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Me manda mi hermano D. por e-mail un enlace a una canción y (el tío me conoce bien, claro) ¡canastos! el tema me deja noqueado: se trata de “Lord Knows Best“, una pista del canadiense de origen taiwanés Alex Zhang Hungtai, que escudado en el más comercial alias de Dirty Beaches firmó en 2011 un discazo llamado “Badlands“.

Lo primero que llama la atención es el evidente poso cinematográfico del álbum: la música creada por el de Montreal está intrínsecamente asociada a la estética noir que reformularon gente como Lynch o Kar-Wai. Y si bien es cierto que del cine perturbador del norteamericano a la filmografía del hongkonés hay un abismo, también lo es que existen puntos de tangencia, como el retrato de la América de finales de los 50 (¿Hay algo más genuinamente norteamericano que el Hong-Kong de 1962 que intuimos fuera de esos asfixiantes apartamentos de “In The Mood For Love“?), la aparente calma bajo la que dormitan las más violentas -del corazón u otros órganos menos nobles- convulsiones, o un prodigioso sentido del color, heredero de los pinceles de Edward Hopper: justamente los aspectos que parece explorar este disco.

Las canciones de “Badlands” oscilan, por decirlo de alguna forma, entre un romanticismo anclado en el pasado, y las texturas industriales que introducen una cierta cuota de extrañamiento. “Sweet 17” o “A Hundred Highways” son herrumbroso rock’n’roll a lo Suicide, mientras que en otras pistas (qué bien cierran el disco la hipnotizante dupla que conforman “Black Nylon” y “Hotel“) desviste aún más esos esqueletos rockabilly y los deja reducidos a la condición de perturbadoras y oníricas atmósferas. La maquinaria industrial convive con los sintetizadores, los recitados poseídos por el espíritu de Alan Vega, y las baladas más propias de un crooner, todo ello grabado con un sonido (pocas veces la etiqueta lo-fi ha sido tan válida) que se muestra gastado, lejano: son canciones que parecen heridas de muerte por el paso de los años y que (pese a que se ha convertido ya en un aceptadísimo slogan, no suelo otorgar este reconocimiento con tanta alegría) piden a gritos ser escuchadas en formato vinilo.

En lo que se refiere a “Lord Know Best” (probablemente, la mejor del lote) la sangre se impone al óxido: esto suena como aquel “Blue Velvet” de Bobby Vinton que Lynch (segunda vez que lo cito, y aún me estoy dejando fuera la referencia a “Cabeza Borradora”) convirtió en algo muy distinto a lo que era inicialmente. Construida sobre un bucle infinito (un sampleado del apasionado “Voilà” de Françoise Hardy), esta es una de esas canciones que hubiera hecho llorar al brutal Frank Booth que para la eternidad nos dejó Dennis Hopper, en la mejor interpretación de su carrera. Es hermosa y turbia al mismo tiempo, y nos narcotiza con su nostalgia por un pasado tan fascinante como terrible: terciopelo negro, muy negro. Muchas gracias, D.

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2 pensamientos en “Lord Knows Best – Dirty Beaches

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