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Venga, la típica entrada de un grupo ignoto de los 60 originario de Malasia y esa atestada ciudad-estado surgida en su extremo sur con el nombre de Singapur (gracias, Wikipedia). No, no es una broma: los integrantes del trío Truck provenían de la peninsula malaya, lo cual sirve para tratar de dar a estas páginas un aura de distinción más falsa que el decorado de una peli de Ed Wood, en un esfuerzo tan desesperado como innecesario: a fin de cuentas, el sonido de la banda era tan británico como el fish’n’chips o el té de las cinco (toma topicazos, para que luego nos quejemos del toro sangría siesta), y sus canciones clarísimamente deudoras de grupos tan poco oscuros como The Zombies o los mismísimos The Beatles.

Debería empezar por el principio: en Malasia, no, en la ciudad de Granada. Ahí está Marcapasos, esa tiendita de discos que se obstina en resistir al huracán que se ha llevado por delante tantos establecimientos especializados en todo el mundo. De acuerdo, probablemente el local que Pepe y su chica abrieron hace un buen montón de años en la calle Duquesa de la capital granadina no puede competir en precios con la FNAC o Amazon, pero el entusiasmo con el que me atienden cada vez que incluyo su establecimiento en mis paseos por la ciudad de la Alhambra, y una cierta debilidad compartida por el psych-pop de los 60 y otros subgéneros (a pesar de no es precisamente una tienda de vinilos rescatados, y lo mismo puedes comprarte un disco de electrónica que la última sensación indie) hace que dé por muy buenos cada uno de los euros que he gastado en mis compras allí. En mi penúltima visita, me descubrieron esa maravilla llamada “This Is Us” de los británicos Harmony Grass, que aún ando buscando a un precio decentillo (y que aceptaré encantado como regalo si alguno de mis numerosísisisimos lectores se empeña en hacerlo), y yo no pude menos que corresponder hablándoles de esa joya escondida del sunshine-pop que es “A Midsummer’s Day Dream” de Marc Eric, una absoluta debilidad personal. En mi última visita de este verano, Pepe abrió sobre el mostrador la reedición que el sello Guerssen (una discográfica ilerdense especializada en el rescate de auténticas rarezas, esos sí que pueden alardear de pedigree) ha realizado del único disco publicado por Truck, le dio al play, y supongo que tardó algo así como un par de minutos en saber que un menda iba a comprar.

Truck, la banda, eran en realidad las tres cuartas partes de un gupo bastante exitoso en la Malasia de la época, que recibía el nombre de October Cherries, aunque hay un poco de jaleo al respecto a los integrantes de una y otra banda, ya que el trío (en principio conformado por Peter Diaz y los hermanos Shotam) contó además con el apoyo vocal de un tal Jeremyh Star, pero luego resulta que lees que no, que el tal Peter Diaz debía ser un egomaníaco y fue sustituido a la guitarra por otro señor llamado Chris Vadham.  En fin, la influencia de The Beatles en su faceta Psych-pop es más que evidente en cualquiera que sean las formaciones, y aunque muchas de las canciones de “Surprise! Surprise!” son versiones de temas ya recogidos en el LP “Dreamseller” firmado como October Cherries, a mi juicio la inclusión de órganos moog y otros sintetizadores analógicos (lo escucharéis perfectamente en la canción que incluyo al final del post) en la segunda versión les da un toque de lo más interesante, y los distingue del pelotón de imitadores de los cuatro de Liverpool.

La cosa bascula así entre esos dos polos, el del pop psicodélico de los últimos sesenta y la irrupción en la siguiente década del prog-rock y su ejército de sintetizadores. Delicias como “Broken Chairs” parecen escritas por Macca, mientras que los primeros compases de la canción titular pueden degustarse como unos exóticos antecesores de los Air pre-Moon Safari (luego la canción entra en otros derroteros igualmente interesantes pero más psicodélicos); de cualquier forma tengo que reconocer que tengo predilección por “Earth Song“.

El tema tiene una de esas melodías en espiral que inducen a los sueños alucinógenos más coloridos, y aunque dura tan sólo 2:47 en realidad parece no tener principio ni fin. Contaminando su filiación psicodélica con ráfagas de sintetizador, nos transporta a un mundo en el que todo era posible, el adjetivo “malaya” no nos hacía pensar en corrupción urbanística y sinvergüenzas cutres, y “Earth Song” era algo más que la canción con la que un Jarvis Cocker en estado de gracia invadía el escenario de un trastornado Michael Jackson.

Oh, Dios, ya lo he vuelto a hacer… ¿Michael Jackson? ¿Pulp?… ¿Pero cómo c****** he acabado aquí?

3 pensamientos en “Earth Song – Truck

  1. Ja ja ja, en cuanto he leido Jarvis Cocker he pensado que los post que màs me entretienen siempre llevan esas iniciales.

    Corroboro lo de Pepe y marcapasos, siempre descubre grupos increibles. A mi no me enseña tantos 70s como a ti, pero también me pilla el punto rápido ( aunque llevo siglos sin pasar por allí)

    La canciòn muy chula.

  2. Madre mía, no conocia este pedazo de documento (el video final, no el grupo). Me encanta que lo hayan titulado “intento de sabotaje”, creo que ni al mismisimo Jarvis no se le habria ocurrido uno mejor.

    • Nunca es tarde para descubrir ese vídeo. Si te digo que Jarvis Cocker pasó la noche en la cárcel por eso… Creo que en el fondo hubiera compensado si hubiera irrumpido en el escenario con una bomba o una sierra mecánica.

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