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Antes de convertirse en una persona defenestradísima por sus ideas políticas y la (algo distorsionada) imagen de una señora permanentemente enfadada, Brigitte Bardot era, sencillamente, la mujer más espectacular sobre la faz de la tierra. Lo siento, pero no admito discusión sobre este punto: Jane Fonda ha envejecido (con ayuda) muchísimo mejor, y su belleza se acerca mucho más a los cánones clásicos, pero si el innegable encanto de la cuarta mujer del cineasta Roger Vadim descansaba en gran medida en el modo aparentemente inconsciente en que ésta lo ejercía sobre los hombres, la belleza imperfecta de su primera esposa (sí, la Bardot; supera eso, Iker Casillas) era sin embargo tan paralizante como la de un felino salvaje contemplado de cerca. Hermosa y agresiva, fascinante pero mortal por necesidad.

Más conocida por sus facetas de modelo y actriz (o últimamente, activista por los derechos de los animales y contra los derechos de los inmigrantes en su país), la parisina tiene una carrera musical enormemente disfrutable, y sin embargo no tan conocida. De acuerdo, su voz está más cerca del ronroneo que de la potencia vocal, pero en lo que en otros hubiera sido una carencia, aquí es toda una virtud. Hay algo en ese fraseo de lolita, tan desafiante como la propia imagen de la artista; algo que parece decirnos “¿Qué pasa? También puedo ser cantante si simplemente deseo hacerlo”. Como una niña consentida que se sabe el centro del mundo -lo era- la rubísima Bardot se busca las mejores compañías para ello: desde la colaboración de Serge Gainsbourg (aquí lo de las mejores compañías habría que ponerlo entre comillas) o el infalible dúo Bourgeois y Rivière, hasta la producción de Michel Colombier.

Las canciones de Brigitte Bardot, como era de esperar, tiran mucho de la imagen de sex-symbol de la artista. Olvidaos de “Tous les garçons et les filles“, que aquí son todo dobles sentidos y versos insinuantes: “Contact” convierte el filón espacial explotado por Carl Sagan en una suerte de encuentro sexual interestelar; en la irresistible “Au Ciel De Lit” (“Tengo un amante para el día / Y un marido para la noche / Tengo una amante para el amor  / Y un marido para la vida”) presume de pasarse todo el día en la cama, con tanto trajín, y en “Nue Au Soleil” predica las bondades del naturismo (Ese “Complètement”, qué importante es…) y de paso pone berraco al personal. Pop calentorro, pero condenadamente bueno.

Vamos entonces con la deliciosa “Tu Veux Ou Tu Veux Pas“, que es, en realidad, una versión del tema original del brasileño  Wilson Simonal, publicado con el título “Nem Vem Que Não Tem” en su disco de 1967, “Alegria Alegria“. La mujer que hizo para siempre suya la segunda letra de nuestro alfabeto se apropió también del tema y lo lleva a su terreno, convirtiendo la chispeante letra sobre alguien que no sabe lo que quiere en algo mucho más provocador, y no fue la única: también el francés de origen turco Marcel Zanini grabó su propia versión en 1970, con un enfoque mucho más humorístico, convirtiéndola en el mayor éxito de su carrera.

Comparando las tres versiones, probablemente la del carioca gana de goleada en lo que se refeire a groove, y la de Zanini tal vez sea la que mejor recoge el espíritu juguetón del tema, pero la interpretada por B.B. es, sin duda, la que más me gusta la mejor de las tres. En los labios milagrosos de Brigitte Bardot, la indecisión se torna invitación, y no hablamos precisamente de ir o no ir, de blanco o negro: que me perdonen mis apreciadísimas lectoras, que me consta que las hay, pero todo lo que tocaba esta mujer se convertía en sexo. Porque lo que no se puede es ser la protagonista de los sueños lúbricos de media humanidad (me temo que la otra mitad eran mujeres y niños), y cantar convencionales canciones de amor. O una cosa, o la otra; o mala, o buena; o Brigitte Bardot, o Françoise Hardy; ¿Quieres o no quieres? Oui, je veux!

Tu veux ou tu veux pas
Tu veux c’est bien
Si tu veux pas tant pis
Si tu veux pas
J’en f’rai pas une maladie
Oui mais voilà réponds-moi
Non ou bien oui
C’est comme ci ou comme ça
Ou tu veux ou tu veux pas

Tu veux ou tu veux pas
Toi tu dis noir et après tu dis blanc
C’est noir c’est noir
Oui mais si c’est blanc c’est blanc
C’est noir ou blanc
Mais ce n’est pas noir et blanc
C’est comme ci ou comme ça
Ou tu veux ou tu veux pas

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3 pensamientos en “Tu Veux Ou Tu Veux Pas – Brigitte Bardot

  1. Una de mis canciones favoritas de BB.

    Y sí, chavales, todavía hay féminas que saben admirar y reconocer la sensualidad, sexualidad y atractivo de esta mujer (el resto tiene mucho que hacer con odiarla o imitarla). Yo, desde luego, me declaro admiradora de su característico estilo, no tanto de la pose boba desenfrenada, pero bueno. Y aunque, fuera de rumbo y con gran papada, sus ojos siguen siendo increibles.
    Y, cambiando de tema, de todos los palos que tocó, su faceta musical es de las que más me gustan, C’est comme ci ou comme ça.

    • A mí ese ojillo un pelín extraviado, ese pelo despeinado y esas paletas separadas me vuelven loco. Los labios no los comento, que ya hay otras páginas en internet que se encargan de esas cosas..
      Y mira, la tía ha echado papada, y como comentaba parece que está siempre de mal humor, pero ole sus narices de no haber pasado por quirófano para tunearse.

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