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Impresionante el debut en larga duración de esta banda en el sello Bella Union (¿tienen algún grupo malo?), que sonaban en 2011 como si a los mejores The Coral (los de “Don´t Think You’re The First“, claro) les hubiera dado por abandonar los caminos polvorientos y fronterizos para cabalgar por praderas pop de un verde technicolor. Lógico: el grupo-ahora sexteto- no venía de Tucson, sino de Belfast.

Producido por David Holmes, “To The Death Of Fun” era el primer largo (y de momento, el único de este formato) de la agrupación comandada por Danny Todd, vocalista y compositor principal del grupo que completaban James Smith (guitarra y voz), Stuart McGowan al bajo, y Steven Quinn a la batería, aunque sólo los tres primeros permanecen en la actualidad como miembros activos. La leyenda (mil y una veces publicitada) cuenta Todd que trabajó cuando era adolescente en un café, donde le fue asignado el puesto de “cajero número cinco”, y que años después se inspiró en este hecho cuando los chicos barajaban posibles nombres para su banda.

Hablemos del disco, no obstante, que lo importante (siempre) son las canciones, y esos irlandeses las tienen: el sonido es una intrincada maraña de country-pop, indie rock y hasta electrónica, sorprendentemente bien resuelta. Lo que podría haberse quedado en batiburrillo (¿me creeréis si os digo que en su sonido se pueden encontrar alusiones tanto a The Byrds como a The Charlatans?) proponía al oyente un montón de paisajes sonoros en los que folk y, sí, sonido Manchester, llegaban a encajar con sorprendente armonía. La producción del muy cinematográfico Holmes -contra lo que podría esperarse- no abruma, sino que propone en cambio hermosas estampas con un cierto aire familiar, irresisitibles piezas en las que mandan las melodías y en las que todo encuentra su sitio.

Los primeros sencillos (“42 West Avenue” y “When Jackie Shone“, finalmente no incluidos en el debut) ya dieron el aviso, pero la confirmación llegó como digo con “To The Death Of Fun“: quizá sea esta “Lost At Sea” mi favorita de entre las diez canciones, pero que semejante despliegue de encanto no os impida conocer las otras joyas del álbum. “A Promise Wearing Thin” debería enamorar a los fans del pop añejo de The Leisure Society (pese a un arranque que parece apuntar a una excursión psych-pop), “The Lighthouse Will Lead You Out” muestra la ya comentada habilidad para capturar la esencia de (los primeros) The Stone Roses, “Goldstar” es un single incuestionable esperando una versión de Camera Obscura, y la preciosa “Oh Pity” podría haberla firmado Beck sin ningún problema.

Aún me estoy dejando comentarios para “Flick Of The Wrist” o “To Make You Feel Better“,o… pero hay que ir rematando.”Lost At Sea” deja ver, más que ninguna, el modo en que los rayos de luz se filtran en el hermoso disco de Cashier no.9. Su ritmo trotón es de los que te llevan en volandas pero te dejan apreciar el paisaje, su irresistible melodía tiene el sabor de lo clásico, su calidez acústica calienta el corazón y las manos como una fogata. Vamos, muchacho, dale al play: al otro lado del río nos esperan los verdes pastos.

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