Home

A finales de la década de los 70, la singular banda de Los Ángeles comandada por los hermanos Ron y Russell Mael se ve atrapada, por decirlo de alguna manera, en un callejón sin salida. ¿Qué quedaba por hacer en un campo (el del glam-rock más exacerbado) en el que no sólo habían triunfado, sino que habían llevado a sus límites últimos?. Interesados por el pujante fenómeno de la música electrónica que empezaba a abandonar los laboratorios y a apoderarse de las pistas de baile, contactan a través de un periodista alemán con la que en aquel momento -y también cuarenta años después- se reconocía como una de las figuras de mayor peso en la recién nacida escena: Hansjörg Moroder (aunque ya sabéis: todo el mundo le llama Giorgio).

El resultado de aquella colisión de talentos (tratándose de figuras de la talla de los Mael o Moroder, encuentro mucho más apropiado referirme así a su colaboración, que con el tibio vocablo “encuentro”) da lugar al octavo largo de Sparks. Titulado “No. 1 In Heaven“, fue publicado en 1979, aunque en cierta forma es más apropiado considerarlo el primero de sus álbumes de los ochenta, que el último de los publicados en los 70: el disco se adelantaba a la revolución sintética que se avecinaba con el cambio de década y, lo que es más difícil, consigue dar un giro radical al sonido del grupo sin que estos dejen de sonar a sí mismos. Las guitarras galopantes desaparecen, y su lugar lo ocupan las ráfagas electrónicas, pero ahí siguen estando (para nuestro delirio), el omnipresente falsete de Russell y la permanente sensación de extrañeza, dos de las constantes sobre las que Sparks había erigido su particular estilo. Y luego estaba, claro, “The Number One Song In Heaven“, un hit monstruoso que se convertiría, casi sin querer, en un capítulo propio de la historia de la música electrónica.

Sin embargo, hoy no me apetece dedicar la entrada a esa canción. Representa como pocas lo que los siempre diferentes Sparks andarían haciendo luego (ya hemos visto en entradas anteriores lo que darían de sí la última década de aquel siglo y la primera del XXI), pero es un tema bien conocido, y me resulta mucho más tentador fijar la mirada en otro de esos éxitos (pequeños) del grupo, posible sólo gracias a una perfecta combinación de intuición pop e idiosincrasia.

Popularity” no fue lanzado como sencillo del disco que en 1983 se publicó bajo el título de “In Outer Space“: el tema quedó eclipsado sin lugar a dudas por la chispeante “Cool Places“, un tema en el que además contaban con la colaboración de una de las componentes de las entonces muy populares The Go-Go’s (ya sabéis, el grupo aquel bastante resultón en el que militaba Belinda Carlisle…), algo que ayudó definitivamente a que el disco -el número 12 en la carrera de los muy prolíficos Sparks- se convirtiera en uno de los mayores éxitos de ventas del grupo en su país de origen. El anterior “Angst In My Pants” (otro título para en-mar-car) no había funcionado mal del todo, pero de alguna forma, con este álbum los focos volvían a arrojar su luz sobre unos Sparks a los que muchos daban por acabados después de una apretada trilogía (la que va de “Kimono My House” a “Indiscreet“) que juzgaban -no sin una cierta razón- como insuperable, y que ya empezaba a parecer lejana.

No sé si al resto del mundo le pasará lo mismo, pero al referirme a este tema, me es prácticamente ineludible mencionar a los británicos OMD: es difícil creer que “Popularity” pudiera existir si no lo hubiera hecho antes “Electricity“. Tan sólo un año después de la visionaria pista de Orchestral Manoeuvres In The Dark, podríamos encontrar otro precedente (aún más cercano al tema de Sparks) en la divertida “Eurovision” de los también-muy-marcianos Telex, con quienes por cierto (Dios los cría y ellos se juntan) acabarían colaborando en “Sex“, el tercer largo de los belgas.

El caso es que la canción atrajo más atención de lo esperado, y probablemente la culpa la tengan la adhesiva secuencia de sintetizador, unas líneas melódícas tan potentes en las estrofas que el estribillo prácticamente pasa desapercibido, y el hábil uso de la ironía de la que (una vez más) hacen gala: con Sparks se difuminan las fronteras entre lo kitsch, la aguda crítica social y el sano ejercicio del pop. ¿Es el protagonista de “Popularity” el triunfador que se narra en la letra, o más bien es un pobre sujeto de nuestra (paternalista) compasión? Una vez más, los Sparks se convierten en ese grupo que al tiempo que te divierte, te interroga.

Pero ¿Quiénes son los Sparks? ¿Por qué hacen estas cosas tan raras? ¿Cómo se explica la supervivencia a través de más de cuatro décadas de un grupo que ha mutado tantas veces de estilo, sin renunciar en ningún momento a una particularísima personalidad? ¿Qué motivos pueden explicar el culto exacerbado que millones de personas rinden a dos tipos tan rematadamente freaks? A día de hoy, me temo que sigo sin tener las respuestas… habrá que seguir preguntándose.

I like you and you like me a lot
And we do those things that can make us feel hot
Then we join some friends, all of them are all right
and we talk a while, then we climb in our cars
What a night, we all drive into town
Where we’ll park our caars, and meet the rest of our friends
At a place that’s called, I forget what it’s called
But it’s really great, and all of our friends will be there

Un pensamiento en “Popularity – Sparks

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s