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Suelo coincidir en gran medida con esas listas que aparecen de vez en cuando publicadas por ahí, en plan “Las canciones más tristes jamás escritas”, a las que acudo como el perrito de Pávlov al oír la dichosa campanita (aunque luego resulta que lo miré un día en wikipedia y por lo visto de campanita nada, que era un metrónomo): hay que ver cómo me gustan estas tontadas. El caso es que por ahí suelen andar siempre, desde clásicos inmortales de la talla del  “Ne Me Quitte Pas” de Jacques Brel, hasta modernos clásicos como “The Drugs Don´t Work”  de The Verve (lo siento por “Bitter Sweet Symphony“, pero la primera no sólo es mucho más triste, sino infinitamente mejor). Independientemente de lo poco, mucho o nada que guste coincidir con estas listas (tan inútiles como entretenidas), diría que “One-hundred Thousand Bridesmaids” es esa canción que nunca aparece en esos maravillosos catálogos de instrumentos de tortura con los que machacarnos una y otra vez, y que sin duda alguna estaría en el mío propio, si algún día me animara a hacerlo.

Contra el más elemental sentido común, esta canción no lo cerraba, sino que ocupaba el séptimo lugar entre las pistas del primer álbum que los de Texas firmaron como South San Gabriel. Y vamos a aclarar lo de firmaron, porque aunque en la teoría cuando el grupo de Will Johnnson se daba al rollo más íntimo y pausado se denominaban así, mientras que con las canciones más rockeras se acogían al paraguas de Centro-matic, se ve que en esta primera colección de temas tranquilitos aún no tenían muy clara la línea divisoria. Así, en la edición internacional que hizo el sello Idol podemos ver que el álbum se denomina “South San Gabriel Songs/Music“, y va firmado como Centro-matic, mientras que en la edición holandesa que hizo el sello Munich (esta es la que tengo yo en casa) el disco sí que se atribuye a los mencionados South San Gabriel. Vamos a acogernos, pues, a las intenciones del grupo, a la hora de ponerle padre a la criatura, y el que necesite una prueba de ADN que se la descargue aquí, que es legal y, si queréis, es gratis.

Atentos, amigos depresivos, que esto no es para vosotros. Buscáos algo más animado, tipo ésto, y no cometáis el error de darle al play, porque lo viene a continuación es una de esas canciones de las de cortarse las venas en canal y dejarse morir.  Abandonando el country alternativo con el que habitualmente se identifica al grupo-raíz,  la voz de Johnsson se despeña desde un piano al borde del abismo para acabar sonando como un Wayne Coyne balbuciendo su testamento emocional en una cama de hospital, sección enfermos terminales: o sea, como un Neil Young despidiéndose de su familia mientras la vida abandona su cuerpo, aplastado bajo una inmensa bola de demolición. Y es que aunque el título nos prometa cien mil damas de honor, esto no es más que una trampa para incautos, o lo que es peor, el peligroso recreo de aficionados a los ejercicios masoquistas, como el que esto escribe.

Atentos, amigos de los campos de batalla después de la carnicería  y los paisajes desolados, porque esta canción es para vosotros: “One-hundred Thousand Bridesmaids” os acompañará a partir de hoy en esos momentos en los que lo que uno necesita es sentirse un desgraciado y revolcarse en su propia mierda.  Es la banda sonora ideal para poner fondo a los días más devastadores de vuestra existencia, y os asegura una experiencia  de al menos 3 minutos de genuina y cristalina tristeza con la que punzonaros los órganos internos. Y lo que es mejor (o peor, según cada cual): no deja supervivientes.

One-hundred thousand bridesmaids
complained of my tendencies
and my intermittent urge to cling to such magazines
so I hope they never find me caught with my legs in here
because Iknow it might remind me of fantasies insincere

One-hundred thousand bridesmaids
stole my whole centerpiece
of one-hundred thousand photos oh Hollywood starlets
so I hope they never find me caught with my legs in here
because I know it might remind me of slight technicalities

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6 pensamientos en “One-hundred Thousand Bridesmaids – South San Gabriel

  1. Esa alarma al final…..

    Demoledora, terrible, preciosa.

    Salió en recopilatorio de esos de rockdelux, con otra canción muy dura que se llamaba I drink. La alegría de la huerta

    • No recordaba el detalle de la RDL, pero no me extraña que la recogieran… y sí, a mí esa alarma al final me deprime aún más… Maravillosa, dulce depresión.

  2. Creo que mañana llueve y toca arreglar el trastero. Me la dejo para entonces y así pongo banda sonora al suicidio del lunes.

    : p

  3. La montaña gigante de plancha de cuatro horas acababa de desaparecer justo antes de este post. Si lo llego a saber …

  4. Yo también la descubrí en el recopilatorio de RDL. Adoro esta canción. Creía que era la única… Me ha encantado el post. Saludo.

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