Home

Si mi queridísimo sobrino M. pudiera escucharme ahora mismo, le diría que, finalmente, ha llegado la hora.

Le diría que ha estado mucho tiempo ahí dentro, creciendo, descubriendo; muchos días escuchando el eco tibio de la voz de su madre, llegando a él desde el otro lado del mundo. No sólo su voz, estoy seguro: tiene la suerte de que muy probablemente a lo largo de todos estos días viajando con ella, de un lado para otro, ha podido escuchar esos sonidos maravillosos que se ordenan en algo llamado música, capaz de provocar en nosotros las más intensas sensaciones.

Ninguno de nosotros es capaz de recordarlo, pero intuímos que se estaba bien ahí ¿verdad? El espacio en el que está M. es acogedor, cálido, y probablemente lo considera el mejor lugar del mundo, a pesar de que últimamente parece algo reducido. Pero ha llegado la hora de cambiar,  el momento de que descubra que el alojamiento era estupendo, pero no dejaba de ser la versión más perfecta posible de la dependencia. Ha llegado la hora de que viva su vida, y la vida de todos nosotros empieza en casa.

Se me hace raro pensarlo, pero algún día igual lee esto. Es lo que tiene internet: ¿Las cosas que uno escribe, no desaparecen nunca? El papel se arruga y acartona con la humedad y el paso de los años, hasta las grabaciones de imágenes y sonidos que un día fueron nuevas, hoy se van desgastando con el uso. Pero ¿Qué pasará con estos textos, dentro de diez, veinte años? ¿Me reconoceré en ellos? ¿Me avergonzaré (probablemente sí) de haberlos creado? ¿De verdad permanecerán intactos, tal y como los escribo esta noche, mientras yo irremediablemente envejezco?

Estoy desvariando un poco, M; no me hagas mucho caso. Déjame que te hable de una canción, mejor: se titula “Home” y es de un grupo que se llama Depeche Mode. Eran muy buenos (quizá ahora no tanto), y a tu tío y a muchas personas más les gustaban mucho. No son exactamente la clase de grupo que os interesa a los niños: lo he comprobado con tus primos, y lo que os chifla son los divertimentos pop de Hot Chip, el “Rock’n Roll” de Espanto,  los vientos de “All Over The World” que los Pet Shop Boys robaron a Tchaikovsky… cosas así. (Cuando no macarradas como los Death Grips y tal, ya sabes que a tu primo mayor, nada le gusta más que un tipo berreando, con bien de guitarras). Los de Basildon -es una ciudad del Reino Unido, que te explique tu madre- son demasiado oscuros para gustar a los niños, y casi siempre hablan en sus canciones justamente de la clase de cosas de las que los mayores os intentamos proteger (inútilmente, pero en eso consiste vivir) durante el mayor número posible de años. Algún día las irás descubriendo por tí mismo, poco a poco, y verás que el mundo al que llegas está lleno de belleza, pero también de cosas que a veces ni los mayores sabemos explicar.

No en es el caso de “Home“: esta canción dice que sí, que tal vez no todo funciona como debería, pero que vivir vale la pena, y que por supuesto hay lugares en los que -cuando lo necesites- podrás sentirse tan refugiado, querido y seguro, como te sientes ahora.  Y la canta un chico con un flequillo inconfundible y un nombre muy chulo: Martin Gore. Mola ¿eh?

El caso es que esta canción es especial para mí, como espero que lo sea algún día para mi sobrino. Pertenecía a ese pequeño desliz que era “Ultra” en una discografía prácticamente impecable (con el tiempo, hemos visto que hasta se le podía llegar a coger cariño a ese disco), y sin embargo, puede que sea una de mis cinco canciones favoritas del grupo.  El trigésimo tercer sencillo en la larga trayectoria de la banda tiene unos arreglos orquestales irresistibles, una letra optimista con la que es difícil no empatizar, y una portada basada en el dibujo de una niña de cinco años llamada Emma (sí) Corbijn. La clase de cosas que deberían importar más bien nada a mi sobrino, que ahora tiene ante sí el mayor reto al que hasta ahora se ha enfrentado, difícil pero apasionante. Ya llegará el momento de que su tío le vuelva tarumba con las canciones y los discos; ahora que se concentre en lo que de verdad importa. Tengo muchas ganas de que por fin ocurra, y aunque soy consciente de que este post me ha quedado algo moñas, no se me ocurre una forma mejor de decírselo. Querido M: ha llegado, por fin, la hora de ir a casa.

And I thank you for bringing me here
For showing me home
For singing these tears
Finally I’ve found that I belong here”

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3 pensamientos en “Home – Depeche Mode

  1. Algo en mi desvelo nocturno me ha traído aquí esta noche, así que, da fe que a M. ya le han leído esto. Llevo días recordando el cuento que le contaste al primo nada más nacer, para mí es una realidad que el tío con más capacidad de narrar le va a fascinar.

    Gracias, esto bien vale un 10%. Snifff!

  2. Esta es una gran cancion del mejor disco de los Depeche Mode (el mejor en mi opinion), el Ultra tiene un sonido puramente obscuro y hermoso, Freestate y The Love Thieves son dos joyas mas que nunca se olvidad…

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