafadas y los ruiditos le pareció una muy mala idea, y finalmente las versiones completas con los interludios sólo fueron editadas en los sencillos en mono de los temas: para su inclusión en “Present Tense“, ambas canciones fueron convenientemente recortadas a un formato más ortodoxo y radiable. Ni por esas: el disco fue un fracaso comercial, enterrado por la gigantesca talla de esos contemporáneos a los que me refería al principio del post, y tuvieron que pasar muchos años para que se ganara el lugar que hoy tiene: si “Pet Sounds” reina en el cielo como muchos creemos, entonces “Present Tense” está seguramente sentado a su derecha.

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2 pensamientos en “Hotel Indiscreet – Sagittarius

  1. Escuchando en youtube porque no tengo spotifuck.
    Molan, no los conocía, no sé de dónde te sacas estas cosas.
    47 visionados sólo, esto sí que es una canción de culto!

  2. Hola:
    Este es uno de mis álbums favoritos, sin duda es una maravilla.
    Me encantan los temas: “Song to the Magisc Frog” y especialmente “Musty Dusty”.

    Un saludo.

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