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9.997, 9.998, 9.999…¡10.000! Vale, es una tontería a la que no debería de prestar la más mínima atención, y sí, soy plenamente consciente de que la cifra que marca el contador de visitas es diariamente alcanzada por medios mucho más importantes que éste, pero qué queréis que os diga, a mí me ha hecho ilusión. Que uno escribe para dar suelta a su incontinencia verbal, y es obvio que me apasiona el tema, pero qué demonios, que también tiene un ego que no cabe por la puerta, y le gusta ver que los lectores poco a poco van subiendo. Así que aprovechando esta excusa tan endeble, un poco de autocrítica y, of course,  una celebración de lo que estos cinco meses han dado de sí.

Palo: Un uso indiscriminado de los dos puntos y los paréntesis, una selección musical demasiado escorada hacia el synth-pop y aledaños (uno es quien es, tampoco voy a disimularlo), falta de moderación a la hora de adjetivar y calificar, casi siempre vencido por el entusiasmo; una sección de guilty pleasures por la que pondrían mi nombre a una plaza en Chueca, y una absoluta falta de rigor.

Zanahoria: Un par de mails cruzados con artistas a los que admiro muchísimo, los mensajes de todos esos ilusionados nuevos grupos mandándome su música para que les preste 3 minutos de atención, y el haber visto recogidos algunos de estos posts en los perfiles de facebook / twitter de gente como Espanto, Nacho Umbert, el sello spa.RK (¡gracias por esas palabras, Silvia!) o el neozelandés Lawrence Arabia. Pero principalmente, lo mucho (como si no se notara) que me divierte hacer esto.

Y ahora la celebración: como algo hay que hacer, vamos a celebrarlo juntando en un post a Giorgio Moroder, Pier Paolo Passolini, Albert Einstein, Hidrogenesse, los premios Óscar, Daftpunk y Bob Esponja: un nuevo monumento al batiburrillo gratuito y el despropósito. Venga, que sí, que no es tan complicado.

Empecemos por Giorgio Moroder, con un currículo tan apabullante que realmente no cabe en 400 palabras. Lo resumiremos (mucho) en que es una de las figuras clave en el desarrollo de la música electrónica: si a Kraftwerk podríamos atribuirles la paternidad del invento (con permiso de Russolo, Perrey, Stockhausen, Moog, etc), a Moroder habría que echarle la culpa de llevar las maquinitas a la pista de baile. Productor y compositor de canciones tan inmortales como el “I Feel Love” de Donna Summer, la popular “What a Feeling” (“Flashdance”, sí), ese himno generacional nunca reconocido que es “The Neverending Story”  (sé que la canción de Limahl ha levantado unas cuantas cejas, pero no puedo dejar escapar la ocasión para reivindicarla), o la alucinante “Love Missile F1-11” de Sigue Sigue Sputnik, pocas personas en este planeta pueden presumir de haber iniciado una carrera brillante a mediados de los años 60 y estar a día de hoy, 50 años después, siendo solicitados por Daftpunk para su muy esperado próximo disco. (En realidad, creo que sólo dos personas: el freak de Moroder, y le chic Nile Rodgers).

E=mc²” no es, con toda seguridad, la mejor de las canciones que el productor de origen italiano publicó bajo su propio nombre, cuando no lo hizo con nombre y apellido. Ese título a lo mejor deberían disputárselo la sublime “From Here To Eternity“, esa “The Chase” incluida en la banda sonora de “El Expreso de Medianoche” con la que conquistó su primer Óscar (aún tendrían que caerle otros dos vía Irene Cara,  y el “Take My Breath Away” que grabaron los Berlin para  “Top Gun”), el electro-glam de  “Son of My Father”  o hasta la deslumbrante “Baby Blue“, canciones estas últimas que muy probablemente formarán parte del devocionario de los Hidrogenesse firmantes de “El Artista” o “Discotecnica Ottanta“, respectivamente.

