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El 12 de noviembre de 1963, el productor y compositor británico Joe Meek era arrestado en Madras-Place, Holloway, acusado de “importunar de forma persistente con propósitos inmorales”. Traducido a nuestros días, diríamos que a Meek le detuvieron en unos servicios públicos haciendo intentando hacer guarrerías españolas con otro señor, algo que por aquel entonces en el Reino Unido estaba tipificado como delito. Los periódicos de la época, menos sensacionalistas que los que se encargaron de convertir en noticia planetaria un affaire bastante similar, treinta y cinco años después, protagonizado por George Michael,  dedicaban apenas unas líneas al día siguiente al incidente, y se referían al autor de los hechos como el hombre detrás del mega-hit Telstar“.

Afortunadamente, aún no existía Sálvame Deluxe

Vamos pues primero con “Telstar“, algo esencial para tratar de acercarnos a la asombrosa historia del productor. Inspirado en el satélite lanzado al espacio en 1962, la pieza instrumental explotó el uso del clavioline (una especie de teclado con un sonido electrónico muy característico) y se convirtió en el mayor éxito de The Tornados, una banda que bajo la producción de Joe Meek aspiraba a convertirse en algo así como en una alternativa a The Shadows. La pista arrasó en Reino Unido y E.E.U.U, animada con sus aires space-pop, muy acordes con la identificación que aquella generación establecía entre espacio y futuro, y se convirtió en la principal fuente de royalties para Meek, que sin embargo acabaría buscando después, de forma algo desesperada,  un hit a la altura de aquel, que le convirtiera en algo más que  “El hombre de Telstar” y le acercaran a las estratosféricas marcas de Phil Spector. Así, en pocos años produjo casi 245 singles, de los que unos 45 llegaron al top 50.

A The Tornados “Telstar” les hizo muy famosos, pero ni ganaron tanta pasta como Meek, ni el éxito duró para siempre. En 1963, los instrumentales empezaban a perder popularidad en favor de nuevos sonidos más pop, y lo que el público demandaba cada vez con más fervor era la música que hacían unos chicos de Liverpool llamados The Beatles. También empezaron a aparecer problemas de carácter profesional y personal con Meek: cuando finalmente el bajista Heinz Burt le presentó a su novia, la relación entre ambos (nunca acabó de estar clara la naturaleza de la misma, pero se sospecha que compartieron algo más que apartamento) se resquebrajó, Heinz se mudó, y dejó allí a Meek hundido, junto con algunos pocos de sus enseres personales; entre ellos, una escopeta.

Do You Come Here Often?” ha pasado a la historia por la puerta trasera, pero no precisamente por sus cualidades musicales. La pieza -también instrumental- es bastante inocua, pero si bien esta cara-b del último single que lanzaron The Tornados (“Is That a Ship I Hear“, allá por 1966) no era ni mucho menos el éxito incontestable que tanto ansiaba su productor, sí que marca un curioso hito en la historia de la música en general: quien sabe si como una reacción al incidente de Madras-Place, y muy seguramente como el mejor modo que Meek encontró de soltar la enorme presión que acumulaba, el tema pasa por ser el primer tema publicado en una major que aludía de forma explícita al ambiente homosexual. La cuestión, hasta entonces insinuada de forma más o menos velada en canciones como el “I’ll Try For The Sun” de Donovan o el “See My Friends” de The Kinks, se muestra sin adornos a partir del minuto 2:25 con la inclusión (el tema instrumental sigue como fondo) de una conversación casual entre dos tipos que, clarito como la luz del día, están ligando en un bar. ¡Estamos hablando de 1966! Y sí, de acuerdo, la cosa no deja de ser una simple curiosidad, pero creo que es una pieza fundamental en el complicado puzzle que nos ocupa, aún a sabiendas de que a éste rompecabezas llamado “¿Quién era Joe Meek?” siempre le han faltado piezas.

Precisamente volviendo a Meek, el suceso de los baños públicos de Madras-Place comentado en el primer párrafo  tal vez podía no haber pasado de ahí (hombre, tampoco es que sea exactamente lo típico que te pasa todos los días, pero bueno…)  Tratándose de la complejísima personalidad de quien nos ocupa, es difícil negar que aquello no incidiera de algún modo en la agudización de su paranoia. Los chicos que rondaba empezaron a llamar a su puerta, chantajeándole con hacer públicas las escabrosas (para la mentalidad de la época) historias en las que el productor había estado involucrado, y Joe empezó a ver como sus ingresos mermaban para pagar a los chantajistas. Para más inri, la suya era una homosexualidad no del todo asumida, que le conducía incluso a contratar los servicios de prostitutas con objeto de “enmendarse”, o barajar la idea de casarse. Sumadle a lo anterior su interés por el ocultismo, el consumo de estupefacientes, y una enfermiza obsesión con Buddy Holly, y comprenderéis que el drama que ya se adivinaba en el horizonte empezaba a tornarse inevitable.

Última escena antes del climax: el 16 de enero de 1967, el cuerpo desmembrado de Bernard Oliver, un chapero de 17 años, es encontrado dentro de una maleta en una granja de Suffolk. Meek conocía al muchacho, y sus manías persecutorias (vivía obsesionado con que su teléfono estaba pinchado, entre otras cosas) se agravan aún más cuando la policía airea su intención de interrogar a todo los hombres del ambiente gay de Londres. Esperando la inminente llamada de la policía, y agobiado por una presión económica asfixiante (su casera, Mrs. Shenton, había conseguido que bloquearan sus cuentas bancarias por impago del alquiler) el delicado hilo que sostenía en su sitio la cabeza de nuestro héroe se rompe para siempre, el asombroso Joe Meek empuña la vieja escopeta de caza que Heinz había dejado en el apartamento, y entonces…

“- Do you come here often?
– Only when the pirate ships go off air.
– Me too.
(risas)
– Well, I see pajama styled shirts are in, then.
– Well, pajamas are OUT, as far as I’m concerned anyway.
– Who cares?
– Well, I know of a few people who do.
– Yes, you would.
– WOW! These two, coming now. What do you think?
– Mmmmmm. Mine’s all right, but I don’t like the look of yours.
(pausa)
– Well, I must be off.
– Yes, you’re not looking so good.
– Cheerio. I’ll see you down the ‘Dilly.”
– Not if I see you first, you won’t.”

Muy pronto, y en este mismo blog, nuevos documentos del asombroso expediente Joe Meek.

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2 pensamientos en “Do You Come Here Often? – The Tornados

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