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Sonny Smith canta en las canciones de “Antenna To The Afterworld” que tiene sangre verde y antenas, pero en el fondo, no necesita nada de lo anterior para parecer un marciano. A fin de cuentas, hablamos de un músico que si por algo se caracteriza, es por una trayectoria a la que el adjetivo de zigzagueante se le queda corto.

Para empezar, están esos cambios de registro a cada disco: del pop destartalado a lo Jonathan Richman de su debut (“Tomorrow Is Alright“) a ese “Hit After Hit” de 2011 que parecía mirar a los 50 y 60, el country-pop del posterior “Longtime Companion” o (con dos cojones) la versión que publicó, con motivo del reciente Record Store Day, del “Imagine” de John Lennon. Sí, ese “Imagine“.  Añádase a semejante dispersión una capacidad fuera de lo común para componer (Abro paréntesis: también es el tipo que está detrás de ese proyecto multidisciplinar llamado “100 Records“, un trabajo artístico en el que cien autores diseñaban las portadas de cien discos ficticios, de los que posteriormente el cuarteto de San Francisco grababa versiones, lo que permitía al inquieto y prolífico Sonny adoptar una amplísima variedad de registros, y posteriormente publicarlas en tres cassettes. Cierro paréntesis); y el peculiar punto de partida para este que va a ser su cuarto disco, que no es otro que el asesinato (real) de un amigo, y la posterior visita a un medium a través del cual entró en contacto con otro amigo fallecido. Lo típico, vamos.

Green Blood” es la última pista del disco, que aún no se ha publicado (la fecha en principio es junio de 2013), y el segundo single extraído del mismo tras “Dark Corners“. Si os digo la verdad, entre lo justito de mi inglés, la producción que pone esas guitarras tan luminosas en primer plano, que no he sido capaz de encontrar las letras publicadas en la red, y que (por lo visto) la historia va del amor interestelar entre un ser humano, una alienígena y la aparición de su marido ciborg, no me entero de nada. Pero, diablos, qué poca falta me está haciendo entender cuando la canción -y mira que es rara- se engancha, y no te suelta. Smith canta, o casi-canta con entonación dylaniana sobre un obsesivo riff que casi podría haber sido sampleado de un disco de los primeros New Order o The Cure, pero que aquí curiosamente se desprende de oscuridad y, (caramba, se suponía que esto era new-wave) acaba sonando como el jangle pop más soleado.

El resultado, pese a lo poco convencional que es todo, le deja bastante cerca de colgados como Ariel Pink o DeMarco, con quienes por lo que se ve comparte la afición a sacar oro del cubo de la basura: probablemente no les dejaría a cargo de mis hijos mientras me voy a por ahí de parranda, pero no puedo dejar de alegrarme de que existan tíos raros tan fastidiosamente encantadores.

My antennas went deep into the afterworld / And I searched for her / Where the night is quiet / With star gleams / And comet trails

Un pensamiento en “Green Blood – Sonny & The Sunsets

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