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Y mira que he tratado de resisitirme, pero el esfuerzo ha sido inútil. La culpa (esta vez) es de mi mujer, que me inoculó el virus una mañana, al decirme que había escuchado en la radio una canción muy bonita y pegadiza, a ver si yo la había escuchado. Y claro, uno es como, es, y como es previsible (proponedme que haga una lista de canciones sobre cualquier tema y veréis lo que es el reflejo condicional, veréis) tardé algo así como unas décimas de segundo en ponerme a buscar “Ramona” de unos tales Night Beds. Y, maldición, es verdad: la brillante melodía de esas estrofas se adhiere a tu córtex cerebral como una lapa, y me temo que no hay forma humana de sacarla de ahí.

Night Beds es el proyecto de Winston Yellen, un chico de 23 años nacido en Colorado pero que (el detalle no es baladí) reside en Nashville. La leyenda, sospechosamente publicitada, cuenta que tras dejar los estudios, romper con su chica  y andar haciendo el tarambana por los E.E.U.U. con una furgoneta, el muchacho alquiló una cabaña que había pertenecido a Johnny Cash y June Carter, y se encerró en ella para componer las canciones que arman su debut, “Country Sleep“. (¿Te suena la historia, Justin Vernon?)… En fin, mucha literatura (y vete a saber si no  habría que mandarla a la sección de ficción) que sin embargo no puede apartarnos del hecho incontestable de que la canción a la que va dedicada esta entrada es un temarral, catapultado desde ya a la carpeta de “Favoritas 2013”.

La “Ramona” de la canción no es ni la mujer de los sueños de Yellen, ni la cabrona que le ha partido el corazón: ésta es una de esas canciones de perdedores que tanto me gustan, de las que sacan pecho ante la desgracia y redime a los pecadores sin caer en sensiblerías de todo-a-cien: una compasión más cercana a la que sentimos por la Muriel de la excelente película de P.J. Hogan, que por la que nos inspira la chica gorda de aquel horrible telefilme llamado “Precious”, por explicarlo en términos cinematográficos. Y es que a pesar de esa pinta de malote del instituto que pasaba de estudiar porque tenía a todas las tías detrás,  Winston no tiene reparos en demostrar que bajo de esa fachada hay un tipo muy vulnerable, capaz de ablandar el gesto si hace falta (¿no hay momentos en los que en “Even If We Try” se acerca incluso a Rufus Wainwright?), y de abrir el disco con una introducción a capella que no todos los tipos duros se podrían permitir.

Con todo, creo que la referencia más obvia sería un Andrew Bird (capaz de quedarse sin silbar) abrigado con el confortable calor del country. Porque sí, aunque el gancho pop de esta canción (la más alegre del lote, me atrevería a decir) es innegable, “Country Sleep” tiene un aroma folkie de lo más saludable: hay una madera muy noble bajo el barniz que hace brillar esas canciones. (Escuchad “Borrowed Time” y veréis a lo que me refiero)

Gustará seguramente a mi cuñado V. (si es que no la va cantando ya en el coche) y a P.E., probablemente el mayor fan de todo lo que huela a Bon Iver sobre la faz de la tierra: amigo P, aquí no sólo encontraras cabañas y soledad, sino también falsetes dignos del mismísimo Justin Vernon. Y tú, amada esposa mía, disfruta de este momento, porque por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a pronunciar esas palabras: “Tenías razón”.

Come on Ramona
Church bells are ringing
Everyone singing
Why do we feel so alone
Come on
Come on Ramona
Make it your mantra
Fuck what they taught ya
Take back a laugh that they stole

7 pensamientos en “Ramona – Night Beds

  1. Tu cuñado V. aún no lo ha incluido en su lista de reproducción. Pero lo hará según me ha indicado.

    El caso es que este chico me recuerda mucho al Dylan Leblanc de Paupers Field. Ese rollo que te da cuando le das a la botella con asiduidad, a través de una vida azarosa entiendes que el único momento cierto que te queda por vivir es tu muerte y empiezas a buscar en vida algo que se acerque a lo que se debe sebtir en ese momento.

    Ahí es cuando coges la guitarra, te encierras en un cuartucho y te salen estas canciones.

    Si no, es imposible. Si eres granjero en Alabama, es verano y solo piensas en las GRITS (Girls Raised In The South), te sale algo más a lo Justin Townes Earle.

    Yo ya tengo una espcie de reflejo condicionado a lo perro Pavlov, que tan pronto escucho esto me dan ganas de arrumbarme en la primera barra que encuentre y purgar la penitencia hasta que el alcohol me sale por las orejas.

    • Ah, qué gusto me da cuando al escuchar una canción pienso: “esto le podría gustar a fulano”, y compruebo que sí, que a Fulano le encanta y se daría a la bebida de lo mucho que le gusta.

  2. Tío, la has clavado one more time! ….. Me voy a empezar a asustar.

    Estoy escuchando el disco y otros ep’s y creo ya tengo la metadona para pasar la primavera. Me está encantando

    Oye, últimamente, no se por qué, estoy escuchando mucho country/folk modernillo. Why? Está en el aire o soy yo rastreando melancolias?

  3. Me arrepiento de haber escrito ‘rastreando melancolías’

    Lo siento,
    Me he equivocado

    No volverá a ocurrir….

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