Todas las canciones del párrafo anterior (salvo las de los austrohúngaros, claro) forman parte de la mejor etapa creativa del italiano, porque a mediados de los 80 el hombre dejó un poco de lado el tema de la música disco y se dedicó más bien (el signo de los tiempos) a explotar su talento en la cosa cinematográfica, casi siempre con resultones pero menos interesantes temas atrapa-Óscar como los mencionados más arriba, cuando no perpetrando cosas como “American Dream“, “Reach Out” o “To Be Number One“. Sí, estas canciones son justo lo que sus inflamados títulos apuntan: baladones apestosos, de esos de los que suenan cuando al final de la peli Ralph Macchio o alguien por el estilo levanta en un gesto épico el trofeo, la imagen se congela, y el fundido en negro da paso a los créditos de fin. Y la verdad, para que escuchéis esas canciones, casi mejor si os le dais al click de abajo, que total, no hay mucha diferencia y encima os echáis unas risas.

En fin: hablábamos de esa canción que le pide prestada a  Albert Eintein su famosa teoría y  la somete a una secuencia 100 % Moroder. Pertenece a un disco que, al lorito, fue el primero de la historia en grabarse de forma digital utilizando samplers, secuenciadores, teclados modulares, y Vocoders. Ya sólo esto, de por sí, debería reclamar nuestra atención, pero no se vayan todavía, que aún hay más. A partir del minuto 3:00, sobre ese colchón de sintetizadores, se escucha la pertinente voz de robot (soy-un-vocoder) recitando lo siguiente:

This album was produced by Giorgio Moroder and Harold Faltermeyer.
All keyboards and programming by Harold, with a little help from Giorgio.
On drums and percussion keys from Forsey recorded live to digital rusk sound studio.
Digital system by soundstream incorporated Rolands Micro Composer programmed by handbook assisted by Brian Gardner.
Engineered and mixed by Harold, Giorgio, and Juergen ,coppers the floppers
the second engineer was Steven Smith
assisted by Caroline Tec and Roman Romance.
Keyboards played on pianocoder engineered by Marlyn Morgan
Tea and Coffee by Laurie Kendel
Energy Equals MC Squared!
(Thank You, Albert)

¿Cómo os habéis quedao? Con el culo torcido ¿no? Porque, sí, amigos, la letra de la canción no es otra cosa que los créditos del disco, ni más ni menos. Hale, a la pista, a bailar los créditos, claro que sí. Desde luego, no conozco ningún otro caso semejante, y sólo se me ocurre un precedente ( y vuelvo a acordarme ahora de Carlos y Genís, que fueron quienes me lo descubrieron): los asombrosos créditos de apertura de la película “Uccellacci e Uccellini” de Passolini. Para que luego digan que está todo inventado…

Venga, pasemos lista: Moroder, Passolini, Einstein, Hidrogenesse, Óscar, Daftpunk y Bob Esponja ¿Están todos? ¿Sí? Pues hala, a por las 20.000 visitas.

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5 pensamientos en “E= mc² – Giorgio

  1. Enhorabuena! Si tu blog gusta a los entendidos y me encanta a mí quiere decir que tienes ya el registro completo.
    No dejes de darnos estos buenos raticos!!

  2. Es el mejor Blog de música que conozco.

    Asín de claro.

    Pero tienes que atender también a gente como yo; me voy quedando atrás. Me siento como el gordo de los goonies corriendo detrás vuestra. Cada vez pillo menos y me esfuerzo más….

    Dame un respiro con algo facilón.

    Un abrazo y no pares de escribir!!!

  3. Congratulations and celebrations. Esas 10000 visitas son solo el principio, lo divertido será que las 10000 siguientes te harán la misma ilusiòn e incluso más.

    Te has ganado este pedacito de gloria y las canciones y artistas que comentas también han ganado una visiòn nueva. Hay mucho escrito, pero partir de escribir lo que adoras es un punto añadido. No me enrollo más, ya sabes que lo que me corresponde lo tengo por escrito, juas juas.

    Muac

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