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En 1999, los siempre interesantes Stereolab publicaron un single bajo el nombre de “The Free Design”. Podría entenderse simplemente como un título chulo para una de esa canciones-laberinto del grupo de Tim Gane y Laetitia Sadier, pero de lo que en realidad se trataba era de la nada encubierta declaración de amor a uno de los grupos más infravalorados de la era hippie: el que conformaron los hermanos Dedrick entre 1967 y 1973.

Ninguneados como pocos grupos lo han sido en la historia de la música pop, el trabajo de arqueología de artistas como el japonés Cornelius o sellos con el pedigree de Siesta, entre otros, hicieron posible que las nuevas generaciones conociéramos la música fascinante de un grupo que nunca tuvo el éxito que merecía, llegando incluso el rescate al extremo de reactivar la vida del grupo en el breve lapso del año con que se inició el siglo XXI.

Chris Dedrick era el alma del grupo, aunque sus laberínticas composiciones poco hubieran lucido sin el apoyo vocal (esta palabra es clave, más aún cuando él mismo reconocía la terrible influencia que los Hi-Lo’s, un cuarteto famoso por sus habilidades a capella, tenían en sus canciones) de sus hermanos Sandy, Bruce, Ellen y Stefanie. A pesar de ser comparado con figuras de la talla de Brian Wilson o Burt Bacharach, nunca logró un éxito (hay que entender que por aquellos años la cosa empezaba a abandonar el modelo establecido a principios de la década por The Beatles, y comenzaba a virar hacia lo progresivo), y tampoco cuando disuelto el grupo trató de emprender una carrera en solitario. Tendrían que pasar unos cuantos añitos para que, en aquel boom del easy listening  y el pop arcoiris con que terminó el siglo XX, The Free Design ocuparan el lugar que les corresponde.

Venga, la canción: “The Proper Ornaments” no sólo aparecía recogida en el disco de debut de los Delavan (estado de Nueva York), sino que se convirtió en la cara-b del sencillo más conocido de la banda, la candorosa y tremendamente naif (Vale que en 1967 todo era amor y flores en el pelo, pero… ¿una canción sobre lo divertido que es volar cometas? ¿en serio?) “Kites Are Fun“. Ni que decir tiene que me quedo con la primera: si vamos a hacer pop barroco, hagamos Versalles. Y por barroco quiero decir melodías intrincadas, arreglos sofisticados y exquisiteces armónicas dignas de cualquier banda californiana de sunshine-pop de los años 60, haciendo que el resultado bascule entre el folk de cámara de Peter, Paul & Mary, y los prodigios compositivos de The Left Banke: aunque no lo parezca, todos ellos de la ciudad de Nueva York.

Lo sorprendente es que pese a lo atractivo de la envoltura ¡caramba! resulta que el bombón estaba envenenado: bajo esa capa de dulce y cremoso chocolate, se esconde una dura sátira contra la sociedad de consumo que carcomía a unos Estados Unidos a punto de enfrentarse con un duro espejo llamado Vietnam. Los acrobáticos dabadabás que tan bien hubieran adornado las más inofensivas declaraciones de amor arropan mensajes que poco tienen que ver con la imagen candorosa que nos transmiten las fotos del álbum familiar de los Dedrick: puede que en esta dicotomía entre azúcar y limón esté el motivo por el cual, fue este y no otro, el tema escogido por los Super Furry Animals en el homenaje que en 2005 se hizo a The Free Design con el disco “The Now Sound: Redesigned“. Un poco tarde, quizás, pero desde luego merecidísimo.

Ornaments of Life, ornaments of life
There’s your brand new car, sir, here’s your hat and gloves
There’s your pretty wife, sir, whom you almost love

There’s your color TV set and your impressive pad
There’s your little baby girl you’re almost glad you had
Such a pretty dress, miss, such a graceful walk
Bubbling femininity, authoritative talk
There’s your man he’s prominent; treats you like a queen
All your little secrets kept, your reputations clean
The proper ornaments of life.

3 pensamientos en “The Proper Ornaments – The Free Design

  1. Humm..no estoy muy seguro. Y además me parece que D. hace mucho que no pasa por aquí, así que no sé, no sé… A mí ya sabes que los pararapapás me pierden.

  2. Pues tras unas cuantas escuchas me gusta aún más, ese toque mañanero es infalible.
    D. vendrá un día y se pegará el atracón.

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