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Pues, como siempre, es acabar con el tema del CD de favoritas del año y ponerme a echar las redes en las listas ajenas, para constatar hasta qué punto lo mío es oir campanas y no enterarme de nada. Las canciones terriblemente buenas aparecen por todos lados, con cara de “dónde estabas tú el día en que todo el mundo estaba hablando de mí”, y uno no puede sino encogerse de hombros y mascullar un “trataré de arreglarlo de algún modo” que se queda en eso, en torpe excusa.

He aquí la primera de estas intentonas de salvar los muebles, y el culpable no es otro que un danés de pinta algo chunga (esas fotos promocionales con sombrero negro y cara de soy-el-diyei no es que inviten a la aproximación, precisamente) que responde al nombre de Kölsch. Subrayo lo de danés, porque tanto el alias (una especialidad local de cerveza) como el sello en donde esto se ha publicado (Kompakt) remiten a la ciudad de Colonia, y en el fondo mucho de germánica tiene esta fabulosa pista de techno planeador.

Acotémoslo un poco, que me parece a mí que se disfruta más en casa con unos buenos auriculares que en la pista de baile. Como ocurría (es un ejemplo, no sé si demasiado bueno, así que me perdonen los puristas) con “A New Error” de Moderat, las sintetizadas melodías pueden bailarse (con los ojos cerrados), pero los pies realmente no llegarán a tocar el suelo: esta música ha nacido para hacerte flotar.

Pero en “1977” hay mucho más: “All That Matters” (con la colaboración vocal del también danés Troels Abrahamses) es probablemente lo más cerca que ha estado el sello teutón de lograr un pelotazo desde aquel “Beautiful Life” de Gui Boratto,  “Loreley” o “Bappedekel” suenan a remezclas house de inéditos de Röyksopp, y en preciosas gemas como “Oma” o “Goldfisch” (¡esos tecladillos casiotone!) se aprecia una sensibilidad de hechuras pop. “Felix”  (otro de los puntos álgidos del disco) no abandona las emociones, aunque se entrega sin ambajes al sudor,  “Der Alte” tiene un rollo retro a lo Rhythim is Rhythim muy chulo, pero mi corazón ¡ay! es para “Wasserschutz“: por esos teclados robados a Vangelis, por esos ambientes de distopía lluviosa, y por una cierta épica con gancho mainstream  (¿no tiene un puntito de cosmic disco?) de la que es imposible renegar. Si existe un lugar donde los replicantes de Blade Runner se olvidan de la terrible sombra de la desconexión, entregándose con los ojos cerrados al sueño de una vida eterna, en ese lugar muy seguramente se escucha “Wasserschutz“. Electrónica emocionante para dar la bienvenida a este 2014.

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2 pensamientos en “Wasserschutz – Kölsch

  1. para mi, pésima tu critica, bappedekel es lo mejor que es escuchado en años, lo tiene todo amigo desde un muy buen bajo unos tintes poperosos y su ritmo es inigualable justo para desatar la euforia en un punto crucial del toquin , la que tu comentas se me hace un poco como tipo Giorgio Moroder mas viajadon, pero nada que no haya escuchado. Bueno es mi punto de vista.

  2. ¡Gracias por leer y comentar, Fernando! Evidentemente, se trata únicamente de mi punto de vista, y supongo que por mi bagaje me resulta inevitable mostrar cierta preferencia por cortes más cercanos a una sensibilidad pop, que por aquellos con un componente electrónico más (antención a las comillas) “duro”.

    Con todo, máximo respeto por todo aquello que se acerque al “Moroder más viajadón”: no es en absoluto un mal referente al que mirar. ;P
    ¡Saludos!

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