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Continuamos aquí la serie recién iniciada para conmemorar el primer cumpleaños de este desinformado batiburrillo de la blogosfera llamado The Songs We Love, y lo hacemos fijándonos en lo que el singularísimo dúo conformado por los hermanos Rusell y Ron Mael andaban haciendo a mediados de la década de los 90: synth-pop, y del mejor.

Sin llegar a ser un pelotazo interplanteario de la escala que llegaron a alcanzar “This Town Ain’t Big Enough For Both Of Us” o “The Number One Song In Heaven“, el tema al que va dedicada esta entrada logró volver a atraer la atención del público sobre la música del dúo, algo arrinconado tras el fracaso comercial de los últimos trabajos que habían publicado en la segunda mitad de los ochenta (hasta el punto de que, a finales de esa década, los Mael andaban más centrados en rodar una versión cinematogáfica del manga japonés “Mai, The Psychic Girl” que en dar continuación a su “Interior Design” de 1988, ahí es nada). El caso es que en 1993 se lanza el singleNational Crime Awareness Week“, al que sigue “Katharine Hepburn“, y finalmente en noviembre de 1994 se publica”Gratuitous Sax & Senseless Violins“, un álbum que no sólo tiene un título INSUPERABLE  y un homenaje en su portada al género pulp por los que ya merecería nuestra sola atención, sino  -lo que es más importante- una demoledora colección de canciones.

Sexo y violencia en el universo Sparks

Resplandeciendo con una luz cegadora entre títulos tan descacharrantes como “(When I Kiss You) I Hear Charlie Parker Playing“, “I Thought I Told You to Wait In The Car“, o ese dardo contra Rupert Murdoch llamado “Now That I Own the BBC” (la mayoría de ellos, arrimados a la pista de baile), “When Do I Get To Sing “My Way” acapara los focos con su apabullante imediatez. No, no estoy exagerando: probablemente esta sea una de las canciones más infravaloradas de aquella década. Con un poso eurodance que les deja a la altura de los Pet Shop Boys (una referencia permanente ¡ineludible! a lo largo de todo el disco) más eficaces, la letra adopta ese tono tragicómico que tan bien explotan los Hidrogenesse, fans declarados del grupo: muy en broma, pero muy en serio, esta es la canción sobre un tío triste y solitario en el que nadie parece fijarse, un tipo que quema su vida esperando El Momento en el que el mundo será consciente de Su Talento y se convertirá en espectador de Su Triunfo. Atención pues, concursantes de “La Voz”, “Factor X” y demás casquería, que esto va para vosotros: preguntaos si no sois ese tipo que sólo sabe cantar la canción de Sinatra, antes de que la televisión os convierta definitivamente en embutido.

En fin, diferente como todo lo que tocaban las manos de los Sparks, sólo este tema debería haber sido suficiente para poner al dúo en el lugar que le corresponde,  pero afortundamente no fue lo único que los noventa dieron de sí para nuestros marcianos amigos. Si tenemos que hacer caso a la wikipedia, en 1997 tuvo lugar la publicación de “Plagiarism“, un álbum en que los Mael auto-versionaban algunas de sus canciones con la colaboración de gente tan dispar como Faith No more o Erasure y la producción de Tony Visconti, y en 1998 aún fueron los responsables de la banda sonora de la película “En El Ojo Del Huracán” (“Knock Off” en el título original) en la que Jean-Claude Van Damme interpreta a Marcus Ray, un agente de la CIA que trabaja en Hong Kong como representante comercial de una marca de pantalones vaqueros, y se ve obligado a combatir con una mafia rusa que pretende distribuir unas mortíferas microbombas en el mercado terrorista internacional. El director de la película ( y de “Double Team”, también con Van Damme) era Tsui Hark, y justamente así, con su nombre, se titula otra de las pistas de “Gratuitous Sax & Senseless Violins”, en la que demás el hongkonés presta su voz: surrealismo Sparks en estado puro, que en vez de despejar incógnitas te deja tan maravillado como lleno de preguntas.

¿Quiénes son los Sparks? ¿Por qué hacen estas cosas tan raras? ¿Cómo se explica la supervivencia a través de más de cuatro décadas de un grupo que ha mutado tantas veces de estilo, sin renunciar en ningún momento a una particularísima personalidad? ¿Qué motivos pueden explicar el culto exacerbado que millones de personas rinden a dos tipos tan rematadamente freaks? A día de hoy, me temo que sigo sin tener las respuestas… habrá que seguir preguntándose.

So when do I get to sing “My Way”
When do I get to feel like Sinatra felt
When do I get to sing “My Way”
In heaven or hell
When do I get to do it my way
When do I get to feel like Sid Vicious felt
When do I get to sing “My Way”
In heaven or hell

Yes, it’s a tradition they say, like a bright Christmas Day
And traditions must go on
And though I say, yes I see, no I really don’t see
Is my smiley face still on?
Sign your name with an X, mow the lawn

They’ll introduce me, “Hello, hello”
Women seduce me and champagne flows
Then the lights go low
There’s only one song I know

2 pensamientos en “When Do I Get To Sing “My Way” – Sparks

  1. Geniales. El año que viene tenemos que hacer una fiesta en la que usted pinche este gran repertorio y yo recupere el tiempo invertido en la gestación y lactancia a golpe de gin tonic.

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