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Con el último disco de Low me ha pasado algo que hasta ahora consideraba imposible, tratándose de la música de los de Duluth: la sensación de que me estoy aburriendo. Temas como  “Just Make It Stop”  siguen estando muy por encima de la media, pero al acabar de escuchar “The Invisible Way” no logro sacudirme la impresión de que me han interesado más bien poco las cosas que han pasado durante el trayecto.  De acuerdo, no se trata de que a estas alturas (ya van por el décimo largo) repitan discos tan increíbles como  “Things We Lost In The Fire” o “Trust” (¿qué sentido tendría repetirlos, si esos álbumes ya existen y podemos volver a ellos una y otra vez?); y con la perspectiva que dan los años y las escuchas, diría que la expansión de su sonido, acometida en “The Great Destroyer“, ha ganado mucho con el tiempo, incluso a pesar de lo mucho que me costó en su momento el aceptar el cambio de aires que daba carpetazo a las atmósferas litúrgicas a las que el grupo nos había (muy bien) acostumbrado. Pero, no sé, este “The Invisible Way” (producido por el “Wilco” Jeff Tweedy) es, junto a “Drums & Guns“, el disco que menos he escuchado de las últimas publicaciones de la banda, y  creo que tiene más que ver con el hecho innegable de que (simple y llanamente) me gusta menos, que a su corta vida: el disco no se publicó de modo oficial hasta hace apenas dos meses (y de forma no-tan-oficial hace unos cuantos más, habría que decir…) pero en este mundo que gira cada vez más deprisa, nuestro apetito por la novedad es -yo me incluyo- cada vez más voraz, y menos paciente con las digestiones lentas.

Con “C’mon” las cosas no fueron así, o al menos en su momento me parecieron más sencillas: había en esas canciones un cierto espíritu de “los Low vuelven a lo suyo” después del difícil disco electrónico del entonces trío, y sin renunciar a esa comentada amplificación de su rock silencioso, hacían un guiño a sus más celebradas obras. Las diez canciones que lo componían se grabaron en el estudio que el grupo tiene montado en una antigua iglesia católica (y que se llama Sacred Heart Studio, qué apropiado si consideramos esa cualidad casi sacra que tienen la música de los de de Minnesota) y quizá el adiós a Dave Fridmann -el sonido se “contrae”, claro, sobre todo si lo comparamos con “The Great Destroyer“- tenga mucho que ver con que todo suene efectivamente más natural y menos pulido, como en un directo.

Vamos a las canciones, o al menos a las que más me gustan: “Nothing But Heart” es de esa clase de belleza que sólo puede encontrarse esbozada en un salmo del Antiguo Testamento, ocho minutos en los que conviven a la perfección la sencillez más desarmante y directa, con la profundidad más insondable: sólo esa distorsión del principio aleja la posibilidad de que el tema perteneciera a su obra maestra de 2001. La impresionante “Majesty/Magic” no necesita de esa metáfora, directamente ES un himno religioso capaz de conmover hasta al ateo más recalcitrante; y la arrulladora “Nightingale” saca pecho al llegar al estribillo, y sin dejar de ser tristona resulta extrañamente reconfortante: frente al profundo pesimismo que se exhibía en el álbum precedente, los Low de 2011 sonaban mucho más optimistas, como si Alan Sparhawk y Mimi Parker hubieran por fin abierto las ventanas y dejado que la luz bañara los oscuros recintos en los que llevaban tanto tiempo enclaustrados.

Especially Me” es, probablemente, mi favorita del álbum. El compás (lo he buscado en internet y parece que se trata de un 6/8, que me corrijan si me equivoco los afortunados que fueron al conservatorio) parece hecho a medida para las hipnotizantes melodías cantadas a dúo entre el matrimonio Parker/Sparhawk. Es un tema majestuoso pero paciente, que no tiene prisa por explotar ni recurre a la épica (infalible, eso sí) de un guitarrazo con el que vencer las últimas defensas. Y encima, si os gusta tanto como a mí, podéis descargar la canción de forma legal y gratuita haciendo click sobre el botón de “download” que aparece en este enlace. Hacedlo y podréis asistir, una y otra vez, a un rito sagrado y hermoso, la contemplación más directa de un misterio: el de la creación de la Belleza.

‘Cause if we knew where we belong
There’d be no doubt where we’re from
But as it stands, we don’t have a clue
Especially me and probably you

‘Cause if we knew where we belong
There’d be no doubt where we’re from
But as it stands, we all need the truth
Especially me and probably you
Definitely you

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5 pensamientos en “Especially Me – Low

    • Pues sí, Mog…la verdad es que ayer, escuchando de nuevo el disco mientras acababa de escribir la entrada, no dejaba de pensar en lo bueno que es este disco. Y la verdad sea dicha, algunos discos me pueden gustar más (o menos) que otros, pero los de Minnesota no tienen ni uno malo. A ver cuántos grupos pueden afirmar algo así.

  1. Precisamente hoy algún amigo me comentaba que le estaba costando disfrutar del disco hasta que no lo ha escuchado varias veces. A mi me entró a la primera, es un bálsamo, una delicia sin estridencias. Larga vida para ellos.

    • Dame sólo un par de meses y verás cómo estoy defendiendo este disco a capa y espada, Bernie.¡La volubilidad y la falta de rigor son el alma de estas páginas!

  2. El problema que tengo con Low es que hay algunas canciones que me escuecen tanto que tengo que mirar mucho el momento en el que las escucho, igual que hay otras que son, como dice Bernie, deliciosas en todo momento.

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