Home

Parece mentira lo deprisa que pasa el tiempo, pero el pasado 19 de febrero de este año se cumplían ya diez años de la publicación de “Give Up“,  el disco del proyecto que Jimmy Tamborello (Dntel) y Ben Gibbard (Death Cab for Cutie) bautizaron como The Postal Service, en un homenaje nada escondido al importante papel que el servicio postal estadounidense había jugado en la creación de esas canciones. Muy probablemente no tenga demasiado sentido recordarlo, dado el impacto global que tuvo el álbum, pero el USPS fue el enlace necesario para acercar dos sensibilidades que hasta el momento se habían desarrollado en el campo de la electrónica de dormitorio, el primero, y un indie-pop arrebatado (y que sin embargo no había acabado de explotar todo su potencial), en lo que se refiere a la banda de Gibbard.

Aquel fue un disco generacional: un petardazo a escala mundial que, visto con perspectiva, no era ni mucho menos perfecto, pero que sin embargo capturó como pocos el zeitgeist, el espíritu del momento. Si el synth-pop supuso en los ochenta la vampirización de la electrónica por parte del pop más comercial, y en los noventa el trip-hop impuso su ley a partir de su contaminación con los beats provenientes del rap,  podría decirse sin exagerar que la indietrónica o indie-tech protagonizó el inicio del siglo XXI con el encuentro entre la electrónica y la música indie nacida durante la década anterior: hubo muchos precursores de la alquimia (se me ocurren, por poner un ejemplo, Stereolab  o Disco Inferno) pero no dejaron de ser movimientos aislados y cuyas dimensiones no siempre fueron suficientemente ponderadas en su momento; o casos como el de Portishead en los que el componente “pop” aparece claramente más diluido. En lo que se refiere al alcance, quizás solo la islandesa Björk podría arrogarse el mérito de haber logrado antes un éxito (no hablo sólo de la crítica: también me refiero a ventas) de dimensiones comparables con la combinación de pop y cacharrerío electrónico:  “Homogenic” rompía con su imagen de duendecilla del free jazz y el pop experimental, y la consagraba como la diva cyborg llegada del futuro; el posterior “Vespertine” (ya estamos en 2001) se desnudaba de los lujosos arreglos orquestales de aquel y reducía el pop electrónico a su esqueleto más hermoso, hasta el punto de que no sería nada exagerado afirmar que aquel disco de la Guðmundsdóttir (intentad leerlo sin acordaos de los chanantes) era su álbum indietrónico. Los dos se vendieron como churros.

Los propios Tamborello y Gibbard ya andaban tanteando el terreno antes de que “Such Great Heights” irrumpiera como un tsunami  en enero de 2003, propulsando de paso las ventas de SubPop (y aquí Houston Party) a niveles estratosféricos: aquella canción fue (y probablemente, sigue siendo) el himno perfecto que esperaban con ansia los amantes de la lagrimilla en la pista de baile, el  “West End Girls” del nuevo siglo, pero “(This Is) The Dream of Evan and Chan”, perteneciente al álbum de Dntel  de 2001 (“Life Is Full of Possibilities”) fue el aviso primero de lo que había de llegar. Melancolía y beats, emociones y crujidos digitales (los dichosos glitches), esa música nos metió de cabeza en el catálogo de Morr Music y abrió nuestras colecciones de discos a una avalancha de nombres que hasta entonces eran sólo referencia para DJ’s y degustadores de la cosa electrónica.

Diez años después de aquello, y con las fronteras entre géneros más difusas de lo que nunca han estado, la gente de Sub Pop aprovecha la excusa de la onomástica para lanzar una edición deluxe que probablemente hará más ruido en la caja registradora del sello que en las reseñas de los medios especializados, acompañada de una oportuna (¿y puntual?) vuelta a los escenarios del dúo. Y es que, por mucho que participáramos del jolgorio, absolutamente todo lo que en un momento nos parece novedoso está destinado -forma parte de su propia naturaleza de “novedad” -a convertirse en pasado. Hoy escuchamos esas canciones, y aunque ni “Clark Gable“, ni “Brand New Colony“, ni “Recycled Air” han perdido un ápice de su encanto, es obvio que el tiempo no ha sido igual de generoso con todas las que componían el lote. A “Natural Anthem” no la incluyo ni en el primer ni en el segundo grupo: ni me gustaba entonces, ni creo que vaya a gustarme nunca, así que fast forward para ella.

Echemos un vistazo a la reedición: como de costumbre, primer CD con el tracklist original, y segunda galleta para contener el cebo con el que hacer picar al mayor número de peces. En este caso, las usuales (y poco interesantes, pero no sé si esto es sólo una cosa mía, manías que tiene uno…) remezclas, dos versiones a cargo de gente nada sospechosa (The Shins hacen “We Will Become Silhouettes“, Iron & Wine nos derriten con su conocida y muy lograda lectura de “Such Great Heights“) y, oh qué bien, dos canciones inéditas: “Turn Around“, a la que no va dedicado este post, y la adictiva “A Tattered Line Of String“.

Hay algo simpático en el segundo tema, y no sé muy bien qué es: algo que lo aleja de la melancolía connatural a la voz de Gibbard, y convierte esta pista en la versión más soleada de The Postal Service.  Comparte el frenesí de sus compañeras más animadas del disco , al tiempo que hace un guiño pícaro (So you came to my room /  We did some things / That we knew not to do /…/ When we woke, we agreed / That we would not every speak / Of this night / To anyone, that we both knew) con el que es difícil no empatizar. Nada nuevo bajo el sol, en el fondo, pero de algún modo es como la caña que te tomas un día con ese antiguo amigo tuyo al que no veías hace tanto tiempo, y con el que te encontraste de pronto: probablemente volverás a perderle de vista, pero nada podía hacerte imaginar que, diez años después, te alegrarías tanto del reencuentro.

“When you said,
“Every time we kissed, I felt something that couldn’t exist,”
And I confessed, that I felt, I felt it too
I’ve got the tattered line of string
And I tie it ‘round everything
That I want to call my own
But it never seems to hold

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s