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Lo intenta Devonté Hynes, lo intenta. Ya sea como miembro de aquel grupo de efímera vida y estilo dance-punk llamado Test Icicles, ya sea convirtiéndose en algo así como el Conor Oberst negro y freak (en 2007 se hacía llamar Ligthspeed Champion, y firmaba temas tan convincentes como “Galaxy Of The Lost“), en su papel de cotizadísimo productor (a fin de cuentas él es el tipo detrás del “Everything is Embarrassing” de Sky Ferreira o el “Losing You” de Solange, sin olvidarnos de sus trabajos para Florence And The Machine); como colaborador de The Chemical Brothers o Basement Jaxx, o en la piel de ese estupendo frankenstein de pop, soul y funk llamado Blood Orange: el tío lo intenta, tenazmente, desde hace años.

Fijémonos hoy en la última faceta, porque está de actualidad: Dev Haynes ha firmado uno de esos ábumes destacados de 2013, que, sin ser perfecto, aspira sin dudas al título de “disco cool del año”. Hipersexualizado, como dictamina el momento, y homenajeando sin rubor a Prince en sus años -horteras y al mismo tiempo reivindicables- con The Revolution, hasta el punto de que los cameos de Samantha Urbani, pareja sentimental de Hynes, casi podemos interpretarlos como una relectura del papel que Lisa Coleman jugaba en aquella banda. Os vais haciendo una idea ¿no?: saxos pringosos, teclados y cajas de ritmo genuinamente eighties, voces recubiertas de almíbar; siluetas sensuales recortándose contra un fondo de neón. En los 90 nos hubiera dado calambres, y ahora nos ponemos todos burrísimos, lo que son las cosas. Pero ojo, que aparte de eso que ahora llaman hipsterismo (mucho), hay muy buenas canciones.

Cupid Deluxe” es la continuación de un disco de 2011 llamado “Coastal Grooves” con el que comparte más bien poco, salvo quizás el mencionado empeño de su autor por acertar con el botón adecuado. Aquel era un álbum más bien guitarrero y casi punk, pero si prestabas tu atención al singleDinner“, publicado ese mismo año, ahí podía adivinarse un futuro cambio de sonido. Y es que en su segundo álbum lo que encontramos es mucho funk, r&b, pop ochentero, unas pinceladas de hip-hop (“Clipped On“, “High Street“), y hasta -“Chamakay” o “It Is What It Is“- algún toque caribeño de lo más resultón; todo ello confomando un disco “de productor” en el que están, además de la de su novia, las colaboraciones de gente como la cantante de Chairlift, o amigos como Kindness (Dios los cría…) o Dave Longstreth de Dirty Projectors.

Curiosamente, pese a todo lo anterior, es un disco muy compacto en lo estilístico, diría que hasta demasiado homogéneo: así, frente a una deslumbrante primera mitad -ahí es donde acampa “You’re Not Good Enough“, una canción que aparecerá en muchas de las listas de lo mejor de 2013, por seguro-  que alimentó mis fantasías de un nuevo “Forget” (Twin Shadow), yo diría que tiene una segunda parte que -es sólo mi opinión, así que mejor formaos la vuestra propia, mucho más acertada- acusa un pelín el cansancio. Pero vamos a centrarnos en lo que más me gusta: “Uncle ACE“, y muy especialmente, su asombroso minuto y medio final.

Veamos: cada noche en la ciudad de Nueva York deambulan miles de jóvenes sin-techo, refugiándose del frío como mejor pueden, y huyendo en muchos casos de una sociedad que rechaza sus singularidades. Algunas de esas almas perdidas buscan un lugar donde pasar la noche en Central Park, entre unos arbustos (ahora me viene a la cabeza el Cal/Calíope de la fabulosa novela “Middlesex” de Eugenides), y otros muchos recurren a las líneas de metro A, C y E que enlazan Manhattan con Queens. En el argot de muchos de esos adolescentes escapados de casa, dando tumbos hacia ninguna parte, aquello recibe un nombre: “Uncle’s ACE house”, y precisamente es a todos aquellos desarrapados a quienes parece homenajear Haynes en este tema que comparte el espíritu del “Cyan” de Kindness, pero que de algún modo se constituye como el reverso chungo del anterior. Si en la decadente fiesta nocturna de Adam Bainbridge corre el champagne, aquí son las alusiones a la noche en su vertiente más outsider las que alimentan los bajos gordos del tema: el cuasi-recitado de Haynes directamente parece sacado de una de esas competiciones de voguing retratadas en el documental “Paris Is Burning”, donde travestidos candidatos a la exclusión social (“Not like the other girls“) aspiran a la efímera gloria de una sala de baile.

Pues eso: que lo intenta Dev Haynes, lo intenta; y al final, de tanto que lo intenta,  y de tan convincente que resulta en su intento, va el tío y lo consigue.  Como repite machaconamente en la azucarada “Time Will Tell” que cierra el disco: “Come into my bedroom“. Ya está, Dev, te saliste con la tuya: nos has llevado al huerto.

“I’ve got a great idea
Losing my sense of where
Trading the silent ones
I’m sure you know it’s wrong
Take it and keep it shut
Unholy triptych of
My sweet un-careful friends
Waiting for April’s men

Not like the other girls
Go home and wait for me
I’ll be there after five
The others got that V
I’m everything you need
Put all you need in me
I don’t need anything
I don’t need anything

Does this feel easy ‘cuz it’s all you get from me
Do you have reason to think I’m just what you need
I won’t complain if you don’t tell me what you see
Does this feel easy ‘cuz it’s all you get from me

2 pensamientos en “Uncle ACE – Blood Orange

  1. De su primer disco (con su nuevo alter ego de Blood Orange) me encantaba (y sigue haciéndolo) Champagne Coast, con ese toque también funky-Prince.
    Disco esperado por mí y gran tema el escogido, sr helvetica!

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