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“Vuelve Father John Misty y el resto de varones nos retiramos”. Lo leí el otro día en un tweet del crítico Juan Manuel Freire, y me parece que resume muy bien la sensación que transmite la presencia del estadounidense Josh Tillman. El tío no se conforma con hacer enloquecer al género femenino (y parte del masculino) con su porte elegante, sus encantadores bailecitos y la abundante generosidad con que difunde fotografías de su intimidad doméstica, sino que encima firma canciones tan fastidiosamente buenas que ni Victor Lenore hasta arriba de ayahuasca podría ponerles un pero.

La noticia me parece chiflante, claro. A fin de cuentas, hablamos del firmante de una de las mejores canciones (¿la mejor?)  de esta década, en la humilde y poco fiable opinión de este que escribe, pero es que además el barbudo ex-baterista de Fleet Foxes regresa por la puerta grande, con un tema que camufla bajo su apariencia de torch song un auténtico torpedo a la linea de flotación de la sociedad estadounidense. No falta, claro está, el sarcástico sentido del humor con que le gusta sazonar sus canciones, y así podemos escuchar, justo al llegar a la emocionante cumbre del tema, cosas como la que siguen:

Save me, white Jesus
Bored in the USA
Oh, they gave me a useless education
And a subprime loan on a craftsman home
Keep my prescriptions filled, and now I can’t get off
But I can kind of deal with being bored in the USA

Veamos: seis versos, y le han sobrado algunos para dar candela a la -aparente- religiosidad de la sociedad norteamericana, el profundo racismo que subyace en gran parte de ella, la crisis económica derivada de las hipotecas subprime, y el deficiente sistema sanitario existente en aquel país. Sumadle a tanto desencanto el demoledor efecto de unas risas enlatadas en el momento adecuado, y tendréis algo parecido a una condensación en cuatro minutos del ensayo “Divertirse Hasta Morir” de Neil Postman, el hastío de la soberbia “Going To A Town” de Rufus Wainwright y la ironía -no suficientemente  entendida, me temo- con la que Bruce Springsteen armó su célebre “Born In The USA“, a la que el título de Tillman apela de forma directa.

Como no podía ser de otra manera, el poco ortodoxo Josh Tillman eligió una manera bastante singular de presentar el tema, interpretándolo en compañía de una orquesta de 22 músicos en el famoso programa de David Letterman: ni sé la de visionados que le habré dado ya al vídeo. Para escuchar las otras diez canciones del disco aún tendremos que esperar, porque el (ansiado) sucesor de “Fear Fun” no se publicará hasta febrero de 2015, de la mano de SubPop. Qué ganas ¿eh? Ahí van un par de motivos -más que suficientes- para activar la cuenta atrás.

El primero de ellos es un hecho constatado: la participación de Jonathan Wilson en la producción del disco, todo un garante de clase  que debería por si sólo situar nuestras expectativas bien arriba.

El segundo es, de acuerdo con la nota de prensa,  la carta que acompañará a la edición en vinilo, en la que el propio Tillman explica sus intenciones. Extraigo algunos de los fragmentos más (o no: con alguien tan deliciosamente excéntrico como él, nunca se sabe) reveladores:

“Suena como una solista de la era de John Lennon, Scott Walker, Randy Newman, Harry Nilsson, y Dory Previn, con no pocos guiños a Woody Allen, Kurt Vonnegut, Alejandro Jodorowsky y Muhammad Ali”.

“El álbum se caracteriza por el alcance y la ambición de los arreglos. Cada melodía se ve aumentada por algo especial, ya sean cuerdas, una banda de mariachis, cuestionables solos de batería electrónica, combos de jazz ragtime, cantantes de soul, o lo que sea. Y estoy bastante seguro de que hay un sitar en alguna parte.”

El disco avanza, a veces por orden cronológico, a veces no, entre dos polos. El punto de partida es la creencia de que el mejor amor posible viene de encontrar a alguien tan desgraciado como tú; el punto final es que el amor no es para aquellas personas que no estén interesadas en encontrar un compañero con el que llevar a cabo una total transformaciónNo voy a destripar el final, pero el sexo, la violencia, la blasfemia, y las excavaciones en la psique masculina abundan.”

Lo reconozco: suena bien, pero el muchacho es algo complicado. Me conformo con que todas las canciones del disco sean tan buenas como esta, caray.

 

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