Home

Están los artistas que progresivamente se vuelven  más y más electrónicos, y también están los artistas electrónicos que disco a disco se vuelven más orgánicos. Thom Yorke es un ejemplo de lo primero, y hace ya tiempo que, a lomos de Radiohead o en solitario, el de Oxford compró un billete de ida al país de los glitches y los clicks que dudo algún día tenga retorno. Matthew Dear sería el perfecto ejemplo de lo contrario: a ver quién convence al otrora geniecillo del techno para que vuelva a sus orígenes, después de firmar un álbum tan chulo como este “Beams” con el que encandiló la crítica en 2012.

En primer lugar, procede hacer una aclaración: NO, esta entrada no tiene nada que ver con esa pequeña serie de posts dedicados a la folletinesca vida de Joe Meek, serie a la que, por el momento, espero añadir una última entrada tan pronto como me sea posible. Dicho lo cual, lo que corresponde es hacer una confesión: llegué un poco tarde a este disco de Matthew Dear. En realidad, no sólo a este disco: he llegado tardísimo a la discografía del estadounidense, y al loro, que hay mucho, y bajo las más diversas apariencias. Lo más probable es que sus publicaciones bajo el alias de Audion no me acaben interesando demasiado: el minimal techno y tal, definitivamente, no son lo mío, pero ¡canastos! resulta que de un tiempo a esta parte al tío le dio por reivindicar en su sonido las producciones de Brian Eno para gente como Talking Heads, o David Bowie, y ahí sí que no me resisto.

She’s Just That Way” se edita ahora como bonus track en lo que parece que se publica como una edición limitada de “Beams“: lo que en mi pueblo se ha llamado de toda la vida un sacacuartos, vamos. El disco se reedita con una abundante ración de remixes (que me atrevería a decir que nadie recordará dentro de un año, ojalá me equivoque) y esta pista hasta ahora inédita, tan buena que realmente cuesta creer que quedara fuera del tracklist. No sé si justifica la compra si ya te has hecho con el disco, pero desde luego debería de servir como argumento incontestable para animarse a bucear en la música de este joven productor, DJ, músico y (por si fuera poco) responsable del sello Ghostly International (“casa” de gente de la talla de School Of Seven Bells,  Com Truise, Gold Panda, Ultraísta, o Tropic Of Cancer…casi nada).

Escuchando la canción, podemos decir que ahí está la característica voz grave de Dear, pero ni el componente electrónico aparece demasiado resaltado, ni encontramos los ecos funk a lo David Byrne que son tan fáciles de rastrear en otras canciones del de Texas. Lo que es innegable en esta pista es la influencia de David Bowie, que se acentúa con un teclado casi glam que me recuerda (¿a vosotros también os pasa?) a esa encantadora y casi kitschDivine” que el pirado de  Sebastian Tellier defendió en un festival de Eurovision, montado sobre un cochecito de golf: úsease, pop de manual con un punto vintage sencillamente irresistible.

Decididamente más luminosa de lo que es habitual en Dear, esta canción difícilmente podrá ser escuchada en vivo por los miles de personas que llenarán los estadios en la gira de presentación de las nuevas canciones de Depeche Mode (a los que Matthew Dear teloneará) pero sí se merece un hueco en estas páginas. Y por supuesto, que me fije en sus bondades no significa que me olvide de sus hermanas mayores, ésas que sí que sonarán for the masses: para otro día quedan las reseñas de esos pepinazos contenidos en “Beams” que respondían a los títulos de “Her Fantasy” y “Fighting is Futile“. Sólo por esas canciones, Matthew Dear, te debo (por lo menos) dos posts.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s