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Prez gorite, prez poliata, Pod zvezdite, nad zhitata“. La de veces que mi hermano y yo, haciendo el gamba, nos lo habremos repetido como una especie de conjuro absurdo, una fórmula cuyo verdadero significado (traducido del búlgaro sería algo así como “a través del bosque, a través de los campos, bajo las estrellas, sobre los maizales”) realmente no tenía demasiado interés para nosotros; aquello era un fórmula ritual que tenía más de complicidad fraternal que de contenido, más aún cuando a mi hermano, la verdad sea dicha, nunca le gustó “604” tanto como a mí.

Pongámonos en situación: en aquel año de 2001 aquella petardada -en el más preciso sentido del término- del electroclash estaba a punto de eclosionar, y poco podíamos imaginar (al menos, los de provincias: otra cosa es si pasas todos los días por delante de la puerta del CBGB cuando bajas a comprar el pan, supongo) que el aluvión de grupos del género que se nos venía encima (Miss Kittin, Fischerspooner, Felix Da Housecat, Peaches, etc) pondría tanto empeño en estirar la broma bastante más allá de lo aconsejable.

El caso es que, como en casi todo lo que hay en esta vida, un poco de lo bueno sirvió de coartada para un montón de lo malo, y el pretexto DIY se exprimió como pocas veces se había hecho antes para justificar muchas propuestas que tenían más de pose arty que de contenido. A ver, no se trata ni mucho menos de generalizar, pero que “Frank Sinatra” nos divirtiera (no sin una leve sensación de culpabilidad) como pocas pistas, no quita para que la evaluemos justo como lo que es: synth-pop ochentero, un poco burrote si queréis, pero no mucho más allá del límite al que lo habían empujado pioneros como Kraftwerk o Gary Numan. Pasados los años, el “movimiento” nos parece una broma kitsch que (tal vez lo de electrocash, ahora sin “L”, fuese algo más que un eslógan resultón impreso para vender camisetas) sacó mayor tajada de lo que realmente le correspondía por sus aportaciones.

A los Ladytron, con el tiempo, resulta que los salvaron ni más ni menos que sus canciones. Ni apostaron por los ritmos sintéticos de tono industrial que, quieras que no, llevan impresa la fecha de caducidad en su fórmula, ni se dejaron arrastrar por la carnavalada (¿Lo de la puesta en escena de plumas y lanzallamas de Casey Spooner iba en serio?). Lo suyo era el synth-pop glacial menos arriesgado, pero también más efectivo, acorde con una imagen uniformada que remitía a todos aquellos grupos (The Human League, los ya mencionados Kraftwerk, etc) que la historia rescató con justicia del no-siempre-tan-justo “qué horror, los ochenta“. Probablemente ninguno de sus trabajos posteriores alcanzó el impacto que tuvo “604“, pero la insistencia en unas coordenadas estilísticas que dominaban, y la consiguiente depuración de la fórmula, sí dio para prorrogar una carrera mucho más allá de lo imaginado: con “Witching Hour” el grupo vivió una segunda juventud gracias a la excelente recepción crítica, en 2011 aún se atrevían a lanzar un quinto álbum, bajo el título de “Gravity The Seducer“, y en este 2013 aún parecen dispuestos a lanzar un sexto. Así que, quizás no imprescindibles, pero desde luego, tampoco tan coyunturales.

Vamos entonces con el disco de debut (no estamos teniendo en cuenta el anterior EP “Commodore Rock“, entre otras cosas porque tres de sus pistas acabaron siendo incluidas finalmente en aquel largo): titulado “604” (según Daniel Hunt, compositor principal del cuarteto, se trataba de un guiño al prefijo telefónico de la Columbia Británica), el álbum recogía buena colección de singles (“He Took Her To A Movie“, “The Way That I Found You” o la irresistible “Playgirl“), pero también una despampanante selección de temas que no desmerecen al lado de sus hermanas mayores. “Discotraxx” queda justo en medio: oficialmente, no llegó a ser publicada como sencillo, pero dista mucho de ser considerada una pequeña joya, oculta en el repertorio del grupo. Es más: me atrevería a decir que es una de las pistas favoritas de sus seguidores (me incluyo), y con ese status quedo incorporada a la casi obligada compilación de greatest hits que Nettwerk les publicó en 2011. Tan brillante como vibrante, tan futurista como nostálgica, su sonido aguanta con dignidad el paso a través de los años. Como un mensaje enviado a nosotros por unos adolescentes del futuro, como un torpe retrato de amor realizado con un telesketch, esta canción da razón a los que creyeron que se podía emocionar haciendo música con máquinas. През горите, през полята, Под звездите, над житата.

2 pensamientos en “Discotraxx- Ladytron

  1. Me encanta Ladytron y estoy muy de acuerdo con todo lo comentado. Mysteries le gusta mucho a M, el programita no tiene desperdicio.

  2. Otra entrada estupenda. Y yo también me tiré años repitiendo esa intro como si fuese un conjuro, jajajaja

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