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Entrada rapidilla, que hoy ando algo perezoso: se la adjudica un grupo de Bolonia, que, sorprendentemente consiguió sonar más británico que los propios británicos allá por 2011. El disco se llamaba “Call It Blazing” y lo publicaba el sello Lefse en su edición internacional. La casa italiana La Tempesta se encargaba de hacer lo propio en su país natal, aunque vaya por delante que aquello de “país natal” tiene sus matices: el cantante se llama Jonathan Clancy (sí: ES el Jonathan Clancy que hace bien poquito publicaba en solitario “Vicious“, bajo el alias de His Clancyness, a ver si así le hacemos un poco más de caso al tema), y por lo que me pareció entender en su momento, es más bien canadiense.

Quizá lo anterior y el hecho de que el disco fuera grabado en Brooklyn con la producción de Jarvis Taveniere (Woods) sirvan para explicar un sonido tan genuinamente anglosajón: la música de A Classic Education (escribo en presente porque en 2013 aún andaban subiendo pistas a su cuenta de soundcloud: no seré yo quien los entierre antes de tiempo) responde a la consabida fórmula guitarras legañosas + melodías sesenteras = dream-pop de manual. Quizá no excesivamente original (en un planeta tan superpoblado como el del mencionado género, la exclusividad es un lujo al alcance de muy pocos), pero el debut en largo de la banda sí que es muy resultón, o al menos lo suficiente como para interesar a los amantes del sonido lo-fi de los primeros Real Estate, por poner un ejemplo, o los rescatadores de aquello del C-86.

Baby, It’s Fine” no era en modo alguno el único tema del disco que valía la pena -la cadencia funeraria de “Grave Bird” tenía su punto,  “Forever Boy” debería haber triunfado entre el público indie que amaba a The Shins, y la muy Go-Betweens “Spin Me Round” o la más roñosa “Billy’s Gang Dream” se merecen más de una escucha- pero sí era la mejor del disco, y la que con más precisión fotografía las rutas escapistas que el álbum propone: no en vano el mismo Clancy reconocía haberse inspirado, para su concepción, en una serie de fotografías sobre moteros. Disparará por tanto el velocímetro de los corazones que llevan tatuado el indie más clásico, y además puede descargarse de forma legal y gratuita haciendo click aquí. Bien, muy bien.

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