Home

Hay un espíritu en El Palacio de Linares, pero no es el que la gente se imagina: este del que os hablo es el espíritu del primer indie británico, del pop más puro, de las cristalinas composiciones de gente de enorme solvencia en eso de provocar emociones desde la orilla de la sencillez. Ese espiritu es -justamente- el de El Palacio de Linares, el grupo que acaba de publicar su primer largo, de título “La Espalda de Un Perro“.

Vaya por delante que me lío un poco con todo lo que se refiere a esta banda: entre los cambios de formación (hablamos del abandono de la que hasta ahora era el vocalista principal del grupo), los cambios de discográfica y los -accidentales, pero necesarios- cambios en la velocidad de reproducción del vinilo de “La Casa Es Negra“, para que los temas contenidos en aquel EP sonaran tal y como habían sido pensados por sus autores, tengo un jaleo de narices: me lío, y cuanto más me lío, más me gustan los madrileños.

A ver si me aclaro un poco: aupados en 2012 a las cabeceras gracias a la inmediatez de su celebrado primer sencillo (“Himalaya“, dentro de la colección “New Adventures in Pop” del sello Elefant), el grupo fue acogido poco después por Discos de Paseo, que frente a lo consolidadísimo del sello de Montse y Luis, es algo así como el indie del indie. Bajo esa etiqueta publicarían una segunda referencia de tan sólo 4 temas (con ocasión del RSD 2013), con los que dejaban bien claras dos cosas: la primera que, pese a los muchos vaivenes sucedidos y por suceder en torno a la banda, la propuesta tenía recorrido y sólo era cuestión de tiempo que debutaran en formato largo; la segunda, que el grupo cuenta con esa rara habilidad no demasiado habitual en el panorama actual (Quizás Doble Pletina, Espanto o Lorena Álvarez sí que la tienen) para combinar ramalazos folclóricos, luminosas herencias donostiarras y sencillez rayana en lo naif, y armar así canciones de irresistible pop que sortea con elegancia ñoñez y ridículo.

De momento, y a la espera de darle unas cuantas escuchas más a este primer largo que acaba de publicarles Sweet Grooves Records (sí, otra vez han cambiado de sello), voy a perpetuar la hermosa tradición de este blog de llegar tarde y mal a las cosas, y a quedarme con uno de los temas de aquel single lanzado en abril de 2013: un lío más que añadir a la sinuosa trayectoria del grupo, y desde luego en consonancia con el habitual batiburrillo que por aquí se estila.

Tiremos del hilo que nos lleva a “Tejes“, el tema al que va dedicada esta entrada: aunque no era la pista que le daba titulo al single, la canción del entonces cuarteto (Gonzalo Marcos, Mariví Hernández, Ángel Román y Elena Cascón: el tercero ha sido sustituido en la actualidad por Clara Collantes) sí que es mi favorita del grupo. Acompañaba en la cara-a a una “La Casa Es Negra” en la que la referencia más obvia serían Vainica Doble, y daba el contrapunto a una segunda cara que, aún menos inmediata, se permitía el lujo de versionar a Ben Kweller (“Lo Que Me Gusta Hacer”) o plantear juegos fonéticos en “Guanábana”.

Y aquí es donde me gustaría centrar la atención: me gusta ese espíritu lúdico del grupo, la capacidad para dejar que sus canciones se disfracen de complejidad y rebosen optimismo, y justamente creo que “Tejes” es el tema que mejor lo representa. Las palabras se retuercen, poseídas de un cierto espíritu dadá, las estrofas se enredan al llegar al estribillo, lo anecdótico (¿”olmo del Cáucaso“?) se convierte, sin que entendamos cómo, en  algo relevante. Un lío -empleo aquí una de las frases más recurrentes en “Siglo XXI”, el programa de Tomás Fernando Flores- felizmente complicado, y la demostración palpable de que hay motivos de sobra para seguir pendientes de los tejes y manejes de los madrileños.

 

Tienes un jardín,
lleno de higueras.
Tienes jardín,
tienes higueras,
higueras breveras,
y un olmo,
del Cáucaso.

Tejes,
filamentos,
de plátano,
cuerdas,
nudos,
frondosos,
duros,
no puedo,
ver,
el final,
mejor,
serán,
cabuyera,
para mi hamaca.

Meces, meces, meces,
mi hamaca,
y que algún día,
amanezca.

Meces, meces,
tu hamaca,
y que algún día,
amanezca.

Tejes, tejes,
tus dobleces,
y que algún día,
manejes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s