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¿Qué hacemos con el pasado? La pregunta es clara; la respuesta, no tanto. Y sin embargo, la cuestión es indeludible cuando el artista se enfrenta a la composición, y ha de plantearse si se trata de reinterpretarlo en un contexto contemporáneo, imitarlo -limitando de algún modo las bondades de la creación a su éxito como mero “ejercicio de estilo”-, o por el contrario romper definitivamente con él, y plantear el objeto artístico en unos términos absolutamente nuevos. Quizás ésta última sea la opción que goza de mejor prensa, y al mismo tiempo la que atesora un mayor número de intentos fallidos: ¿Cúantas canciones pretendidamente “rupturistas” se han estrellado en el intento por cada “Warm Leatherette“?. O peor aún: ¿En cuántas de aquellas canciones no es demasiado difícil adivinar la detestada sombra de una influencia que el orgullo se obstinará en negar?. En fin, no se trata tanto de propugnar las bondades del conservadurismo, -creo firmemente que necesitamos a esa gente capaz de ponerlo todo patas arriba- como de reivindicar todas esas canciones que no esconden su intento de pertenecer a un tiempo que no es el suyo, haciéndolo además con un gusto exquisito.

Oh, sí: esta es otra entrada sobre esos chicos sin sello oriundos de Fort Worth, Texas. Y no por nada: por méritos propios, el joven Nolan R. Robertson y los suyos pueden considerarse -hasta el momento- el ojito derecho de este que escribe, una de mis (espero que esto no le escueza a nadie) favoritas de entre todas las bandas sin discográfica que se animan a mandar sus canciones a The Songs We Love, a ver si hay suerte y… ¿He dicho suerte? En teoría, The Hendersons no deberían necesitarla. Las canciones que hacen estos chicos (¿ahora quinteto?) son tan fastidiosamente buenas y destilan un amor tan profundo por la música, que uno sólo puede rendirse ante la evidencia: deberían ser mucho más conocidos. Esta música debería ser mucho más escuchada.

Evergreen” recorre los mismos surcos que su predecesora, esa asombrosa “Delilah” con la que les descubrimos, aunque he de decir que creo está bastante mejor grabada que aquella. (Lo dije y lo mantengo: una melodía circular tan redonda se merecería una nueva edición con menos reverb). Es una nueva e irrefutable muestra de artesanía pop (de popular) como la que se nos presenta en la forma de un cesto de mimbre: hermosa, antigua, y, pese a mucho que nos empeñemos, imposible de perfeccionar en su sencillo diseño. Y las mimbres no pueden ser mejores: The Kinks, The Beatles, etc, aunque quizás en este tema parezcan abandonar por un momento los soleados parajes del psych-pop, para refugiarse más bien en el excitante escenario de un club retro, donde la voz del crooner y el humo de los cigarrillos envuelven con sus volutas las envejecidas butacas de terciopelo rojo.

En fin, me dejo de desvaríos lynchianos: a lo que voy es que lo de que The Hendersons sigan sin sello, me sigue pareciendo un misterio. Tienen unas canciones maravillosas, y además ahora ponen pintura antigua en sus portadas (“A PastoralLandscape With Shepherds And Their Flocks” de George Lambert presta su bucolismo a la imagen del doble singleEvergreen / Whither, River?“), una costumbre por la que tengo absoluta debilidad. Que hoy podamos escuchar su música gracias a la tecnología de la que disponemos, es algo por lo que estoy muy, pero que muy agradecido. Que encima permitan descargarla de su web mediante el famoso sistema de “name your price”, una absoluta muestra de generosidad. Gracias por esa música, Nolan: hacéis que nos sintamos millonarios. Y a los demás, os veo -espero- el próximo día 26 de octubre: parece mentira, pero ese día, este blog tan pequeño cumple su primer año. Lo celebraremos como merece.

I want to live in fantasy
I want to know eternity
I want to love unendingly
In the misty realm of Evergreen

I saw a girl with yellow hair
Her windy smile so free and fair
She looked with eyes like the purple moon
Of the misty realm of Evergreen

Oh, Evergreen!
Can you take me there?
Take me where I can live without a care
In the dew-soaked Evergreen trees
Misty Evergreen trees

There is a sweet, undying dream
Oh, mercy mild. Oh, tender things
Before my eyes, a sacred bloom
From the misty realm of Evergreen

Off in the East, through Hemlock trees
The golden dawn I long to see
Oh, ancient sire of the afternoon
May you shine your light on Evergreen

5 pensamientos en “Evergreen – The Hendersons

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