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Diez discos en diez años, también diez sencillos. Evidentemente, no se trataba de una casualidad: lo de esos números puede dar una idea aproximada de la particular idiosincrasia de Lawrence (así, sin apellido: sólo Lawrence), el hombre que lideró la formación de Birminghan entre 1979 y 1989, antes de dar el proyecto por finiquitado y lanzarse a encadenar un proyecto tras otro, con menor o igual éxito -hablo sólo en términos comerciales- persiguiendo por otros cauces la sombra de un sueño. Y este no era otro que algo tan simple y terrenal como convertirse en una estrella del pop: algo que, desde luego, no iba a resultar nada fácil cuando la poesía de tus letras resultaba tremendamente exigente para un público no habituado, y cuando los arreglos que escribías para tus canciones se contaban entre los más intrincados de la escena del momento. No en vano, las guitarras imposibles de Tom Verlain eran la referencia, el modelo, el grial; el mismo Lawrence reconocería que el propio nombre de su banda -estamos hablando de Felt, por si no ha quedado ya suficientemente claro-  venía inspirado en el modo en que esta palabra se pronunciaba en la canción “Venus” de sus adorados Television.

Si los de “Marquee Moon” eran la referencia ineludible para Felt, del mismo modo los de Birmingham perpetuaron ese juego de espejos -mil y una veces ejecutado en la historia del pop- constituyéndose a su vez en el modelo para muchas bandas posteriores. Y ojo que no hablamos precisamente de grupos raritos: los famosérrimos escoceses Belle & Sebastian se han reconocido en numerosas ocasiones (incluso de forma explícita y por escrito: buscad en los pequeños relatos que acompañaban algunas de sus referencias para Jeepster) herederos afortunados del legado de Lawrence y compañia, y no han sido los únicos. Aquí debajo está, por ejemplo, la soberbia versión que los deliciosos Real Estate hicieron del tema: el grupo de  Ridgewood tampoco ha titubeado a la hora de reconocer que Felt son, junto a Yo La Tengo o The Feelies, algo más que una influencia para ellos.

Podríamos seguir hablando del modo en que los textos de Lawrence influyeron en la prosa afilada de Jarvis Cocker, o hacer hincapié en la conocida devoción que les manifiesta Tim Burgess (The  Charlatans), etc, etc, pero al final  no haríamos más que extendernos, para acabar llegando a la misma conclusión: si todavía no has escuchado a esa prodigiosa  (y minoritaria, me temo) banda de los ochenta llamada Felt, deberías empezar a hacerlo YA. Simple y llanamente, porque son tan ineludibles como podrían serlo unos The Smiths, con todo su arsenal de magníficas canciones, pero la mitad de suerte.

Sunlight Bathed The Golden Glow” es, sin duda alguna, una de sus mejores canciones. Pertenecía a “The Strange Idols Pattern and Other Short Stories”, el  tercer álbum de los británicos, publicado por Cherry Red en 1984. Debería servir como magnífica puerta de entrada al universo Felt: cristalinos acordes de guitarra -cortesía del talentoso Maurice Deebank-, textos intrincados, y la peculiar entonación de Lawrence, deliciosamente lánguida, como si en lugar de cantar se conformase con dejar caer las palabras exactas. Dylan estuvo ahí antes, claro, pero esa afectación adolescente  era en cierto modo inédita: entrar en el universo de aquel grupo inaccesible era acceder a un conocimiento exclusivo, participar de una sensibilidad que se alejaba del pop sintético imperante y -nunca sabremos a ciencia cierta si ocurrió conforme a un plan premeditado, o sucedió de forma inconsciente- estaba contribuyendo a inventar el indie.

Otro día hablaremos más de Felt, seguro. De cómo tras su paso por Cherry Red aún tuvieron una segunda oportunidad en Creation, de cómo Alan McGee no supo qué hacer con un tipo tan talentoso (y comercialmente, suicida) como Lawrence, y de cómo aún habrían de pasar unos años hasta que publicaran la que es unánimente considerada su obra maestra, “Forever Breathes The Lonely Word“. De momento, vamos a considerar esta entrada una simple introducción a una historia tan interesante como poco conocida, y a dejarlo con estos dos enlaces en los que se ponen de relieve las diferencias existentes (los arreglos de cuerda, o el respaldo vocal de Rose McDowall en los coros) entre la versión del álbum, y la posteriormente publicada como sencillo: me confieso incapaz de decantarme por una de las dos.  Más que suficientes, en cualquier caso, para que los afortunados que ya conocen al grupo vuelvan a revisitar una de sus creaciones más perfectas, y para que los neófitos entren a formar parte del merecidísimo culto.


 

 

You’re trying to fool somebody, but you end up fooling youreself
You read from the “book of the dead” but you don’t know what is about
I listened to you now maybe you’ll listen to me
You’re trying much to hard to make you’re world seem like a dream
You’re stepping out of something
Yeah, You’re stepping out of line
Stop making a movie of it
Oh it’s just my style
Stop sitting around and thinking
You’re gonna do no good
I thought you’re poetry was sometimes good

You’re stepping out of something
Sunlight Bathed the Golden Glow
Stop making a movie of it
Stop tellin’ the things I know
Stop sitting around and thinking
You’re gonna do no good
I thought you’re poetry was sometimes good

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Un pensamiento en “Sunlight Bathed The Golden Glow – Felt

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