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Collaborations don’t work
They don’t work, they don’t work
Collaborations don’t work
They don’t work, they don’t work
Collaborations don’t work
They don’t work, they don’t work
I’m gonna do it all by myself
I’m gonna do it all by myself

Pues qué bien casan la chispeante alegría de Franz Ferdinand y el delirante universo de Sparks: el disco de colaboración entre ambas bandas no sólo funciona, sino que supera con mucho lo último publicado por los escoceses, y agranda aún más la dilatada -pero aún sorprendente- discografía de los hermanos Mael. En este caso -la experiencia nos demuestra que no ocurre siempre así- la suma de ambas sensibilidades también es un plus en el resultado: lo que ganan Sparks en accesibilidad (de acuerdo, para los que nos contamos entre los devotos de Ron y Rusell Mael, el universo desquiciado de los angelinos nunca ha sido realmente un problema, más bien al contrario; pero no está de más reconocer que en la actualidad no pasan del status de grupo de culto), también lo ganan Kapranos & Cía en imaginación y nervio. De hecho, probablemente sean estos últimos los principales beneficiarios de la alianza, dado que mientras la crítica sigue rindiéndose al encanto dislocado de Sparks, el “rock para hacer bailar a las chicas” que proponía Franz Ferdinand empezaba a mostrar -hace tiempo- unos alarmante signos de agotamiento. La operación ha salido redonda: los de Glasgow encuentran el salvavidas que tanto necesitaban, a los Sparks todo esto les vendrá bien para darse a conocer a las nuevas generaciones, y nosotros sólo podemos alegrarnos de que ¡cuarenta y un! años después de “This Town Ain’t Big Enough For Both Of Us“, y once tras “Take Me Out“, aún tengamos ganas de seguir bailando.

Mozart didn’t need a little hack to chart
Warhol didn’t need to ask De Kooning about art
Frank Lloyd Wright always ate à la carte
Wish I had been that smart
Wish I had been that smart

Claro, las cosas no salen solas, así como así; y la historia viene de muy atrás: en muchas de las entrevistas concedidas en 2004 a propósito de su bombástico debut, Alex Kapranos no dudaba en señalar la impagable deuda que la música de Franz Ferdinand mantenía con el rock mutante de los muy singulares Sparks. Al mismo tiempo, Rusell Mael explicitaba su interés por temazos tan infalibles como el ya mencionado “Take Me Out“, con unos cambios de ritmo en los que no le resultaría demasiado complicado reconocerse: suficiente todo ello para que en la primera visita de los escoceses a Los Ángeles, los miembros de las dos bandas se conocieran y coincidieran en lo interesante que sería aquello de “hacer algo juntos”. Si hemos de hacer caso a la nota distribuida por Domino, ya entonces se grabaron un par de demos (una de ellas era “Piss Off“, finalmente lanzada como primer sencillo), pero la cosa no pasó de ahí, y aún habrían de transcurrir bastantes años para que el proyecto se retomara.

Collaborations don’t work
You start off deferential
And strangely reverential
You both feel it’s essential
Collaborations don’t work
He’s eyeing your new lover
Then one night you discover
Them underneath your covers

La segunda escena transcurre en 2013, esta vez en el contexto del afamado festival de Coachella. El encuentro casual de Kapranos con los Mael, cuando el primero andaba por la ciudad en busca de un dentista, desembocó en una invitación por parte de los segundos para que presenciaran su show. Concluido este, aún tuvieron tiempo de intercambiar impresiones acerca de aquella ansiada colaboración, iniciada hacía tanto tiempo, y el análisis fue compartido: el periodo de gestación empezaba a alargarse demasiado, y lo que procedía era provocar de una vez la colisión inevitable entre dos sensibilidades predestinadas a entenderse.

Collaborations don’t work
Delaying your vacations
To sundrenched island nations
To seek some affirmations
Collaborations don’t work
A colon or a comm
And then a drawn-out drama
Bring in the Dalai Lama

Dicho y hecho: a finales de 2014 las dos bandas trabajan de forma conjunta durante quince días para alumbrar las dieciséis canciones contenidas en “FFS” (a las doce del largo en su edición estándar, aún hay que sumar las cuatro que aparecen sólo en la versión deluxe), con un objetivo muy claro: no acabar sonando como un Franz Ferdinand featuring Rusell Mael, y evitar a sus vez que los escoceses quedaran diluídos detrás de la acusada personalidad de Sparks. Lo cierto es que sin llegar a este último extremo, digamos que son las retorcidas estructuras musicales del dúo las que se acaban mostrando de forma más acusada, pero aún y todo hay que reconocer que las guitarras de los de Glasgow y el inconfundible fraseo de Kapranos se integran con una facilidad asombrosa en el pop frenético de los americanos. Hay que escuchar el disco para entender hasta qué punto la mutación es exitosa, y cuando casi al cierre del mismo escuchamos la fabulosa opereta de “Collaborations Don’t Work” (el sarcástico tema cuya letra leéis insertada en esta entrada), la pregunta que le viene a uno a la cabeza es casi inevitable: ¿Cómo no se les había ocurrido hacer esto antes?

Where is this damn thing a-goin’?
Where is this going, someone tell me
Starlight, rub off on me
Star bright, rub off on me

I don’t need your patronizing
I don’t need your agonizing
I don’t need your navel gazing
I don’t get your way of phrasing
I don’t think you’re really trying
What, pray tell, are you implying?

Johnny Delusional” abre el disco, y es un HIT. “Call Girl” tiene todo el mojo que Kapranos parecía haber perdido desde “You Could Have It So Much Better“, “Save Me From Myself” presta un título 100 % Sparks a una canción que sólo lo es en las estrofas (porque el estribillo tiene los ojitos de su padre, el malogrado archiduque de Austria).”Piss Off” cierra el disco, y sí, también es un HIT.  Y “Police Encounters” es, en fin, el perfecto resumen de todo lo que ha pasado entre las pistas uno y doce: un maravilloso FFrenesí que aúna la añorada urgencia de FF con el pop, festivo, teatral y sobreactuado de S. De hecho, uno diría que el estribillo tiene más de un guiño a aquella “Brief Encounters” que en “Right Thoughts, Right Words, Right Action” se nos presentaba algo famélica, y ahora parece intuírse en una versión insultantemente hipervitaminada. Tiene narices que para resucitarla haya hecho falta recurrir a la colaboración de dos septuagenarios, pero, canastos, cómo me alegro de que haya ocurrido.

 I ain’t no collaborator
I am the partisan
Rebel in the rocks with dirty trousers, broken pistol in the hand
I ain’t no collaborator
Hack my scalp if you think I am
I am a sadistic young usurper, a hand on your neck
Hand on your lover, oh, give the man a hand
I ain’t no collaborator
I ain’t no collaborator
I am the master, independent
If I ever need a father, it won’t be you, old man

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