Home

Es probable que “Reflektor” tenga gran parte de la culpa, no digo que no: las sucesivas escuchas del tema de Arcade Fire van revelando aristas que en esas primeras (y desconcertadas) impresiones apenas tenían relieve, y una vez superada la sorpresa (la evolución de un grupo que conocimos abonado a un indie-rock mastodóntico, y que pudiendo haber degradado su fórmula en una papilla épica tipo Glasvegas, o los Muse más indigestos, ha preferido evolucionar hacia algo que ni siquiera sabemos catalogar) es cuando la-canción-de-la-que-todo-el-mundo-está-hablando comienza a disfrutarse. Como dicen los británicos: un grower en toda regla.

En fin, los de Win Butler ya han tenido -al menos hasta el 29 de octubre, fecha prevista para la publicación del nuevo largo- su gran momento, así que vamos con este tema de Matthew Dear, que de algún modo ha acabado saliendo a la superficie desde mi subconsciente, intuyo que empujado por las innumurables inmersiones en el single de los canadienses: se llama principio de Arquímedes, y siendo rigurosos, deberíamos denominar David Bowie al fluido que lo verifica.

Her Fantasy“, es, probablemente, lo más parecido a un single que puede encontrarse en “Beams“, el disco que el de Texas publicó en 2012 (recordemos: en el sello que co-dirige con tan sólo 34 años). Sobre un ritmo viscoso, la voz de Dear parece multiplicarse en mil direcciones, y su tono recuerda efectivamente al del de “Sound & Vision“: no es funk, no es electro, no es pop ni es world music, pero sí es todo eso a la vez. Es una orgía en la que conviven ritmos bastardos, silbatos de sambódromo, sintetizadores y visiones del futuro.

Lo curioso es que, sin que en realidad pueda decirse que la pista sea parecida al comentado sencillo de los canadienses, en el sentido estricto del término, es evidente que existen elementos en común, más allá de la (definitiva) influencia del tándem berlinés Bowie – Brian Eno (ya comentada por aquí, además, a propósito de “She’s Just That Way“): ambas canciones comparten esa cierta cualidad caleidoscópica, algo que sitúa ambos temas en unas coordenadas atemporales y no vinculadas a una escena concreta. A su manera, tribales (no en vano, los de Montreal se reconocían influidos por la polirritmia haitiana) y al tiempo futurísticas; sintéticas pero a la vez orgánicas, las dos poseen ese raro don de capturar en su poliédrica superficie tantos reflejos que resulta difícil enumerarlos, pero nos reconocemos fascinados por sus destellos en la oscuridad.  Y sin embargo, casi podría decirse que esa aproximación a la distopía de “Blade Runner” (ya sabéis: neones tililando bajo la lluvia) tiene lugar desde orillas contrapuestas: mientras Arcade Fire parecen haber encontrado la vía que les libera para siempre del acecho del gigantismo inherente al stadium-rock, arrojándose con cierta audacia a la pista de baile, podríamos decir que Matthew Dear es un tipo que viene de la electrónica (recordemos lo de su proyecto instrumental como Audion) y que ha acabado contaminando sus humeantes paisajes urbanos con el art-punk que cultivaron gente como Talking Heads. Caminos opuestos, por tanto, para encontrarse en un mismo lugar que sólo cabría calificar de apasionante.

Pero aún hay mucho más que “Her Fantasy” en “Beams“, el disco que probablemente suponga la destilación, hacia su formulación más pop, de la electrónica híbrida de Matthew Dear. El enorme potencial de cara a la pista de baile ya podía ser intuido en el anterior “Black City“, pero aquel era un disco más pesimista y claustrofóbico , mientras que éste último álbum se diría casi poseído por un desenfrenado espíritu hedonista: así, la línea de bajo de “Earthworms” se arroja a los brazos del post-punk, el funk extraterrestre de “Headcage” nos lleva a una excitante velada en la cantina de Mos Eisley (Buscadlo en wikipedia, buscadlo, y veréis de qué pasta está hecho este que escribe…), y la pulsión cuasi-sexual de la asombrosa “Fighting Is Futiledispara hasta el máximo los niveles de testosterona. La posteriorUp & Outrebusca sin disimulo (¡y encuentra!) en el cajón de recortes de David Byrne, mientras que la tríada final (“Do The Right Thing“, “Shake MeyTemptation“) marca el final de la fiesta, y el estadounidense se permite el lujo de acercarse un poco más a las hechuras electro-pop, en el sentido convencional que damos al término.

Disco más que recomendable, por tanto, y un temarral que ilustra muy bien lo que podemos encontrar dentro de aquel: apasionantes exploraciones en los márgenes que (ahí está gran parte de la gracia) lo mismo te transportan a 2053, que te plantan en la pista de baile. (Cualquiera de los dos sitios me valen ahora mismo, en realidad: cualquier cosa es mejor que estar escribiendo este post con un mac de hace 10 años…)

About these ads

2 pensamientos en “Her Fantasy – Matthew Dear

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s