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Hacia 1989, yo ya tenía un gusto musical bastante deficiente. Mi inclinación natural por un cierto tipo de música hortera , erróneamente percibida por mi entorno como un simple y pasajero mal gusto infantil, debería haber puesto a mis padres en guardia, y probablemente si ellos hubieran adoptado las medidas necesarias para que aquello no fuera a más, hoy no estaríamos pagando todos las consecuencias. Esto viene a cuento de que cuando yo tenía 13 años,  estaba totalmente enamorado de Belinda Carlisle. Punto y aparte (Para que respiréis, más que nada).

Belinda  lo era todo: Jovencísima, guapísima. Su pelo era una llamarada de fuego,  esa voz celestial sólo podía provenir de alguien que estuviera más cerca de una naturaleza angelical que humana, y  “Leave a Light On“, canción que descubrí en un estúpido ejercicio de traducción en clase de inglés, era un himno pop de los que inflamaban el pecho y provocaban un incendio en mi corazón adolescente.

En fin, el tiempo todo lo cura, menos la tontería, así que heme aqui, en pleno 2012, escribiendo sobre esta canción que todos querrían haber olvidado. Han hecho falta 23 años, los necesarios para descubrir todas las mentiras que me cegaban acerca de la cantante estadounidense, y que me impedían acercarme a LA VERDAD:

– MENTIRA nº 1:En realidad, en 1989 no eran TAN joven: tenía 31 años, esto es, que casi triplicaba mi edad, algo de lo que entonces no era consciente. Me llevé un palo terrible cuando al cabo de unos años supe que en su DNI figuraba el año de 1958. Aquello fue demasiado, y acabaría por separarnos para siempre.

– MENTIRA nº 2: No era TAN guapa.  De acuerdo, no llegaría a  feapa, pero por aquel entonces su belleza era algo irrefutable y estratosférico.   ¡Y no lo era, joder, no lo era! Si os fijáis en la foto de abajo, veréis lo que quiero decir:  Los ojos son bonitos, sí, pero esa frente de dos palmos  y esa cara de haberse puesto ciega a madalenas lo estropean todo. Es un poco como cuando coges la cabeza de una Barbie de tu hermana y la aprietas por arriba y por abajo.

Estoy buenísima, rediós

– MENTIRA Nº 3: La llamarada de fuego de su cabellera. Sin comentarios. La verdad que ahí podía haber estado yo más espabilado.

– MENTIRA Nº 4: La voz angelical. Bueno, pues la voz a lo mejor si que era angelical, pero de monja no tenía un pelo. Alcohólica, chica Playboy (de eso me enteré más tarde: juro que la amaba sin haber visto esas fotos),  con trastornos alimenticios y enganchada a la coca durante más de 30 años.. La propia cantante llegó a confesar : “Es increíble que todavía tenga nariz, he tenido mucha suerte”. Caramba, Belinda, pues ya era lo que te faltaba.

– MENTIRA Nº 5: “Leave a Light On“. Debería de darme vergüenza, pero no,  esta canción me sigue gustando. Ya está, ya lo he dicho. Tuvo un cierto éxito en su momento, pero no alcanzó el número uno en los charts de ningún país, y siempre estará a la sombra de su hermana mayor, la exitosa “Heaven is a Place on Earth“. Y ahí se quedarán ambas, cantante y canción, defenestradas para siempre. Aunque la primera fuera la vocalista de las siempre reivindicables Go-Go’s. Aunque la segunda sea un vendaval de puro pop con un estribillo im-ba-ti-ble. Aunque el que toque la slide guitar en “Leave a Light On” sea un tal George Harrison.

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Un pensamiento en “Leave a Light On – Belinda Carlisle

  1. A todos nos engañó. Aunque, al menos, no llevaba flequillo. Ya suscrita. (a mis padre le falta una s)

    besossss

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