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Si te gustan MacDeMarco o Ariel Pink , te gustarán Donovan Blanc. Suena a slogan comercial, y lo cierto es que se trata de un gancho cuyo fin último no es otro que vender discos, emepetreses o lo que quiera que sea que la industria musical venda ahora,  pero, caracoles, es verdad. Digo que es verdad que si te gusta el pop con retrovisor y con un puntito lo-fi, es fácil que sucumbas a los encantos de Donovan Blanc, que no es uno sino que son dos: en realidad se llaman Joseph Fekete y Raymond Schwab, son de New Jersey, y acaban de firmar con el sello Captured Tracks para publicar su primer disco este próximo 24 de junio.

Imposible no caer en la tentación: la música que firma el dúo es de una sutileza poco acostumbrada, y los  ganchos melódicos rehúyen los lugares comunes y escapan de la evidencia. Con el romanticismo entre brumas de “Minha Menina”  (Ojo, que no lleva artículo: nada que ver con el tema de Os Mutantes, aunque sí que existe una cierta conexión carioca, porque  sus autores ya han reconocido que el tema se compuso bajo la influencia de la música de Jorge Ben) me emocionaron, y con el precioso segundo sencillo han empezado, hablando mal y pronto, a ponerme un poco burro: disco a considerar, como poco. “Hungry A Long Time“, que es como se llama la última canción que han sacado,  flirtea con los sonidos borrosos de la casa madre (Wild Nothing es lo primero que se viene a la cabeza; un híbrido entre Real Estate y Ariel Pink  tampoco andaría demasiado lejos), pero las delicadas armonías descolocan un poco, y es para bien. Es música difícil de datar, sinuosa y llena de reflejos, de la que rehúye las etiquetas y sin embargo cala como el sirimiri, de esa clase de canciones que sólo dejan ver el modo en que te han afectado cuando de pronto, haciendo algo mecánico, te descubres tarareándolas.

Vamos entonces con el primero de los dos temas, quizás el más extraño e inaccesible de los dos conocidos hasta el momento, pero también el más fascinante en su elegante complejidad. Para empezar, la cuestión de ese estribillo brasileiro con estrofa anglosajona, que lo mismo dispara la imaginación hacia el Brasil de los 60 que al rock progresivo de los 70 (¿a que no soy el único que ha pensado en Jethro Tull al pincipio del tema?) que al primer indie de los ochenta. Algo inclasificable, vamos, pero a lo que uno no puede dejar de prestar atención. Y ojo, que por ahí se leen también menciones a (atención) Felt, motivo más que suficiente para preguntarse si no estaremos ante uno de los grupos que van a protagonizar el año musical. Descargáoslo de forma legal y gratuita haciendo click aquí, y vais sacando vuestras propias conclusiones: yo aún no sé cómo llamarlo, pero esta rara forma de belleza empieza a obsesionarme.

3 pensamientos en “Minha Menina – Donovan Blanc

  1. Muy bonita, voy a bucear en la otra recomendación y en lo que te comenta Victor. Ya huele a verano por aquí, caballero.

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